última encuesta antes del 28-A

Elecciones generales 2019: las encuestas son útiles, pero no predicen los resultados

El crédito de una encuesta debe basarse en su diseño metodológico, en el tamaño muestral, en el cuestionario, en las fechas de campo y en la información que proporciona

Foto: Recuento de votos en unas elecciones electorales en España. (EFE)
Recuento de votos en unas elecciones electorales en España. (EFE)

Las encuestas electorales son sumamente valiosas para conocer las actitudes y tendencias de la opinión pública ante unas elecciones a partir de su comportamiento declarado. Dan la voz al ciudadano y, a su vez, ofrecen a la sociedad información significativa para que cada uno se forme su propia opinión y tome sus decisiones en libertad.

Sin embargo, a falta de una semana para el 28 de abril, hoy —último día que la Ley Electoral permite publicar encuestas— no nos atrevemos a ofrecer un resultado definitivo. Aunque sí tenemos algunas convicciones —derivadas de las encuestas— que solo un seísmo sociológico podría modificar:

  • El PSOE será, con diferencia, el partido más votado, pero necesitará el apoyo de otras fuerzas para formar Gobierno.

  • PP y Podemos atraviesan una crisis de apoyo de la que saldrán claramente mermados en escaños respecto a su resultado de 2016.

  • Vox entrará en el Parlamento pisando fuerte.

Además, las encuestas nos dicen que la izquierda y la derecha —una división, con todos los matices que se quiera, aún vigente en nuestra sociedad— tienen un peso equivalente. También nos confirman una alta indefinición, especialmente visible en las llamadas derechas, que se encuentran en esta ocasión, por un lado, con más alternativas y, por otro, con un Partido Popular que mantiene fortaleza de marca pero sufre un cuestionamiento de su liderazgo y de su ejecutoria reciente. Además, las encuestas nos han dicho que, ante la nueva oferta política y la desafección generalizada hacia los partidos y sus dirigentes, la decisión se va a tomar tardíamente. Más aún en esta ocasión, en que la Semana Santa interrumpe la campaña y aleja psicológicamente las elecciones de nuestra agenda.

Las decisiones de última hora y la participación electoral pueden finalmente cambiar la 'foto' que este lunes presentamos

Como vamos viendo, tenemos mucha información útil gracias a las encuestas. Sin embargo, hemos de admitir que las decisiones de última hora y la participación electoral pueden finalmente cambiar la 'foto' que, con toda honestidad profesional, pero con las limitaciones que lleva realizar el trabajo de campo en periodo vacacional, hoy presentamos.

¿Quita esto valor a las encuestas? No, en mi opinión. Permítanme un símil con la meteorología. Nadie niega su utilidad y relevancia; sin embargo, se asume que sus predicciones no siempre se cumplen con exactitud. Cuanto más alejada es la predicción, más probable es que se desvíe del hecho final. Además, en el caso de las elecciones, las campañas de los partidos se orientan precisamente a hacer cambiar a su favor la situación que muestran las encuestas.

Todos conocemos personas que todavía no tienen decidido el voto. Es más, personas que en cualquier área de su vida se comprometen con algo que luego no pueden cumplir, pequeñas cosas como apuntarse a una conferencia, quedar a cenar con unos amigos o incluso pagar el gimnasio. Las personas somos complejas y contradictorias, cambiar de opinión o de conducta es algo habitual en nuestras vidas.

Los sociólogos e investigadores sociales no tenemos una bola mágica ni nuestro trabajo es un juego de azar: nos apoyamos en procedimientos técnicos y estadísticos que nos aproximan al conocimiento de la realidad, siempre en términos de probabilidad y admitiendo que los hechos posteriores al momento en que se hizo la investigación pueden modificar su resultado.

El crédito de una encuesta debe basarse en su diseño metodológico, en el tamaño muestral, en el cuestionario, en las fechas de campo y en la información que proporciona. La ficha técnica es el etiquetado de sus ingredientes, el certificado de calidad de sus materias primas. Como cualquier sistema de medición, las encuestas no están exentas de errores, pero no se conoce otro método mejor para cuantificar lo que opina la ciudadanía en su conjunto, cuáles son sus actitudes y sus expectativas. Así lo evidencia nuestro trabajo diario con la Administración y las empresas en la ayuda para la toma de decisiones, para el desarrollo de políticas públicas y para fomentar el crecimiento de los negocios.

*Isabel Peleteiro es directora de IMOP Insights.

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