PRIMER MITIN DE PRECAMPAÑA

Sánchez, a Cs: "Da igual que nos pongan cordón sanitario, lo quitarán los españoles"

El presidente y Díaz vuelven a ensayar cohesión y afrontan el doble viaje de las urnas con "unidad". Sánchez promete recuperar el subsidio para mayores de 52 y las cotizaciones de los cuidadores

Foto: Pedro Sánchez, con Verónica Pérez, Susana Díaz y Juan Espadas, durante su mitin en el hotel Barceló Renacimiento de Sevilla, este 16 de febrero. (Juanma Aspano | PSOE-A)
Pedro Sánchez, con Verónica Pérez, Susana Díaz y Juan Espadas, durante su mitin en el hotel Barceló Renacimiento de Sevilla, este 16 de febrero. (Juanma Aspano | PSOE-A)

—¡Si la gente no va a votar, ellos volverán!

Ahí está la piedra angular que cimentará el camino de los socialistas hacia las urnas. Ahí. La que señalaba Susana Díaz. Si los electores progresistas no acuden a votar, ellos, las derechas, regresarán al poder. En política, pocas cosas están inventadas y ese eslogan, el 'Si tú no vas, ellos vuelven', ya presidió aquella campaña del PSC de 2008 en la que Carme Chacón firmó el mejor resultado histórico de su partido en unas generales. Ese lema vuelve a recobrar sentido ahora. De cara al 28 de abril, generales, y al 26 de mayo, autonómicas, municipales y europeas. El PSOE agita ese miedo a las derechas, se erige como el antídoto más eficaz contra PP, Ciudadanos y Vox.

La casualidad quiso —bendita casualidad para los socialistas, aunque estaba algo dirigida— que Pedro Sánchez arrancara la precampaña del 28-A en Sevilla, en Andalucía. Justo en la tierra en la que más puede apuntar a ese argumento porque hace apenas un mes inauguró un Gobierno, el de la Junta, formado por PP y Cs y sustentado por los votos fundamentales de la ultraderecha de Vox. Ahora, con ese ejemplo que el PSOE quiere grabar a fuego en la mente de los votantes, su mensaje es diáfano. Se trata de "parar a la derecha y garantizar el bienestar", en palabras de una Díaz ya desprovista de los oropeles del poder y que estaba obligada a sincronizar sus palabras con las del jefe. Y cumplió, aunque de camino le dejó algunos mensajes que servían para deslizar sus líneas rojas.

Susana, gracias por tu compromiso con Andalucía y con el PSOE-A. Quiero que sepa todo el mundo que estamos juntos y unidos


Años atrás, Díaz se refería a las informaciones que apuntaban a su rivalidad con Sánchez como un 'Salsa rosa'. Pero no lo era, porque su relación se agrietó casi desde el principio y se rompió cuando ambos se enfrentaron en primarias. Desde entonces han intentado ficcionar la unidad cuando lo obligaban las campañas. Y ahora llega ese momento otra vez. Por partida doble. 28-A y 26-M. "Susana, gracias por tu compromiso con Andalucía y con el PSOE de Andalucía. Quiero que sepa todo el mundo que estamos juntos y estamos unidos", se arrancó el presidente. Minutos antes, ella le había correspondido: "Vamos a batirnos el cobre. Con ganas, unidos, Pedro". Ambos, Sánchez y Díaz, estaban allí no solo para abrir la precampaña, sino para arropar al alcalde de Sevilla y candidato a la reelección, Juan Espadas.

Unos PGE "sociales"

Declaración de amor sobre el escenario, aunque los dos pudieron charlar unos minutos pocos antes del comienzo del mitin en la sala vip del hotel Barceló Renacimiento de Sevilla. "Nada de puñales", decían en los dos equipos con humor. El PSOE vuelve a sus liturgias electorales: cuando asoman las urnas por la esquina, se acaban los voces en alto, las críticas, y se multiplican las fotos de armonía y fraternidad. Es mucho lo que está en juego.

