El líder de ERC, en la lista de europeas y generales

Los presos se convierten en el comodín de las listas 'indepes': Junqueras acapara las de ERC

En la estrategia soberanista, son utilizados como imagen icónica, en una batalla política y maniqueísta de trincheras que quiere fracturar el espacio mental catalán en dos bandos

Foto: Oriol Junqueras. (Reuters)
Oriol Junqueras. (Reuters)

Los presos se están convirtiendo en los comodines electorales de los partidos soberanistas. El 'procés' y los 'mártires' que han quedado por el camino están cobrando nueva vida y se postulan ahora para encabezar las listas electorales en los próximos comicios. El caso más asombroso es el del líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, que después de atar su candidatura a las europeas en una lista en la que también entrarían Bildu y BNG, se postulaba para presidir la ALE (Alianza Libre Europea) y, de paso, ser el candidato de este grupo, formado por partidos independentistas europeos, a presidir la Comisión Europea.

Pero la capacidad de asombro no queda ahí: Junqueras será también el candidato a las elecciones generales del 28 de abril, por delante de su protegido Gabriel Rufián (que llegó a ese puesto gracias a su conexión con el asesor de confianza que Junqueras tenía en el Ayuntamiento de Sant Vicenç dels Horts). Solo le faltaría volver a ser candidato a alcalde, a la vez que diputado y eurodiputado (también es diputado en el Parlamento catalán). El presidente de ERC se convierte, así, en un auténtico ‘hombre orquesta’ de la política catalana.

Lo dijo la portavoz de ERC, Marta Vilalta, en la tarde de este jueves: “En un contexto en el que se quiere limitar la democracia, se persiguen las urnas y se criminaliza la capacidad de decisión de la ciudadanía sobre su futuro, ERC cree que la respuesta ha de ser más democracia”. No queda claro si presentar a Junqueras en todas las elecciones es un síntoma de democracia, pero al menos sirve para llamar la atención. “Es la mejor manera de denunciar el retroceso democrático, la represión del Estado español y, a la vez, de reivindicar los derechos políticos y las libertades de todos los presos y presas políticas y exiliados”, afirmó Vilalta.

No es el único, los independentistas quieren sacar rédito de sus 'mártires', presentados ante la opinión pública catalana como paladines de la libertad, la democracia y el pacifismo, auténticas víctimas propiciatorias de un “Estado franquista y represor”, tal y como se encargan de repetir periódicamente los líderes soberanistas. Los presos (juzgados estos días en el Supremo) ya son diputados en el Parlamento catalán.

Los independentistas quieren sacar rédito de sus 'mártires', presentados ante la opinión pública catalana como paladines de la libertad

Pero su imagen vale mucho más: en la estrategia soberanista, son utilizados como imagen icónica, en una batalla política y maniqueísta de trincheras que quiere fracturar el espacio mental catalán en dos bandos. De ahí que la prioridad independentista de último momento sea poner un preso en cabeza de cada una de las listas electorales. Eso, según esta teoría, da prestigio e imagen.

Forn, candidato a alcalde

Por ello, Joaquim Forn, exconsejero de Interior y otro de los que se sientan en el banquillo, será el cabeza de lista de Junts per Catalunya (JxCAT), o de la lista que se presente por el PDeCAT, como quiera que se llame finalmente, en las listas de las municipales al Ayuntamiento de Barcelona. Forn ya había sido concejal y mano derecha de Xavier Trias en la capital de Cataluña, por lo que conoce muy bien la política municipal barcelonesa.

Su nombre jamás sonó como cabeza de lista, ni siquiera cuando Trias anunció que no repetiría como candidato. A Forn se le consideraba de segunda fila. Afirmaban sin rubor en Convergència que no tenía perfil político ni era un líder. Pero la cárcel trastocó la estrategia del partido y su situación como preso le hizo merecedor del primer puesto.

En realidad, Forn fue siempre el mejor técnico que los convergentes tuvieron en el consistorio barcelonés. No solo era conocedor de la maquinaria municipal, incluso cuando estaba en la oposición, sino que era el miembro de CiU más respetado por la oposición. “Cuando empeñaba su palabra, sabías que podías fiarte. Siempre cumplió los pactos, cosa que no podemos decir de ningún otro convergente”, explica a El Confidencial un rival suyo.

No son los únicos comodines que el independentismo quiere utilizar: Josep Rull y Jordi Turull, ambos altos cargos de Convergència y también acusados en el juicio que se sigue ahora en el Supremo, están en la parrilla de salida para formar parte de las candidaturas del PDeCAT o de JxCAT. Según fuentes internas de los posconvergentes, Josep Rull (que había llegado a sustituir a Oriol Pujol Ferrusola cuando este abandonó sus responsabilidades como secretario general de Convergència) suena como cabeza de lista de la candidatura en las generales de abril.

Ahí, Carles Puigdemont jugará todas sus cartas: hay al menos dos agrupaciones territoriales que quieren que la candidatura de Barcelona sea encabezada por el tradicional Carles Campuzano. Pero este no es del agrado de Puigdemont, que tiene en la recámara a Rull. Y, si no, a Turull, para el que guardaba un sitio a su lado en una hipotética lista a las europeas. Las agrupaciones posconvergentes están dispuestas a aceptar que Campuzano sea relegado siempre y cuando la lista sea encabezada por un preso. De ese modo, Puigdemont tiene ya barra libre para defenestrar a sus ‘cordiales enemigos’ del PDeCAT.

Lo único que tiene que negociar ahora el ‘expresident’ fugado es cómo contentar a los ‘barones’ municipalistas de la antigua Convergència con las listas. En las localidades pequeñas, apenas habrá problema, ya que el PDeCAT tiene una sólida estructura territorial y Puigdemont tiene poco margen de maniobra. Pero cuando se habla de las listas a las generales y a las europeas, los interlocutores ponen las pistolas encima de la mesa.

Lo único que tiene que negociar ahora el ‘expresident’ fugado es cómo contentar a los ‘barones’ municipalistas de la antigua Convergència

La confección de las listas a esos comicios se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para Puigdemont y para el PDeCAT. El fugado quiere poder y control. Y los ‘barones’ del PDeCAT también, pero exigen que no intente dinamitarlos con la Crida, una operación política que ya comienza a ser incluso despreciada en algunos sectores del PDeCAT, ya que “no aporta nada, solo jabón para quien la creó”.

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