UNA CAMPAÑA EN LA QUE QUIZÁ NO ESTÉN LOS EX

Ferraz baraja un duelo Sánchez-Casado en una campaña presidencialista y sin riesgos

La dirección aún no tiene una decisión tomada, pero en el comité electoral hay quienes creen que ahora el presidente saldría fortalecido con un cara a cara porque así podría rematar al líder del PP

Foto: Pedro Sánchez y Susana Díaz, con una niña ante Paco Reyes (i) y Felipe Sicilia (d), este 30 de marzo en el recinto ferial Ifeja de Jaén. (Inma Mesa | PSOE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz, con una niña ante Paco Reyes (i) y Felipe Sicilia (d), este 30 de marzo en el recinto ferial Ifeja de Jaén. (Inma Mesa | PSOE)

No cometer errores. Quedan 28 días para que las urnas se abran. Aún mucho tiempo por delante y la prioridad del PSOE es esa, no equivocarse. Ahora que la victoria de Pedro Sánchez parece bastante asentada —todas las encuestas son coincidentes y pronostican un triunfo con holgura, otra cosa serán las sumas para poder gobernar—, Ferraz considera que debe seguir la senda ya trazada, sin sobresaltos ni cambios bruscos de guion, y preocuparse por una máxima movilización. Ese camino es el de una campaña presidencialista, muy focalizada en el líder, sin riesgos. La principal duda estratégica que aún la dirección no tiene resuelta es en qué debates participará el jefe. Un enfrentamiento a cinco, con los candidatos de PP, Ciudadanos, Unidas Podemos y Vox, está más que asumido. Pero se sigue sin tener cien por cien claro si conviene o no un cara a cara con Pablo Casado. En el comité electoral hay quienes defienden que un duelo con el máximo responsable de los populares, puede ser la gran oportunidad del presidente para "rematarlo". La decisión, en cualquier caso, no está tomada, y aún podría tardar unos días en salir del horno, y eso que el trayecto final hacia las urnas arranca en menos de dos semanas.

Sánchez presenta este martes por la mañana su campaña en el WiZink Center de Madrid. Entonces se desvelará el lema elegido por la cúpula y las líneas básicas del último tramo hacia el 28-A. La pregunta sobre qué pasará con los debates aún podría colear algo más. El secretario de Organización, ministro de Fomento y coordinador del comité electoral, José Luis Ábalos, ya adelantó hace 15 días que el PSOE tomaría la decisión cuando creyera conveniente, porque no actuaría "a remolque" de la "desesperación" de otros, de Pablo Casado y Albert Rivera. Y recordó que no siempre ha habido cara a cara, como alegó el jefe del PP. Sin ir más lejos, no lo hubo en las últimas generales, las de 2016, porque Mariano Rajoy se negó. Sí se cerró en 2008, en 2011 y 2015. Y antes, en 1993.

La dirección era, de entrada, refractaria a un duelo con Casado y mucho más proclive al debate a cinco que propuso Atresmedia para el martes 23 de abril. Pero ahora hay miembros del sanedrín de campaña que ven con buenos ojos que Sánchez se mida con el líder del PP porque entienden que tiene todas las de ganar. En la Moncloa y en Ferraz se le percibe como un dirigente "debilitado", "insolvente", "poco riguroso", cuyos argumentos —o, directamente, "mentiras"— serían fáciles de "desmontar" para el presidente, como su supuesta "rendición" al independentismo catalán o el panorama económico negro que dibuja mitin tras mitin.

Los partidarios del cara a cara creen que a Sánchez le sería fácil "desmontar" las "mentiras" de un Casado al que ven "insolvente" y debilitado


Los partidarios de un cara a cara entienden que un debate con Casado serviría para apuntillarlo y desactivarlo poco antes de las urnas. En el equipo de Sánchez lo ven "fuerte" y preparado para afrontar cualquier enfrentamiento con sus oponentes. En síntesis, sostienen la teoría de que "cuantos más debates, mejor".

