SIN NEGOCIACIÓN AVANZADA

Sánchez, reticente a un cara a cara con Casado y dispuesto al debate a 5 con Vox

La dirección cree que cobra menos sentido ahora un duelo con el jefe del PP porque no está claro quién lidera el espacio de la derecha. El formato más favorable para el presidente es un tres contra uno

Foto: Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, en el debate electoral del 13 de junio de 2016. (Reuters)
Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, en el debate electoral del 13 de junio de 2016. (Reuters)

Todavía no hay decisiones tomadas ni tan siquiera ha arrancado la negociación con otras fuerzas, pero ya la dirección del PSOE sí maneja algunas ideas claves con vistas a la planificación de los debates electorales para las generales del 28 de abril. La cúpula sí ve con buenos ojos que Pedro Sánchez participe en un debate a cinco, con el líder de Vox, Santiago Abascal, como el propuesto por Atresmedia, pero en cambio sí que tiene más reservas respecto al cara a cara con Pablo Casado, ya que no está muy claro, alega, cuál es la formación que asume el liderazgo de la derecha.

Las directrices generales se van asentando desde el lunes pasado, cuando el secretario de Organización y coordinador del comité electoral, José Luis Ábalos, afirmó que la dirección no vetaría a nadie en los debates que se programen para el 28-A. Tampoco a aquellas fuerzas que no tienen ahora mismo representación parlamentaria, como Vox. Todo dependerá, dijo Ábalos, de la disponibilidad del presidente del Gobierno o del formato que se acuerde. Y a aquellas citas convocadas por los medios a las que no pueda acudir Sánchez irán otros miembros "significativos del partido".

La cúpula mantiene ese criterio. Y es proclive a ese debate a cinco, en el que participen, además de Sánchez, los jefes de PP, Pablo Casado; Unidos Podemos, Pablo Iglesias; Ciudadanos, Albert Rivera, y Vox, Santiago Abascal. Así lo confirmaron este miércoles en los pasillos del Congreso fuentes de la dirección socialista. Las razones son obvias: al presidente le interesa ese marco de cara al 28-A, pues le permite visualizar esa "triple alianza" de las derechas frente a su Gobierno, con el apoyo de un desdibujado Iglesias, que no empezará a hacer campaña previsiblemente hasta finales de marzo, ya que se halla todavía de permiso por paternidad. Un tres contra uno, en definitiva, que le da margen para visualizar que PP, Cs y Vox sostienen tesis similares, demostrar que Casado y Rivera se han dejado contaminar por la ultraderecha.

En la dirección recuerdan que en las últimas generales, en 2016, solo hubo un debate a cuatro de los cuatro líderes, no un duelo Rajoy-Sánchez


La extrema derecha, afirmaba el propio jefe del Ejecutivo este miércoles en la Cámara Baja, "no necesita alcanzar el poder para condicionar la agenda política porque le basta con condicionar a otros actores, inocular el virus a otras formaciones políticas para que renuncien a sus principios o introducirse como un auténtico caballo de Troya en el corazón de la democracia para dinamitar en meses consensos" que ha costado mucho construir.

Tres marcas y un solo objetivo

En cambio, el cara a cara no es el formato favorito para Sánchez. Fuentes de Ferraz señalaban que no está claro aún quién es el auténtico líder de la derecha, ya que los jefes de las tres formaciones pugnan entre sí por hacerse con la primacía de ese espacio. Un duelo con Casado polarízaría la campaña entre PSOE y PP, y lo que quiere remarcar Sánchez es que se enfrenta a una derecha "de tres cabezas", "tres marcas con un solo objetivo, que es la involución del país".

La negociación de los debates recaerá en el coordinador de la campaña, José Luis Ábalos, y el jefe de Gabinete del presidente, Iván Redondo

En la cúpula recordaban que en 2016, de hecho, no hubo cara a cara entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. Para aquellas generales del 26-J, solo se celebró un debate a cuatro en el que participaron los cuatro líderes. No hubo más. En las legislativas del 20 de diciembre de 2015, el entonces jefe del Ejecutivo solo se prestó a un enfrentamiento directo con Sánchez, y mandó a su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, al debate a cuatro organizado por Atresmedia. Para entonces, ni Podemos ni Ciudadanos eran formaciones con representación parlamentaria.

