EL DEBATE DE INVESTIDURA SE CALIENTA

El único aplauso de Pedro, el PP se enzarza con la "izquierda pura" y los tacos de Rivera

Las miradas siguieron centradas en Sánchez, que 'pasó' del discurso de Hernando, mientras PP y Podemos se enzarzaban entre gritos y abucheos, y la lectura de labios jugó una mala pasada a Rivera

Foto: El diputado socialista Pedro Sánchez (2i) pasa junto al portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando (i), al inicio del debate de investidura de Mariano Rajoy. (EFE)
El diputado socialista Pedro Sánchez (2i) pasa junto al portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando (i), al inicio del debate de investidura de Mariano Rajoy. (EFE)

El particular ‘affaire’ parlamentario de Mariano Rajoy y Pablo Iglesias capsuló a sus señorías en la segunda jornada del debate de investidura entre gritos, abucheos y aplausos de ambas bancadas, vitoreando a sus líderes en cada nuevo asalto y diluyendo la existencia del resto de grupos. Mientras los de centro pasaban desapercibidos, los socialistas consiguieron acaparar toda la atención a primera hora de la mañana, cuando Antonio Hernando subió a la tribuna a defender la abstención que el PSOE consumará el sábado, tras haber sido el pregonero del “no es no”. Cada vez que las filas socialistas se arrancaban entre aplausos para ‘mimar’ a su portavoz en uno de los peores momentos de su carrera… todas las miradas se centraban en el escaño de Pedro Sánchez

Desde la tribuna que ocupaban invitados de postín en la esfera pública y periodistas, los cuerpos asomaban incluso para comprobar si el ex secretario general se unía a la euforia o se mantenía al margen sin soltar el teléfono móvil. Al final, fue lo segundo durante la mayor parte de la intervención, hasta que el portavoz tomó la bandera de la educación pública, atacó las reválidas —que luego el presidente anunciaría quedan sin efecto— y Sánchez se puso en pie junto a sus compañeros para escenificar el único momento en el que el PSOE pareció unido. Pareció y no estuvo porque incluso con Sánchez en pie hubo dos diputadas que permanecieron inmóviles para mostrar su discrepancia más absoluta con el argumentario de Hernando: Margarita Robles y Susana Sumelzodos de las ‘díscolas’ que el sábado no acatarán la disciplina de voto.

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La entrada de Sánchez al hemiciclo volvió a acumular cámaras y micrófonos, y el saludo con Antonio Hernando fue menos tenso… aunque de nuevo se despacharon con apretón de manos y caricia en el hombro. Los invitados estrella de la bancada socialista fueron el presidente y el portavoz de la gestora, Javier Fernández y Mario Jiménez, muy madrugadores y a las nueve menos 20 se acomodaron en la tribuna para no perder detalle y, sobre todo, evitar mezclarse con el resto de diputados

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández (d), y el portavoz de la misma, Mario Jiménez, siguen desde la tribuna de invitados del Congreso de los Diputados la segunda jornada de la investidura. (EFE)
El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández (d), y el portavoz de la misma, Mario Jiménez, siguen desde la tribuna de invitados del Congreso de los Diputados la segunda jornada de la investidura. (EFE)

Las ‘pullas’ de la “izquierda pura” —como dijo con cierta sorna el portavoz socialista en referencia a Podemos— no tardaron en llegar. Pablo Iglesias reprochó una y otra vez el viraje del PSOE, y no dudó en nombrar al ‘caído’, “solo le ha faltado decir fue muy duro descabalgar a Pedro Sánchez, pero el tiempo nos dará la razón”, mientras Alberto Garzón atacó directamente “el PSOE de Felipe González y Susana Díaz”. Los socialistas aguantaron el tipo entre miradas incómodas... y terminaron por desdibujarse. Al final, las gradas que protagonizaron el partido que se jugaba en la Cámara Baja fueron las del PP y Unidos Podemos, que terminaron incluso a gritos como buenos ultras.