El problema logístico

Sin embargo, hay quienes ponen objeciones a ese formato. "Por un lado, conviene que Casado se siga enredando en campaña y en permanente disputa con Albert", opina una fuente de la sede federal. En la cúpula se mira con delectación cómo los líderes de PP y Cs cometen error tras error y encima se han enzarzado esta última semana en una especie de "reparto de ministerios", como decía el propio Sánchez este sábado desde Jaén. Para el jefe del PSOE, ambos están "opositando" para ver quién es el que dirige la oposición en el Congreso, nada más, porque ambos saben de sobra que no ganarán. Desde ese punto de vista, al presidente no le interesaría interferir en la pelea entre Casado y Rivera, con la confianza de que entre ellos se despedazarán. De hecho, no sin ironía Ábalos decía que el cara a cara plantea la pregunta de quién es el líder de la derecha ahora mismo. Es más: los dos han pedido un careo con el mandatario socialista.

Los hay que creen, sin embargo, que es mejor que el presidente no interfiera en la pugna de los líderes de PP y Cs. Esgrimen también la pega de la agenda

Aceptar el duelo con Casado supone problemas logísticos. En realidad, esta campaña del 28-A va a quedar reducida a una semana, la que se extiende del 22 al 26 de abril. Y encajar dos debates en tan pocos días es complicado, máxime porque es en ese tirón último en el que Sánchez se quiere volcar en los territorios para procurar una movilización máxima. Una alternativa sería situar el duelo con Casado en el primer tramo, en plena Semana Santa. "Y ahí lo matamos", pronostican en el cuartel general de los socialistas. Pero la lógica mandaría que el orden fuese el inverso: primero el debate a cinco, y luego el cara a cara.

Ferraz baraja un duelo Sánchez-Casado en una campaña presidencialista y sin riesgos

Hay más complicaciones añadidas: la organización. Atresmedia (Antena 3-La Sexta) ofreció el enfrentamiento a cinco, y Mediaset (Telecinco-Cuatro) el formato a dos Sánchez-Casado. Eso supondría aceptar dos propuestas de los dos grandes operadores privados de televisión, dejando fuera a RTVE, una idea que no convence en Ferraz. La corporación pública, en la que Sánchez promovió un cambio en la dirección situando al frente a Rosa María Mateo como administradora única, planteó un debate a cuatro (sin Vox) para el 22 de abril, espacio que no gusta a Ferraz porque con la ultraderecha en plató puede visualizar ante los espectadores el bloque de tres derechas contra él con el que tanto machaca en sus mítines.

Una salida sería que uno de esos dos encuentros lo preparara la Academia de la TV, presidida desde el pasado diciembre por María Casado, presentadora de 'La mañana' de La 1 y antes de 'Los desayunos de TVE' y de los telediarios. La entidad asumió la organización de este tipo de debates en el pasado, y ofrecía la señal a las teles que lo demandaran.

Los enfrentamientos en televisión detraerían tiempo a una campaña ya de suyo muy comprimida. En Ferraz recuerdan, además, que con un Sánchez que tiene que desdoblarse en su faceta de presidente (con actos institucionales casi a diario) y candidato, todo es más complicado de encajar.

No "relajarse"

A falta de que se descubra la carta de los debates, fuentes de Ferraz advierten de que no habrá grandes sorpresas en lo que resta hasta las urnas. El partido quiere caminar sobre seguro, afianzar la mayoría que indican los sondeos y ampliarla. "La campaña será muy parecida a lo que ya estamos haciendo en las últimas semanas. Será tranquila, sin crispación, en positivo, en la que buscamos que la gente se sienta muy representada con el PSOE", señalan en Ferraz.

El PSOE se propone "remover el corazón" de los ciudadanos y movilizar al máximo, dirigiéndose al votante de centro que "nunca" le haya apoyado

"Necesitamos remover el corazón de todo el mundo", sintetizaba un miembro del equipo directo del presidente. La pregunta es cómo y para la respuesta todos los consultados apuntan a la presentación del martes, cuyos detalles se guardan con máximo celo. Pero el PSOE está incidiendo en las últimas semanas en esa componente emocional. Al poco de la convocatoria, lanzó su lema de precampaña, 'La España que quieres', que hacía acompañar de un corazón. Para la cúpula, pues, es fundamental no generar anticuerpos ni rechazo en el electorado, "movilizar al máximo", acercarse a "todo tipo de electores". No en vano, este sábado Sánchez llamaba no solo a los votantes socialistas de toda la vida, o a los progresistas. También se dirigía a los que "nunca" han apoyado las siglas del puño y la rosa, a los que incluso no les gusta Sánchez como candidato, pero que creen que España debe guiarse por el "sentido común" y la moderación, y que el país requiere de "estabilidad".