El último cara a cara electoral de dos líderes nacionales: el de Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, celebrado el 14 de diciembre de 2015 y organizado por la Academia de la Televisión. (Reuters)
El último cara a cara electoral de dos líderes nacionales: el de Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, celebrado el 14 de diciembre de 2015 y organizado por la Academia de la Televisión. (Reuters)

En Ferraz recordaban en los últimos días que Sánchez siempre ha sido favorable a los debates con nuevas formaciones. En 2015, Sánchez participó, de hecho, en tres careos televisados: uno en 'El País', sin el PP; el segundo, en Atresmedia, con Iglesias, Rivera y Santamaría, y el último, el 'tête-à-tête' con Rajoy. En esas generales, Sánchez era el gran interesado en ese cara a cara: Podemos le pisaba los talones y necesitaba fijar en la mente del votante que las urnas disputaban el liderazgo del país entre dos opciones, PSOE y PP. También lo demandó para 2016, pero Rajoy prefería polarizar con Podemos para arrastrar el voto del miedo.

El PP de Casado, por su parte, ya ha pedido formalmente a la Academia de Televisión ese cara a cara con Sánchez. La vicesecretaria general del PSOE y portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, ya dejó ver ayer martes que no quiere ese formato: recomendó al jefe de los populares que debata primero con Rivera y Abascal antes de ese 'face to face' con el mandatario socialista.

Atresmedia plantea el debate a cinco para el 23 de abril, y RTVE oferta uno a los cuatro líderes para el 22-A y otro a seis el 16 de abril

Las negociaciones, por parte del equipo de Sánchez, las conducirán tanto Ábalos, como secretario de Organización y coordinador del comité electoral, como el jefe del Gabinete del presidente, Iván Redondo, pieza clave en la Moncloa y de la máxima confianza del líder que también forma parte del órgano encargado de preparar la contienda en las urnas y del sanedrín de estrategia. Quedan muchos flecos por ver. Negociar en qué espacios estarán los líderes y quiénes los organizarán. Atresmedia plantea ese debate a cinco para el 23 de abril, presentado por Vicente Vallés (Antena 3) y Ana Pastor (La Sexta), y RTVE ofrece un debate a cuatro (sin Vox) para la víspera, 22 de abril, además de un encuentro a seis con los representantes de los partidos con grupo parlamentario propio para el día 16.

Calvo, "probable" número dos por Madrid y ministros aún por ajustar

Los socialistas tienen por delante aún la confección de las listas electorales del 28-A, pero todo está bastante verde aún, aunque hay ciertas cuestiones que están más claras. Por ejemplo, "lo más probable", según aseguraron fuentes de la dirección a este periódico, es que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, sea la número dos por Madrid, tras Pedro Sánchez, con lo que liberaría la cabecera de cartel de su provincia, Córdoba, tal y como también contaba la SER. El responsable de Exteriores, Josep Borrell, directamente liderará la apuesta del PSOE para las europeas del 26 de mayo

El presidente ha estado despachando en los últimos días con sus ministros para saber si todos quieren ir en las candidaturas del 28-A. La mayoría sí acepta. Hay casos como el de José Guirao (Cultura), que no pondrá pegas para integrarse, pero siempre que sea con acuerdo de las partes (en este caso, con la federación andaluza de Susana Díaz). Otros ya tienen bastante claro su destino, como José Luis Ábalos (Fomento) y Meritxell Batet (Política Territorial), como uno por Valencia y Barcelona; María Jesús Montero (Hacienda), que competeriría como cabeza por Sevilla, e Isabel Celaá (Educación), que se convertiría en el cartel por Álava. El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, podría ser tres por Madrid. 

Diputados actuales no repetirán con seguridad. Ayer se despidió ante sus compañeros el expresidente manchego José María Barreda, uno de los más críticos con la dirección, como la exportavoz parlamentaria Soraya Rodríguez, que no volverá a concurrir como cabeza por Valladolid: ni lo quiere ella ni se lo ofrecerá la cúpula. Tampoco estarán, por decisión propia, Isabel Rodríguez (Ciudad Real), ya que compite por la alcaldía de Puertollano, o el granadino Gregorio Cámara, que regresará a su cátedra universitaria. 

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