estructura vertical y sin listas en primarias

Abascal arma un Vox a su medida con control total de candidaturas y sin barones locales

Los nuevos estatutos consolidan una estructura orgánica vertical sin cabida para barones regionales. La eliminación de las primarias para candidatos va contra el manifiesto fundacional

Foto: Santiago Abascal, presidente de Vox, en un desayuno informativo en Madrid. (EFE)
Santiago Abascal, presidente de Vox, en un desayuno informativo en Madrid. (EFE)

Viene negro sobre blanco en el artículo 1 de los compromisos de funcionamiento recogidos en el manifiesto fundacional de Vox. La frase es contudente: "Vox se estructurará democráticamente de modo que todos sus candidatos y cargos orgánicos sean elegidos por los afiliados en elecciones primarias y rindan periódicamente cuentas ante ellos, en cuyo nombre actúan". Desde esa fuente original, las referencias a las primarias han sido constantes en los documentos orgánicos del partido que preside Santiago Abascal. Aparecen en el artículo 24 de los estatutos vigentes que ahora se pretenden modificar, el que hace referencia a la elaboración de candidaturas, y en el artículo 12 del reglamento interno de procedimientos electorales.

Poco más de cinco años después de su fundación como formación política, lo que comenzó como una fórmula democrática de selección de carteles electorales para un partido que recogía apoyos residuales entre el electorado español ha sido cercenado de cuajo justo en el momento en que Vox está a punto de despegar para jugar en primera división tras la exitosa promoción de ascenso de las elecciones andaluzas.

Los nuevos estatutos revelan un modelo de organización muy verticalizada y contradicen el manifiesto fundacional al eliminar las primarias

Abascal y su secretario general, Javier Ortega Smith-Molina, han planificado la asamblea general de Vox convocada para este sábado 23 de febrero en el Teatro Bellas Artes de Madrid como un golpe de mano para dar la vuelta al mecanismo interno de confección de candidaturas, con el fin de garantizarse un control absoluto sobre los nombres que compondrán las listas electorales de las generales, las autonómicas, las municipales y las europeas, donde aspiran a estrenarse a lo grande si se cumplen los vaticinos demoscópicos. El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) ha elaborado unos nuevos estatutos que ha sometido a refrendo telemático de los afiliados sin opción alternativa. Si recibe los dos tercios de los votos emitidos por la militancia (más de 20.000 personas, según sus datos), el nuevo reglamento interno pasará a la asamblea para su ratificación, en una convención que en principio iba a ser abierta a las bases pero que finalmente se ha restringido a las presidencias provinciales y a sus equipos por "las condiciones limitadas de espacio".

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, en un acto del partido en Cuenca. (EFE)
El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, en un acto del partido en Cuenca. (EFE)

El documento revela un modelo de organización interna muy verticalizado y sin apenas concesiones a la maduración de liderazgos territoriales que puedan cuestionar la estrategia marcada por la dirección nacional. Como hasta ahora, Vox se articulará a través de un comité nacional, compuesto por el presidente (Abascal, en este caso), el secretario general y otras 10 personas, del que dependerán los comités provinciales. No habrá comités locales elegidos por la militancia, como permitían los estatutos en vigor. Serán los presidentes provinciales los que designen coordinadores en los municipios para crear grupos de trabajo. Tampoco habrá organizaciones ni líderes autonómicos, en línea con el modelo de Estado que propugna el partido de extrema derecha. Vox pretende modificar la Constitución española para suprimir las autonomías, defiende una recentralización con la devolución al Gobierno central de competencias y a la vez avala la existencia de las diputaciones provinciales, en un esquema muy similar al que existía antes de la configuración del Estado autonómico que recoge la Carta Magna.

Aunque Abascal y Ortega Smith hablan de frenar a "arribistas", lo cierto es que el nuevo reglamento deja en sus manos todas las candidaturas

Los estatutos sí mantienen el funcionamiento democrático para la elección de los órganos de dirección, elegibles por los afiliados cada cuatro año con candidaturas que cuenten como mínimo con el aval del 10% de los militantes. Pero la avalancha de afiliaciones de los últimos meses, el temor a recibir una lluvia de candidaturas de personas no afines o de la confianza del núcleo dirigente en unas primarias abiertas y la necesidad de atar en corto un mecanismo que debe ser rápido y en cascada para afrontar las sucesivas e inmediatas citas electorales han llevado a Abascal a cargarse de un plumazo el proceso participativo interno para las listas. Todas deberán pasar por el filtro del Comité Ejecutivo Nacional, que tendrá capacidad para modificar y aprobar los candidatos, concentrando así el poder de decisión y sin resquicio alguno para que pueda colarse alguna candidatura no avalada por Madrid. Los actuales líderes de Vox hablan de "arribistas", de personas que quieren "aprovecharse del partido" y de hacer limpieza interna, aunque es evidente que buscan también poner coto a cualquier disidencia interna y cerrar el paso a los candidatos que no estén en sintonía con la cúpula de la organización, que tendrá la última palabra.

Uno de los casos más claros en este sentido se está produciendo en la provincia de Valencia, donde el presidente provincial, José María Llanos, tiene la organización agitada por una militancia dividida que, en parte, respalda a uno de los líderes históricos de los movimientos anticatalanistas y del regionalismo derechista valenciano, Juan García Sentandreu. Los dos están enfrentados y Llanos se ha esmerado en frenar el acceso del segundo, que aspiraba a presentar candidaturas a unas posibles primarias al Ayuntamiento de Valencia y a la Generalitat valenciana apoyado en afiliados cercanos que se han ido incorporando a Vox en los últimos meses. Los nuevos estatutos facultan al presidente provincial a elevar las propuestas de listas, lo que impedirá a Sentandreu participar en el proceso.

Además de estrechar el control sobre los carteles electorales, la dirección de Vox también ha amarrado el filtro sobre las nuevas afiliaciones. Ser militante del partido requerirá pasar por un periodo de cuarentena de nueve meses en el que el CEN podrá, "en resolución motivada", denegar la afiliación de pleno derecho, que solo se entenderá para quien lleve más de nueve meses afiliado y esté al corriente de todas las cuotas. "Durante este periodo de afiliación provisional, el afiliado podrá votar en procesos electorales internos, siempre y cuando se encuentre al corriente de pago de todas las cuotas y dentro del censo electoral que se establezca en cada momento por el CEN", señalan los nuevos estatutos.

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