"ME CUESTA CREER QUE EL CINE SEA CULTURA"

Vox calma al mercado: "Al lado de la derecha americana, somos socialdemócratas"

Espinosa de los Monteros se reúne con representantes de empresas para esbozar su programa económico, que incluye recorte del gasto y fin de las subvenciones al cine

Foto: Iván Espinosa de los Monteros, en una presentación. (EFE)
Iván Espinosa de los Monteros, en una presentación. (EFE)

Vox, el gran enigma de las elecciones, el terror de la izquierda y el temor del Ibex, modula su discurso. Iván Espinosa de los Monteros, responsable de Relaciones Internacionales de Vox, la cara políglota de la derecha populista, se reunió el martes en Madrid con representantes de destacadas empresas como Coca-Cola, Telefónica, Airbnb, la patronal de los exhibidores del cine, del sector farmacéutico y de la banca. Allí lanzó sus consignas ya conocidas —"España ha sufrido una reprogramación ideológica", "hay una brecha progre" entre el pueblo y las élites, "las autonomías son el cáncer de España", "los productores han usado el cine como arma cultural y eso se ha acabado"— junto a mensajes económicos más moderados. Apoyó la regulación de los pisos turísticos que ha aprobado Manuela Carmena y que se compense a los taxistas por la entrada de Uber y Cabify. "Somos tibios socialdemócratas en comparación con la derecha americana".

El pasado mes de enero, Santiago Abascal acudió al Club Siglo XXI. Fue uno de sus primeros actos públicos tras la irrupción de Vox en Andalucía, pero no supo detallar sus planes a preguntas concretas de los empresarios. Desde entonces, las empresas escrutan cada vez más a Vox y a sus buenas perspectivas electorales. La semana que viene presentará su programa económico y ha fichado a Rubén Manso, un ultraliberal inspector del Banco de España en excedencia. Por eso, el desayuno organizado por el Vinces Institute for Public Affairs (VIPA) en Madrid con Espinosa de los Monteros congregó el martes a una veintena de representantes de empresas y a prensa internacional. El Ibex teme el 155 duro y perenne que propugna Vox y duda de algunas de sus propuestas.

En un hotel de cinco estrellas, ante un elegante desayuno, Espinosa de los Monteros hizo un recorrido histórico de Vox, recordando que aunque a veces se habla de ellos como un éxito repentino, ha pasado "cinco años de travesía del desierto a base de convicciones". Espinosa, traje cuidado con pañuelo asomando levemente del bolsillo, habla el idioma de las empresas. Licenciado por Icade, donde estudió lo que definió "las encíclicas progres", ha trabajado en EEUU y, según dijo, reforma inmuebles para empresas innovadoras.

Espinosa recalcó que Vox tiene dos pilares: la integridad de España y el liberalismo. "Hoy los ganaderos ya son casi abogados" por la cantidad de leyes que tienen que cumplir, ironizó. En su opinión, el diagnóstico es sencillo, pero hay una "brecha progre" entre "el periodismo y la élite intelectual" de España y los ciudadanos que hace que no se perciban estos problemas. En su presentación, cargó contra todo el 'establishment'. Las encuestas son "armas de destrucción masiva, herramientas políticas"; Ciudadanos, "el partido más progresista que he visto en mi vida"; las autonomías, "el cáncer que España tiene que superar"; la UE falta al respeto a España al denegar la extradición de Puigdemont y Ponsatí, y los medios ocultan y perjudican a Vox.

Pero lo más interesante, o al menos lo más novedoso, fueron las preguntas de los representantes de las empresas, menos previsibles que las de la prensa. El mundo del dinero baja a lo concreto para conocer a Vox por si llega al poder o a influir en él. Ahí salió el Espinosa menos duro. El tono fue muy correcto y había asentimientos en la sala.

La representante de Airbnb preguntó por la opinión de Vox sobre la regulación de los pisos turísticos y de la llamada economía colaborativa. "No deberíamos frenar la economía digital, pero que tengan una regulación parecida" a la de sus competidores, respondió el dirigente de Vox. Luego explicó que defienden que se compense a los taxistas por la entrada de las nuevas licencias de VTC. "Si los taxistas necesitan unos permisos, los de VTC deberían tener los mismos". Su propuesta es que las nuevas licencias de VTC vayan a los taxistas. "Hay que compensar a los taxistas, porque han operado en un mercado regulado. Para acceder al mercado altamente regulado había que pagar una cuota de entrada. Les hemos cambiado las reglas de juego después de haber pagado una entrada muy cara".

Hay que compensar a los taxistas, porque han operado en un mercado regulado

Sobre los pisos turísticos, consideró también que hay que regularlos y apoyó la decisión del Ayuntamiento de Madrid de que solo puedan serlo pisos con acceso independiente o edificios completos para minimizar las molestias a los vecinos. Vox es un partido liberal pero en estos asuntos se parece más a Podemos que a Ciudadanos. El ragmentado panorama político deja casillas intercambiables en distintos asuntos.

Espinosa de los Monteros negó que Vox sea comparable a otros movimientos políticos como el del Frente Nacional en Francia o el de Trump en EEUU. "Vox es un partido singular en un país muy singular. En Francia todos los partidos defienden Francia, En Italia todos defienden Italia, en EEUU... Nadie tiene que defender su propio país, así que el 50% de Vox es imposible encontrarlo en otro sitio porque es innecesario. El otro 50% pues sí encontramos referentes en otros sitios con los que tenemos algunas cosas en común, no diré que seamos iguales".

Como ejemplo de esas diferencias, recordó su reciente viaje a EEUU, a la Conservative Political Action Conference, donde hablaron Donald Trump, Mike Pence, la Asociación Nacional del Rifle y demás representantes de la derecha estadounidense: "Estuvimos ahí cinco días y volvimos diciendo: 'Bueno, nosotros somos unos tibios socialdemóecratas en comparación'. Cuando oyes lo que es la derecha americana estamos muy por detrás de ellos". El programa económico que esbozó se resume en una "drástica reducción del gasto público" para volver al "santo temor al déficit". Pero a la vez defendió aumentar el gasto público en defensa y en política exterior. "España no cumple sus compromisos internacionales y el mundo militar es un tabú".

El único roce llegó con la representante de la patronal de los exhibidores de cine, que le preguntó por su proyecto de política cultural. Y ahí salió la guerra cultural que late detrás de muchas de las ideas de Vox. "Me cuesta creer que el cine sea cultura. La cultura es ballet, música, zarzuela, ópera... El cine ha sido el gran mimado de los progres, y eso se va a acabar. Los productores han usado el cine como arma cultural y eso se ha acabado", replicó Espinosa de los Monteros, que sí apoyó rebajas fiscales "para atraer a la industria del cine, que no a la cultura". La representante de la industria replicó que las subvenciones han caído ya mucho, que la mayoría retornan al Estado y que otros sectores muy apoyados por Vox, como el campo, reciben más subsidios. "Menos mal que estamos en la UE", se escuchó susurrar después.

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