El próximo 28 de abril la sociedad española va a dar la espalda a la crispación y va a reivindicar una política útil

Esta última pulla iba dirigida sobre todo a Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, no deja de repetir que no pactará con "el sanchismo". "Así entienden España, una en la que caben solo ellos, y nosotros una en la que cabemos todos y todas", le replicó. Pero Sánchez también deja entrever, ayer lo hizo en la Moncloa cuando anunció la convocatoria de generales, y este sábado en Sevilla, que no rechazará una entente con los naranjas. De hecho, esa combinación de PSOE y Ciudadanos podría ser posible el 28-A. Sánchez y Rivera ya firmaron un pacto en 2016, aunque desde entonces han recorrido kilómetros y kilómetros separados. Pero tras las próximas legislativas, quizá esa sea una opción de suma y quizá ahora sí den los números. "Da igual que nos pongan cordón sanitario, pero el cordón sanitario lo van a quitar con su voto los ciudadanos españoles".

Pedro Sánchez y Susana Díaz durante un momento del acto. (EFE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz durante un momento del acto. (EFE)

Sánchez estrenó este sábado argumentario mitinero. Combinó los mensajes de pasados fines de semana —lleva desde enero dando vueltas por España, presentando candidatos autonómicos y municipales para ayudar a la movilización del partido— con otros ya más metidos en la harina de la campaña, más pizcas de promesas preelectorales. "El próximo 28 de abril la sociedad española va a dar la espalda a la crispación y va a reivindicar una política útil", clamó. Era la contraposición constante del proyecto socialista frente a las derechas de PP, Cs y Vox. O mejor, se corrigió, "una derecha, sin matices", que "se apresuró a poner un cordón sanitario al PSOE".

Sánchez, a Cs: "Da igual que nos pongan cordón sanitario, lo quitarán los españoles"

Sánchez enseguida puso el piloto automático de las promesas de campaña. "La primera medida que va a tomar el nuevo Gobierno socialista", dijo, "será aprobar unos Presupuestos "sociales" que buscarán "cerrar" la brecha de desigualdad y precariedad, la marca que llevaban las cuentas públicas de 2019 y que "tumbaron" esta semana PP y Ciudadanos y los independentistas. Fue entonces cuando insertó una pequeña cuña publicitaria de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, una de las más aclamadas en el mitin, aunque no tomó la palabra. "¡Menuda ministra de Hacienda tenemos!", gritó, seguido de un aplauso de la sala, repleta con cerca de un millar de militantes y simpatizantes (1.500, según la organización).

Vía real decreto ley

El presidente enlazó dos anuncios ligados con los PGE decaídos. Antes de las elecciones, Sánchez rescatará del proyecto dos medidas que intentará que vean la luz: recuperará el subsidio para desempleados de larga duración mayores de 52 años y las cotizaciones a la Seguridad Social para los cuidadores no profesionales de personas dependientes, en su mayoría mujeres. "Tengo muchos defectos, pero alguna virtud, y es ser testarudo en política", justificó, y esa tozudez le va a llevar a intentar sacar en estas semanas que restan hasta las generales ambas medidas estrellas.

El presidente llama a la "movilización serena, firme" de los votantes de izquierdas y los que ni votan al PSOE para combatir a las "tres derechas"

Fuentes próximas a Montero indicaron que el Ejecutivo estudia si unir ambas en un real decreto ley o bien redactar dos, pero en todo caso esas iniciativas deberán ser convalidadas por el pleno del Congreso (si llegan antes del 5 de marzo, fecha de la disolución de las Cortes) o por la Diputación Permanente, el órgano que vela por el poder de cada Cámara en periodo preelectoral o de vacaciones parlamentarias. "Antes o después esos derechos llegarán. Mucho antes de lo que desea la derecha, y ganando las elecciones", prometió.