Ferraz baraja un duelo Sánchez-Casado en una campaña presidencialista y sin riesgos

El jefe del Ejecutivo, al igual que otros dirigentes —la propia Susana Díaz también—, subraya que no hay que confiarse en las encuestas, que no hay que "relajarse", que solo "urnas llenas", una participación masiva, garantiza la victoria del PSOE. Todos los dirigentes intentan conjurar el fantasma del 2 de diciembre, las autonómicas andaluzas, en las que también las encuestas pronosticaban el triunfo de los socialistas (aunque a la baja), y al final una baja movilización de sus electores facilitó que las derechas de PP, Cs y Vox sumasen mayoría.

Mientras, en Ferraz se ultima el diseño de la caravana electoral. Sánchez acudirá el 10 de abril al Consejo Europeo extraordinario que abordará de nuevo el Brexit, y el jueves 11 por la tarde abrirá campaña en el Parque Tecnológico de Dos Hermanas (Sevilla), en el mismo punto donde arrancó su carrera de primarias en 2017. Jueves y Viernes Santo podría mantener mítines en zonas de España en las que las procesiones tienen un menor arraigo, y el sábado 20 estará en la Comunidad Valenciana, una región clave que además celebra autonómicas y en la que se juega la reválida el 'president', el socialista Ximo Puig. El jueves 25 Sánchez se desplazará a Barcelona y el viernes 26 echará el telón en Madrid y Valencia.

Un candidato poco expuesto

La campaña, aseguran en Ferraz, estará muy focalizada en la figura del presidente. Él será el absoluto protagonista porque la convicción plena es que él suma a la marca. En los territorios estará acompañado por los barones. La duda es si participarán en mítines con él los expresidentes Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. En el comité electoral señalan que "por ahora no está previsto" que ambos lo acompañen, pero "no hay nada cerrado". Sánchez sí logró recuperar su relación con Zapatero tras las primarias, pero siguen siendo algo tensas con González. Con quien no se cuenta en con el exvicepresidente Alfonso Guerra, látigo rotundo del jefe del Ejecutivo.

El comité prevé mítines de formato "mediano", no gigantes, y con los barones. Por ahora no está programada la participación de González y Zapatero

También Ferraz prevé de momento mítines "de formato mediano", como hasta ahora. Es decir, no está programado un acto en la plaza de toros de Valencia, en el velódromo de Dos Hermanas de Sevilla o en la plaza Vistalegre de Madrid. En la cúpula explican que estos grandes mítines son muy costosos (por dinero y por el esfuerzo de movilización) y tampoco arrastra mucho voto la "exhibición de músculo". El comité electoral sí subraya que Sánchez está llenando aforos en las últimas semanas y se percibe un mayor entusiasmo. El objetivo ahora es que "se acerquen ciudadanos que hasta ahora no iban" a estos actos. Ferraz ha renunciado para el 28-A a un gran mitin de arranque en la capital con todos los barones, los ex y los referentes del partido. Cree que le resulta más rentable la opción elegida: que Sánchez siga recorriendo todas las provincias.

Pedro Sánchez y Felipe González, el 24 de junio de 2016 en el mitin de cierre de campaña de las últimas generales en Madrid. (Reuters)
Pedro Sánchez y Felipe González, el 24 de junio de 2016 en el mitin de cierre de campaña de las últimas generales en Madrid. (Reuters)

Tal es la obsesión por no asumir más riesgos de la cuenta que el candidato está prácticamente encapsulado. No da ruedas de prensa desde que anunció el adelanto electoral en España —y entonces las preguntas estuvieron tasadas—, y desde entonces solo ha mantenido dos canutazos ante los medios en Bruselas y una corta comparecencia posterior al Consejo Europeo, como es costumbre en todas las cumbres de líderes. Presentó 110 medidas de un programa diseñado para no epatar ni abonar la polémica. Y las entrevistas son más que contadas: se enfrentó a una en TVE tras decidir la disolución de las Cortes y esta misma semana concedió otra a 'El Periódico de Catalunya', que el diario lanzó este sábado. Sánchez apenas tiene contacto con los medios, mientras desfila en actos preparados a medida, para su propio lucimiento, y en los que no hay margen de error ni posibilidad de salirse del guión.

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