El punto de inflexión que caldeó el ambiente por completo llegó cuando el secretario general de Podemos aseguró que dentro de la Cámara había más “potenciales delincuentes” que fuera, despertando la ira en las filas conservadoras. “Eres un caradura”, se escuchaba desde la tribuna mientras la vicepresidenta y los vicesecretarios ‘jóvenes’ del partido —los diputados Javier Maroto, Pablo Casado, Fernando Martínez-Maillo— reclamaban a la presidenta del Congreso tomar cartas en el asunto. Ana Pastor intervino para abroncarle cuando ya era tarde. Aun así, recordó “al señor Iglesias” lo establecido en el reglamento y el “honor” que debe a la Cámara. Pero el líder morado concluyó su intervención sin casi pestañear: “Mereceré el odio de las oligarquías, será la mayor de nuestras honras”, afirmó mientras volvía a su escaño entre pitos y quejas de los populares.

Al filo de las siete de la tarde, cuando la jornada parecía estar amortizada, llegó la última anécdota convertida en trifulca. Tras la intervención del portavoz parlamentario popular, Rafael Hernando, Pablo Iglesias pidió la palabra "por alusión". La frase en cuestión era la siguiente: "Usted, señor Iglesias, ha utilizado el nombre de España para venderse a dictaduras extranjeras". Pastor dio a Hernando la posibilidad de retirar el polémico enunciado para que no constara en el diario de sesiones, y éste, lejos de contemplar esa opción, contestó: "Señora presidenta, cuatro millones de dólares", en referencia a una supuesta financiación por parte de países latinoamericanos. Entonces, Iglesias llamó a los suyos y los diputados de Unidos Podemos abandonaron el hemiciclo a modo de protesta. Solo volvieron para votar no a Rajoy, tras lo que presentaron una reclamación formal contra la Mesa de la Cámara Baja y su presidenta.

Iglesias se abraza a Xavi Domènech tras finalizar su intervención el portavoz de En Comú Podem. (Reuters)
Iglesias se abraza a Xavi Domènech tras finalizar su intervención el portavoz de En Comú Podem. (Reuters)


En la tribuna repetían algunos dirigentes como el exministro de Sanidad Alfonso Alonso y los diputados catalanes Xavier García Albiol y Andrea Levy. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, no estuvo presente en esta ocasión, como tampoco la mujer del presidente en funciones. La delegada del Gobierno en la capital, Concha Dancausa, no faltó igual que la senadora y expresidenta de la Diputación General de Aragón Luisa Fernanda Rudi. Podemos contó con la presencia de Juan Carlos Monedero, que no llegó a tiempo de escuchar a Iglesias en la tribuna, y Ramón Espinar, que volvió a sentarse junto a Irene Montero durante el transcurso del pleno.

La tarde debió hacerse dura para el senador, que se enteró de la victoria de Adelante Podemoscandidatura errejonista que lidera Rita Maestre y compite contra la suya— en el primer pulso de la batalla por hacerse con el control de Podemos Madrid, a la hora de comer aproximadamente. Albert Rivera fue uno de los dirigentes que más visitas recibió: Inés Arrimadas, jefa de la oposición en Cataluña, acudió a escuchar al líder, como también lo hicieron los portavoces madrileños en el ayuntamiento y Asamblea, Begoña Villacís e Ignacio Aguado respectivamente, o el secretario general del partido y diputado catalán, Matías Alonso.

El ambiente estuvo caldeado desde el inicio del discurso de Iglesias, que arrancó mencionando a las Brigadas Internacionales, y que no dejó títere con cabeza. Hubo un guiño al portavoz del PNV, Aitor Esteban, cuando bromeó sobre la supervivencia histórica de su partido —el único 'superviviente' junto a la monarquía desde la Transición, dijo—, “bien unidos por la Cruz de Borgoña”. Continuó el secretario general de Podemos, “se sonríe el señor Esteban, que sabe bien lo que significó”, para atizar después un golpe al presidente de Ciudadanos: “El señor Rivera a lo mejor lo busca en Google”, afirmó Iglesias en un tono irónico… que el dirigente de centro respondió espontáneamente al exclamar para sí mismo: “¡Qué capullo ¡Vaya gilipollas!”. Una de las escenas que dejó la jornada que, aunque fuera de los micrófonos, no se salvó de la lectura de labios, aunque él aseguró no haber dicho tales palabras. Lo mismo le ocurrió a María Dolores de Cospedal... a la que la misma técnica captó llamando "sinvergüenza" a Iglesias.

Una segunda jornada muy intensa para sus señorías, cuyo final será el próximo sábado por la tarde, momento en el que Rajoy será investido con 170 votos a favor gracias a las abstenciones del PSOE, aún no se sabe cuántas, ni si estará entre ellas la de Sánchez.

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