EL FIN DEL BLOQUEO POLÍTICO

Hernando avisa a Rajoy de que le hará marcaje y vigilará "cada paso que dé"

El portavoz socialista justifica la abstención para acabar con la parálisis, pero lanza el mensaje al PP de que no espere gobernar plácidamente porque no tendrá ni los 100 días de gracia

Foto: Antonio Hernando, a su llegada al Congreso, este 29 de octubre, antes de la segunda votación de investidura de Mariano Rajoy. (EFE)
Antonio Hernando, a su llegada al Congreso, este 29 de octubre, antes de la segunda votación de investidura de Mariano Rajoy. (EFE)

El PSOE consiente con su abstención la investidura de Mariano Rajoy para poner fin a un bloqueo político que se ha prolongado durante 314 días. Pero ahí acaba la ayuda. El partido, roto y destruido internamente, necesita reconstruirse desde la oposición tras la traumática salida de Pedro Sánchez y sabe que tiene que proyectar una imagen de oposición dura y responsable. Y que empieza ya. Ese es el mensaje que desean trasladar los socialistas al PP: que no serán transigentes. Que le harán marcaje y vigilarán "cada paso que dé". Aunque, eso sí, no se negarán a pactar leyes con el Ejecutivo (incluidos Presupuestos), siempre y cuando les convenza de que son "positivas" para España, pues de lo contrario las derrotarán "democráticamente" en el Parlamento. 

La de este sábado era la segunda defensa de la abstención socialista en el pleno del Congreso, y a cargo del mismo hombre, Antonio Hernando. Pero con una importante ausencia, la de Pedro Sánchez, el ex secretario general del partido que esta mañana dejó su acta de diputado para "no ir contra" el PSOE, desobedeciendo el mandato del comité federal, y para no romper el "compromiso electoral" contraído con los votantes. Hernando tuvo que subir a la tribuna con el impacto aún en el cuerpo por los misiles lanzados por Sánchez, especialmente contra la gestora que pilota el asturiano Javier Fernández —presente en el pleno, como el pasado jueves, y con el portavoz de la cúpula interina, el andaluz Mario Jiménez— y con la segura fractura de la que sale el Grupo Socialista este sábado, con una quincena de parlamentarios 'rebelándose' contra el máximo órgano de poder y votando no a Mariano Rajoy.

El portavoz enhebró un discurso corto —menos de cinco minutos incluso, los que tenía para su intervención— en el que subrayó que el PSOE asume su "responsabilidad" absteniéndose, para evitar terceras elecciones, y que las instituciones sigan "deteriorándose". Pero hasta ahí. "Ni usted ni su proyecto cuenta con nuestra confianza. No es el presidente que España merece". "No lo hacemos para convalidar sus odiosas reformas, ni para perdonar la corrupción de su partido o permitirle deteriorar más los derechos de los trabajadores o de las mujeres. No lo hacemos para que usted pueda ahondar en la quiebra de la cohesión social y territorial de España".

"No tiene la mayoría absoluta que ha simulado durante todo este año. Está en clara minoría y bajo la estrecha vigilancia de todo este Congreso", avisa

Hernando remarcó que a partir de este sábado ya no estará en funciones, ni dispondrá de la "mayoría absoluta que ha venido simulando" desde diciembre. "Usted está en clara minoría y bajo una estrecha vigilancia de todo este Congreso. A eso nos vamos a dedicar desde el PSOE: a vigilar cada paso que dé y a aprobar iniciativas al frente de una mayoría que ni es suya ni de ningún grupo". Los socialistas no respetarán, prometió, ni el "formalismo" de los 100 días de gracia. Exigirá "responsabilidad de Gobierno" desde el mismo lunes. 

Hernando avisa a Rajoy de que le hará marcaje y vigilará "cada paso que dé"

Que paralice la Lomce

Por ejemplo, el gesto de la suspensión de las reválidas que Rajoy concedió el jueves, tras escuchar a Hernando, es "claramente suficiente". Lo que le exige el PSOE, recordó, es la "paralización de la Lomce". Y que sea inmediata. Además, el PSOE presentará "leyes para recuperar derechos civiles y sociales, para reequilibrar las relaciones laborales, para garantizar las pensiones, para luchar contra la desigualdad y la pobreza, para restañar las heridas en el Estado de bienestar y avanzar en la regeneración de nuestra democracia". Y estará dispuesto a "valorar las iniciativas" que lleve a la Cámara el Ejecutivo. "Pero si quieren aprobarlas con el apoyo del Grupo Parlamentario Socialista, señor Rajoy, tendrán que convencernos de que son positivas para España y la ciudadanía española, porque de lo contrario las combatiremos e intentaremos derrotar democráticamente y tendrán nuestra más firme oposición". Y sobre Cataluña, apremió al presidente a "dialogar" ya, "en noviembre mejor que en diciembre". 

Crítica a Podemos: "Ha podido fantasear con disfrutar de una oposición de gritos y chascarrillos, de Twitter y camisetas. Si ese ha sido su sueño, despierte de él"

Hernando adelantó que la actitud del PSOE será muy distinta a la de Podemos: "En las últimas semanas, y quizás especialmente en los últimos días, usted ha podido fantasear con disfrutar de una oposición de gritos y chascarrillos, de Twitter y camisetas, de textos legislativos que no haría ni un estudiante de primero de Derecho, de abandonos irresponsables del puesto de trabajo. Quizás usted ha podido soñar con una oposición que vende soluciones fáciles, mágicas, milagreras o fantasiosas. Es decir, soluciones imposibles. Si ese ha sido su sueño, ya le digo que despierte de él y abandone toda esperanza". Enfrente tendrá, advirtió, al PSOE, que actuará con el "rigor" de quien ha gobernado España "durante sus mejores años". "Y con la sensatez y la valentía de quien aspira a construir una alternativa progresista que merezca la confianza mayoritaria de los ciudadanos y ciudadanas de este país", terminó, sin hacer mención alguna a la renuncia de Sánchez, cuyo escaño fue cubierto, por cierto, por el madrileño Rafa Simancas. Al finalizar, algunos diputados fieles al exlíder como César Luena, Susana Sumelzo, Adriana Lastra o Margarita Robles no aplaudieron su discurso. Misma frialdad que el jueves pasado

Hernando avisa a Rajoy de que le hará marcaje y vigilará "cada paso que dé"

El portavoz bajaba de la tribuna con el peso de la decisión más complicada para el PSOE en tiempos recientes. La abstención. El voto más doloroso para un partido ajado y con su ex secretario general al frente de una lucha por volver a recuperar el poder. Aún tuvo que volver a tomar la palabra al final del debate para defender al PSOE de las expresiones de "odio" proferidas por el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, lo que despertó el aplauso (ahora sí) de toda la bancada socialista, al que se sumó el del PP y Ciudadanos (también puestos en pie) y del PNV.

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