el ascenso de 'sorayistas' inquieta al aparato

Margallo reunió al G-8 en su casa con las quinielas de ministros en el aire

El éxito casi pleno en las primeras quinielas de los hombres y mujeres de confianza de Santamaría provoca recelos en la sede de Génova y entre los ministros veteranos

Foto: El ministro de Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz (d), junto al ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo. (EFE)
El ministro de Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz (d), junto al ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo. (EFE)

Mariano Rajoy sigue sin dar pistas sobre la composición de su nuevo gabinete, según aseguran en fuentes gubernamentales y del Partido Popular, mientras algunos de los afectados (ministros y aspirantes a serlo) empiezan a dejar ver sus aspiraciones. El éxito casi pleno en las primeras quinielas de los hombres y mujeres de mayor confianza de Soraya Sáenz de Santamaría provoca recelos en el 'aparato' de la sede de Génova y también entre los ministros del llamado G-8, los marianistas más veteranos. José Manuel García-Margallo ha vuelto a reunirlos a cenar en su casa de Madrid, pero en un ambiente "de salida" después de las bajas de José Manuel Soria y de Ana Pastor, ahora presidenta de las Cortes.

La dirección del PP en pleno, más los ministros en funciones, espera con relativa expectación los cambios que pueda introducir Rajoy en su próximo Gobierno, relativa tanto por la previsible continuidad del núcleo duro del gabinete como porque saben que el jefe les va a consultar poco o nada. En los distintos departamentos solo se cruzan comentarios sobre las primeras quinielas de nombramientos que aparecen en los medios de comunicación. Y como en todas, figuran al alza (para ascender) la ministra de Empleo, Fátima Báñez, el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, o "los Nadales" (Alberto y Álvaro), lo que evidencia que la vicepresidenta puede aspirar a ampliar su área de mando e influencia.

En fuentes gubernamentales, aseguran que Ayllón no se postula para nada, e incluso apuntan que lo más probable es que Sáenz de Santamaría lo mantenga en su actual puesto ante la compleja tarea que se avecina en el Congreso en todos los trámites para buscar mayorías y puntos de consenso en una Cámara donde el Gobierno solo cuenta con 137 votos fijos.

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)
La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)

Los ministros ajenos al equipo económico y a la dependencia más directa de la vicepresidenta se han vuelto a reunir una vez que el PSOE se abría a facilitar la investidura de Rajoy. De nuevo lo han hecho en casa de García-Margallo, donde se forjó el antiguo G-8 como grupo de contrapeso a la número dos del Ejecutivo, del que ya solo quedan cuatro titulares en activo: Jorge Fernández, Rafael Catalá, Isabel García-Tejerina y el propio ministro de Exteriores. Del grupo original, Miguel Arias se fue de comisario a Bruselas, José Ignacio Wert disfruta en París de su puesto de embajador en la OCDE, José Manuel Soria tuvo que dimitir después del caso de los papeles de Panamá y Ana Pastor es ahora la presidenta del Congreso.

El G-8 estuvo unido por la relación de amistad personal con Rajoy y el propio presidente del Gobierno en funciones se sumó al grupo en su anterior cita conocida, de mayo pasado y para despedir a Soria. Pero ya no se consideran un grupo de presión, y menos ante los próximos cambios en el gabinete. Se conforman con estar expectantes ante la posibilidad de que la vicepresidenta pierda alguna competencia, como la portavocía oficial del Ejecutivo o las relaciones con los medios (empresas), por considerar que son los aspectos más criticables de su gestión. Dan por hecho que Rajoy renovará su confianza en la 'vicetodo', pero recelan, como también ocurre en Génova, de algunos miembros de su equipo.

Como muestra de la previsible continuidad en el gabinete de Rajoy, en fuentes de la sede de Génova apuntan que es la propia Sáenz de Santamaría la encargada de diseñar la nueva estructura del Gobierno, con más carteras, muy en concreto con la reaparición del Ministerio de Administraciones Públicas a costa de recortar competencias a Hacienda.

El director de campaña del Partido Popular, Jorge Moragas. (EFE)
El director de campaña del Partido Popular, Jorge Moragas. (EFE)

El futuro de García-Margallo en el Gobierno es una de las mayores incógnitas de la futura remodelación, más que crisis de Gobierno. Entre los veteranos del PP predomina la idea de que quiere seguir al frente de Asuntos Exteriores y que si no repite pasaría a otra cartera o Rajoy le buscaría después "una buena salida". A sus 72 años, el actual jefe de la diplomacia española no quiere jubilarse. Exteriores es el destino por el que puja el jefe del gabinete de la Presidencia y diplomático de carrera, Jorge Moragas.

En el caso de Cristóbal Montoro, son las urgencias de acometer otro recorte presupuestario, el hecho de que conozca mejor que nadie las cuentas del Estado y su relación directa con Rajoy las circunstancias que le sitúan con todas las papeletas para repetir al frente de Hacienda, según comentan en el PP.

Jorge Fernández Díaz no cuenta con apoyos en ningún sector del Gobierno ni del partido, pero de nuevo la relación de absoluta confianza con Rajoy hace que nadie dé por hecho que se quede fuera del gabinete. Otra cosa es que siga en el Ministerio del Interior.

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