Sánchez, a Cs: "Da igual que nos pongan cordón sanitario, lo quitarán los españoles"

Sánchez glosó algunas medidas de sus ocho meses y medio en el poder (como el salario mínimo) y también recordó "lo bloqueado" por PP y Cs en la Mesa del Congreso, como la Ley de Eutanasia, la derogación de la ley mordaza y de la reforma laboral o "una ley de bebés robados, Susana" —dijo apelándola directamente, porque ella lo había mentado antes y también para apuntalar esa impresión de unidad—. "Se ha impedido todo eso porque la derecha no quiere. ¡Lo que no quiere es que gobierne la izquierda!".

Pedro Sánchez y Susana Díaz se besan durante el mitin. (EFE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz se besan durante el mitin. (EFE)

Apenas introdujo referencias a Cataluña, el "espantajo" que utilizan las derechas porque solo hablan de la España "que quieren", en la que no caben "todos", frente a la España "fraternal, cosmopolista, europeísta" que reivindica el PSOE. El presidente sí se detuvo en la "banalización" de la violencia de género y de los derechos de las mujeres.

"Mercadean con las mujeres"

Rivera, dijo, se hace llamar "liberal", "y en cambio aquí mercadean con las libertades de las mujeres para poder conseguir un bebé" por gestación subrogada. "Lo que decía Susana", se dirigió a ella otra vez, "las palabras son muy importantes, no es violencia intrafamiliar", como lo llama Vox, y por eso hay que hacer una "causa" en el conjunto del país "contra el machismo y el patriarcado". Las mujeres siempre están muy presentes en los discursos de Sánchez. Él se precia de su condición de hombre feminista, de que su Gobierno lo es, y en Sevilla quiso homenajear a una de las mujeres que más ha luchado por los derechos de ellas, la veterana dirigente Amparo Rubiales, que lo ha sido todo en el PSOE, desde concejala en el ayuntamiento, hasta diputada, senadora delegada del Gobierno y consejera.

Sánchez llamó entonces a la movilización "serena, firme" de toda la izquierda, de los progresistas, de los que "ni han votado al PSOE, pero que saben que este partido representa la moderación, el sentido común y el progreso de todos". Una movilización "frente a las tres derechas".

"Hay que darle una mayoría sólida a Pedro para que no dependa de nadie, y haga en España lo que no le han dejado hacer en esta legislatura", dice Díaz

En ese sentido, la intervención de Díaz fue bastante coincidente. Ella resumió la batalla de este 28-A y del 26-M. El 'si la gente no va a votar, ellos volverán'. El grito a la participación máxima. "Si no hay una mayoría sólida, grande, amplia, las derechas y la extrema derecha se unirán". Así que en 28 días, los que median entre las dos convocatorias, hay que arropar a los "dos grandes compañeros", Sánchez y Espadas, y dar "la vuelta como un calcetín" al país para "parar" a la derecha.

"Tenemos un reto, y hay que darle una mayoría sólida a Pedro para que no dependa de nadie, y haga en España lo que no le han dejado hacer en esta legislatura", sostuvo, deslizando de paso que no le gusta que el PSOE dependa de los votos de los separatistas. Algo que ella nunca ha ocultado, por mucho que mida sus palabras públicas y por mucho que, por ejemplo, no quisiese sumarse al coro de barones y notables de hace una semana contra el relator. "Hay que ir con fortaleza, con ganas, con ilusión y con mucha unidad, hombres y mujeres comprometidos con el socialismo dispuestos a defender el bienestar".

Sánchez, a Cs: "Da igual que nos pongan cordón sanitario, lo quitarán los españoles"

La expresidenta andaluza fue la que más se detuvo en el ejemplo de la Junta, cogobernada por el PP y Ciudadanos y apoyada por Vox: "Aquí hay tres derechas, dos gobiernos y un guirigay. Ese es el resumen". "Tres derechas" que solo pretendían, a su juicio, desalojar a los socialistas tras 36 años en el poder, y "repartirse el botín", pero que han sumido a la comunidad, en apenas un mes, en el "caos". "No supieron hacer oposición y ahora no saben gobernar". La baronesa, igual que otros dirigentes del PSOE-A, suelen repetir que están "orgullosos" de que el nuevo bipartito esté pidiendo a cargos socialistas que no abandonen la Junta porque aprecian su labor, esos "a los que llamaban enchufados".

