vox lo había pedido ya en tres ocasiones

Marlaska pone escolta permanente a Abascal y Ortega Smith... hasta las elecciones

Asigna varios policías nacionales para que se hagan cargo de la seguridad de los líderes de Vox, que habían solicitado reiteradamente la medida ante las continuas amenazas que reciben

Foto: Abascal, Ortega Smith y Espinosa, a las puertas del Tribunal Supremo. (EFE)
Abascal, Ortega Smith y Espinosa, a las puertas del Tribunal Supremo. (EFE)

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y su número dos en el partido, Javier Ortega Smith, tendrán por fin protección policial. Así lo han acordado los técnicos del Ministerio del Interior responsables de hacer la evaluación de riesgos de personalidades públicas. El departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska proporcionará, en concreto, un servicio multipersonal a cado uno de los dirigentes con el fin de evitar que estos sean objeto de agresiones durante la campaña de las elecciones generales. Tras la cita con las urnas del próximo 28 de abril, los especialistas valorarán si continúa o no la protección.

El ministerio accede de este modo a la petición de Vox de dotar de escoltas pertenecientes a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a sus dos principales líderes. La formación había solicitado ya hasta en tres ocasiones este servicio desde que el pasado 2 de diciembre el partido diera la sorpresa y sacara 12 escaños en el Parlamento de Andalucía. Las amenazas que Abascal y Ortega Smith recibieron durante los días posteriores a los comicios regionales forzaron a ambos a reclamar protección personal a Interior.

El ofrecimiento que ahora ha hecho el ministerio deberá ser corroborado por la propia formación política, extremo que aún no ha sido realizado. Abascal y Ortega contrataron un servicio de escolta privado tras el silencio administrativo que daba Marlaska a sus reiteradas reclamaciones. Ambos líderes están satisfechos con sus actuales guardaespaldas y consideran que lo que les brinda Interior ahora debe estar al menos a la altura de las circunstancias y de los riesgos que los dos consideran que tienen al dirigir el partido.

La aparición de Vox en la escena pública con su irrupción en la Cámara andaluza provocó incontables manifestaciones en las calles de diferentes ciudades de la comunidad que pretendían protestar contra lo que consideraban la entrada de la extrema derecha en las instituciones. Estas concentraciones fueron acompañadas de amenazas personales en redes sociales, en actos y en otros medios, situación que provocó las mencionadas peticiones al ministerio por parte de Abascal, no satisfechas hasta ahora por Marlaska.

Desde Vox, se limitan a señalar que "por protocolo" el partido no da "ninguna información relativa a la seguridad" de sus dirigentes. Tampoco desmienten, por lo tanto, la información desvelada por El Confidencial, que sí confirman diferentes fuentes policiales, que explican que tanto Abascal como Ortega Smith contarán con un servicio de protección conformado por dos funcionarios que acompañarán a ambos líderes durante toda la campaña. Se trata, no en vano, del periodo de mayor exposición pública que tendrán estos políticos en las próximas semanas, superior incluso al que ya han experimentado desde las citadas elecciones andaluzas.

Antes incluso de que se celebraran estos últimos comicios, Abascal fue víctima de un intento de agresión. Según explicaron el pasado diciembre fuentes del partido a El Confidencial, un desconocido se quedó observando en plena calle al líder de la formación y, cuando este subió a su moto, el individuo se abalanzó sobre él. "Somos conscientes de que ahora existe mucho riesgo, sobre todo por la estigmatización y demonización que estamos sufriendo; no podemos descartar que cualquier fanatizado pretenda hacer alguna locura", aseguró entonces un portavoz del partido.

Abascal culpa a Iglesias de las amenazas

El propio Abascal culpó el pasado 14 de enero durante la conferencia que ofreció en el madrileño Club Siglo XXI directamente a Pablo Iglesias de los ataques que estaban recibiendo los representantes de su formación durante los últimos días. El día anterior, la cuenta de Twitter del partido denunció que sus dirigentes y simpatizantes habían sufrido episodios "violentos" y el acoso de encapuchados en distintos actos organizados en Barcelona, Sitges, Blanes o Zaragoza. Todas estas agresiones verbales y físicas, según dijo Abascal, tuvieron lugar después de que Iglesias alentara a las masas la misma noche electoral, tras conocer los resultados de Vox, con su "alerta antifascista", que provocó las mencionadas manifestaciones callejeras. "A los que llaman violentos y peligrosos, en realidad, estamos siendo las víctimas", zanjó Abascal en el citado foro.

Hasta esta decisión de Interior, trasladada ya a Vox, el partido había recibido la callada por respuesta, lo que motivó que finalmente Abascal y Ortega Smith —los que teóricamente presentan un mayor riesgo— contrataran un servicio de protección privado, algo que ya habían hecho otros líderes, como el propio Pablo Iglesias, que acudió a empresas de seguridad primero para que le proporcionaran escoltas y luego para vigilar su chalé de Galapagar. Ambos servicios —vigilancia dinámica y estática— pasaron posteriormente a ser sufragados por el Ministerio del Interior y a ser prestados, por lo tanto, por policías nacionales o guardias civiles.

En concreto, tras las elecciones europeas de 2014, que representaron la entrada de Podemos en la Eurocámara, el Gobierno de Mariano Rajoy puso guardaespaldas al líder de la formación morada, aunque el servicio fue prestado durante apenas tres semanas y el partido tuvo que volver a hacerse cargo del gasto. La seguridad de un inmueble, por otro lado, es una medida absolutamente extraordinaria que ni siquiera muchos ministros disfrutan, pero el Ejecutivo de Pedro Sánchez decidió concedérsela a Iglesias justo tras el acuerdo presupuestario que el PSOE y Podemos firmaron.

Abascal ya ha llevado escolta antes. De hecho, ha convivido gran parte de su vida con protección personal, ya que ha ocupado cargos públicos en el País Vasco en momentos en los que la tensión política entre la izquierda 'abertzale' y el PP alcanzó sus cotas más elevadas. Durante su toma de posesión como concejal del Ayuntamiento de Llodio en 2003, él y Carlos Urquijo fueron violentamente increpados, empujados, agredidos, escupidos y amenazados por una masa de 'abertzales' que trataban de impedir que ambos fueran oficialmente nombrados ediles. Además, ha sido insultado en innumerables ocasiones por la calle, la tienda de ropa que su padre —ya fallecido— tenía en Amurrio era continuamente atacada por radicales y su figura ha representado el modelo de político que plantaba cara a ETA, hasta el punto de que ha sido una de las pocas víctimas a las que el Ministerio del Interior permitía llevar pistola para defensa personal.

Elecciones Generales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
17 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios