el nuevo gobierno frenará las contrarreformas

Rajoy tienta al PNV para los Presupuestos tras perder la primera votación 180-170

Mariano Rajoy ha querido dejar claras las cosas a PSOE y Ciudadanos ante su próxima investidura como presidente del Gobierno: o apoyan y colaboran o no habrá legislatura

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante el debate de la sesión de investidura. (Reuters)
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante el debate de la sesión de investidura. (Reuters)

Mariano Rajoy ha querido dejar claras las cosas a PSOE y Ciudadanos ante su próxima investidura como presidente del Gobierno: o apoyan y colaboran o no habrá legislatura. Rechazada su candidatura por 180 votos frente a 170 en la primera votación, y ante el giro hacia la abstención de los socialistas que permitirá que se forme un nuevo Ejecutivo después del escrutinio del sábado, el dirigente del PP abandonó el Congreso con una enésima petición de ayuda y el compromiso de buscar todos los acuerdos; pero también con la advertencia de que rechazará un programa de contrarreformas para volver a la España de 2011. Y como añadido a su oferta de colaboración entre constitucionalistas, se empeñó en tender la mano al PNV con la vista puesta en la próxima negociación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado.

Rajoy no disimuló ante los medidos ataques del portavoz socialista, Antonio Hernando, ni ante el respaldo displicente de Albert Rivera, de nuevo con amagos de replantearse su sí al aspirante del PP como si todavía tuviera margen para cambiar de idea. El presidente del PP ha jugado sus bazas para conseguir la investidura, y una vez despejado el camino, reclama que le dejen gobernar con la promesa de ganarse cada día la mayoría, pero al mismo tiempo avisa de que en caso de volver el bloqueo (por ejemplo, en los Presupuestos), el empeño en disparar el gasto público o la pretensión de derogar reformas económicas como la laboral o la ley de estabilidad presupuestaria, la legislatura sería inviable.

El jefe del Ejecutivo no lo dice claramente, e incluso niega desde la tribuna que sea su intención, mientras que en fuentes gubernamentales destacan como obvio que el nuevo Ejecutivo no estará dispuesto a aplicar el programa de los demás partidos y derogar el propio; que llegado ese extremo, Rajoy podría disolver las Cortes a partir del próximo 3 de mayo. Lo que no se pueda pactar se aparcará y si no se puede aprobar nada, de nuevo a las urnas.

Rajoy tienta al PNV para los Presupuestos tras perder la primera votación 180-170

El mensaje oficial puede sonar a farol, pero la clave para que se ponga en marcha la legislatura sigue en manos del PSOE, de que esté dispuesto a entrar en los pactos de Estado y en los proyectos de ley fundamentales, porque para ese objetivo son necesarios 176 votos, y la suma de populares, Ciudadanos y Ana Oramas se queda en 170. Solo el entendimiento del PP con los socialistas puede devolver la actividad ordinaria a las Cámaras y a la acción del Ejecutivo, y falta por ver cómo se decanta la crisis en Ferraz. El mensaje de Antonio Hernando no fue muy esperanzador, al insistir en que Rajoy no contará con los diputados socialistas ni estos permitirán que les dé "el abrazo del oso".

Rajoy sí dejó pistas en el debate de cuál es su próximo objetivo en materia de pactos complementarios, al insistir ante el portavoz del PNV, Aitor Esteban, en que se esmerará en ganarse la confianza de su partido para que se "involucre en la gobernabilidad". Los cinco diputados de los nacionalistas vascos pueden ser fundamentales para evitar que una enmienda a la totalidad de la izquierda parlamentaria apoyada por los independentistas tumbe los Presupuestos del Estado en el arranque del próximo ejercicio.

Rajoy tienta al PNV para los Presupuestos tras perder la primera votación 180-170

El PNV suele colaborar en ese tipo de leyes cuando los gobiernos del PP o del PSOE, con mayoría o no, les requieren para ello, previa compensación en inversiones o competencias. Esa mano tendida de Rajoy y no rechazada por Esteban contrastó en el debate con la agria intervención del portavoz de la antigua Convergència, Francesc Homs, empeñado en negar la legitimidad del futuro Ejecutivo de los populares y defender el reto secesionista de su partido, ERC y de la CUP. Por ese lado, no queda ni rastro de las antiguas y buenas relaciones parlamentarias entre el Grupo Popular (y también el socialista) y la vieja CiU cada vez que se abordaba en el Congreso cualquier proyecto o medida en materia económica. 

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