"Pedro lo hará con orgullo, con honor"

"Evitemos que eso pase en España", clamó. Ese "caos" y ese "guirigay" del Gobierno del conservador Juanma Moreno. Ejecutivo, por cierto, que es "legítimo", "no como le decían a Pedro", aseguró Díaz, en ese juego de interpelación mutua que los dos líderes se traían. El Gabinete de Sánchez es pues legítimo, "igual que el andaluz es fruto del apoyo de los parlamentarios". "¡Moreno Bonilla es ineficaz, es inútil, es un poco indolente, pero no le he dicho ilegítimo. ¡Esa es la diferencia! Mis convicciones democráticas son fuertes. ¡Ya está bien de que repartan carnés de legítimos!". El presidente andaluz representa la "involución", la "regresión democrática", remarcó. La expresidenta procuró que (casi) todo sonase a parabienes con el jefe. "No nos van a enseñar cómo amar a este país porque se ama a España defendiendo la educación pública, universal, la sanidad universal, como has hecho". El Gobierno defenderá el país de cara al 28-A. "Pedro lo va a hacer con honor, con orgullo, con ilusión y con ganas", repitió.

"Aquí hay tres derechas, dos gobiernos y un guirigay", dice Díaz, que acusa a Moreno de ser "ineficaz, indolente e inútil, pero no ilegítimo"

Sánchez y Díaz guardaron las formas y no dieron muestras de fisuras cara al exterior. Ambos estuvieron unos minutos juntos en la sala vip del Barceló, aunque luego entraron por separado, él unos pasos por delante, en el auditorio del hotel. Pese a todo, hubo algún mensaje velado: "Estoy mejor gobernando, pero cada día estoy con más fuerza, con más ganas y con más ilusión", porque a las derechas "se les ha visto el plumero". Una forma de advertir a Sánchez de que no caerá, de que no se irá como fruta madura, como espera su dirección. No dejará las riendas del PSOE-A. Y ahora él, en mitad de una doble campaña, tampoco puede empujarla.

"¡Susana, me siento muy orgullosa de ti, de tu trabajo!", lanzó por su parte la secretaria provincial de los socialistas sevillanos, Verónica Pérez, entonando una muestra de apoyo inequívoca a Díaz. Pérez, la que para muchos en el partido tiene una página negra en su pasado cuando, tras la defenestración de Sánchez en 2016 dijo aquello de "la única autoridad soy yo", apuntaló los argumentos de los dos líderes. "Si algo aprendimos los socialistas andaluces y sevillanos es que cada voto cuenta y es importante [...]. Nadie se puede quedar el 28 de abril en casa. Ganar no basta, hay que ganar y bien", apremió, subrayando que hay que vencer a "estos de las derechas, los fachas sin complejos". Espadas, por su parte, hizo más un relato de su propia gestión al frente del ayuntamiento sevillano. Por delante tiene el reto de repetir mandato, hito que solo lograron antes que él dos socialistas, Alfredo Sánchez Monteseirín y Manuel del Valle.

Sánchez huyó enseguida del acto en Sevilla. Regresó en el AVE —también había viajado en tren a la ida— hasta Madrid, y mañana domingo se desplazará hasta Mérida, para compartir cartel con el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara. En el Barceló Renacimiento se quedaron repartiendo besos y selfis Díaz y Montero. Ambas, separadas apenas por unos pasos. "¡A pelear, a pelear!", decía la ministra, espídica y convertida en una rutilante estrella del socialismo. Ella quizá pueda suceder a la expresidenta en el futuro. Pero es pronto para decirlo. Pies quietos, sí. Toca campaña. Punto.

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