CRISIS DEL SOCIALISMO

La estrategia de Podemos para arrinconar al 'nuevo' PSOE y aglutinar a los desencantados

El salto estratégico y discursivo de Podemos para abandonar la "mano tendida" al PSOE y recuperar el antagonismo para atraer al electorado desencantado con esta fuerza está en marcha

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, conversa con el líder de IU, Alberto Garzón (d), antes del inicio del pleno del Congreso celebrado el pasado martes. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, conversa con el líder de IU, Alberto Garzón (d), antes del inicio del pleno del Congreso celebrado el pasado martes. (EFE)

Arrinconar al PSOE en las comunidades donde gobierna gracias a acuerdos de investidura con Podemos para que se vea obligado a pactar los Presupuestos con el PP, resaltar sus contradicciones, mostrarse como “garantes” del cambio frente a las “dudas” de los socialistas, construir un nuevo relato para demostrar que los intereses del PSOE no son los mismos que los de la mayoría social y, en definitiva, que la crisis de este partido sirva para aglutinar a su electorado desencantado bajo el manto de la formación emergente. La estrategia de Podemos para convertirse en la fuerza hegemónica frente al PP ya está en marcha.

La amenaza de romper los acuerdos autonómicos con el PSOE si finalmente se abstiene en una hipotética investidura de Mariano Rajoy visibiliza el triunfo del ala más rupturista dentro del partido y cierra las posibilidades de acuerdo a futuro. Un antes y un después en el modo de relacionarse con los socialistas, cuestión que ha generado un fuerte debate interno, pero también con otras formaciones aliadas. Este es el caso de la CHA en Aragón y Compromís en Valencia, quienes gobiernan en coalición con Javier Lambán y Ximo Puig respectivamente. Desde la Chunta Aragonesista han tachado la iniciativa encabezada por Pablo Echenique de “impresentable” e “intoxicación” ante la opinión publica, mientras que en Compromís se han mostrado comprensivos con su “preocupación”, pero han confiando en que no consumen la ruptura: "Entendemos que no van a hacer caer un Gobierno progresista para volver a ver al PP gobernando en el País Valenciano".

La estrategia de Podemos para arrinconar al 'nuevo' PSOE y aglutinar a los desencantados

La maquinaria para dejar atrás el relato de la “mano tendida” y volver al antagonismo con el PSOE, una fuerza “del régimen”, que caracterizó los primeros compases de Podemos tras su nacimiento, supone un salto estratégico del primer nivel con consecuencias imprevisibles. Máxime si se repiten elecciones. Una postura que deberá discutirse en el consejo ciudadano estatal del próximo sábado, el máximo órgano de decisión del partido entre asambleas, si bien el paso hacia adelante del valenciano Antonio Montiel, próximo al errejonismo, visualiza un entendimiento en este punto entre sectores. De hecho, no hay diferencias discursivas a la hora de situar al 'nuevo' PSOE como garante de un 'régimen del 78' que se trata de superar.

Para sacar adelante el proyecto de Presupuestos, como ya tuvo que hacer el pasado año en Extremadura Guillermo Fernández Vara tras romper con Podemos, el PSOE deberá contar con el apoyo del PP si se consuma la amenaza en Valencia y Aragón, después de que en Castilla-La Mancha ya se diese este mismo paso la pasada semana. Una suerte de ensayo de la gran coalición de la que solo se salvará la balear Francina Armengol, defensora de Pedro Sánchez y favorable a formar un Gobierno de coalición con Podemos. La estrategia de Podemos también resalta, de este modo, los dos partidos socialistas.

La mano tendida, pues, ya no es al PSOE, sino a su electorado e incluso a su militancia. En este sentido, una de las voces más claras ha sido la de Alberto Garzón. El coordinador federal de Izquierda Unida y portavoz adjunto de Unidos Podemos en el Congreso, que este lunes invitaba directamente a los votantes de izquierdas a “no caer en la frustración” y aseguraba que “es el momento de Unidos Podemos”, quien tendría ahora el “deber” de tomar la iniciativa y de canalizar “las ganas de cambio”. Para Garzón, Unidos Podemos debe mandar a la sociedad “el mensaje de que al margen de lo que ocurra en el PSOE hay un proyecto de izquierdas, de sumar a esas mayorías sociales que quieren defender los derechos sociales y laborales, derogar la Lomce, las reformas laborales y luchar en la calle codo con codo”.

Primera prueba de fuego en el Congreso

Las primeras pruebas de fuego para tantear al 'nuevo' PSOE serán las iniciativas parlamentarias que presentará el grupo de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea. El portavoz, Íñigo Errejón, ha mostrado su esperanza de que la relación entre ambos grupos en el Congreso se mantenga con la misma dinámica para sacar adelante medidas de transformación social, como la recién presentada propuesta de ley para derogar la denominada Ley Montoro. "No sé si habrá cambios o no", ha explicado el portavoz en referencia al papel de la gestora socialista, "pero espero que sigamos trabajando juntos como hasta ahora, pues hemos demostrado que podemos sacar adelante muchas medidas en materia de lucha contra los recortes y contra los ataques a los derechos civiles. Es un camino que debería mantenerse, los números siguen dando", ha concluido, esperanzado en que se mantenga esta "voluntad política" de entendimiento.

La estrategia de Podemos para arrinconar al 'nuevo' PSOE y aglutinar a los desencantados

La oportunidad para Unidos Podemos que supondría la crisis identitaria del PSOE no debe confundirse con ocupar simplemente el espacio sociológico de esta formación. Según Garzón, preguntado sobre si Unidos Podemos se va a aprovechar de la situación para quitarle votos al PSOE, sería un “gravísimo error” llegar a creer que esta es la única forma de crecer. “No se trata de ‘pescar’ entre votantes del PSOE” porque “solo si somos coherentes y responsables no frustraremos a nuestros votantes y así creceremos electoralmente”. En todo caso, subrayó la “contradicción” entre los intereses oligárquicos del PSOE y sus votantes de clase trabajadora “identificados con la izquierda”. Es por ello que entiende que la crisis socialista podría provocar un cisma “para que la clase trabajadora se reorganice” y lo haga “aglutinada” en Unidos Podemos.

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, muy duro con Javier Lambán, por considerarlo artífice del denominado golpe de Estado en Ferraz, y con el presidente de la gestora, Javier Fernández, a quien presentó como una persona más cercana al PP tras haber pactado los Presupuestos con los conservadores y tratar de colocar a una alcaldesa popular en Oviedo, fue más comedido en este sentido. Negó que la ejecutiva de Podemos haya analizado las posibilidades de un trasvase de votos de los socialistas a su formación y se limitó a defender que su organización ofrece “garantías” de cambio a la ciudadanía: “Hay una trayectoria de coherencia que nos avala”, según destacó tras la reunión de la ejecutiva en la sede de Princesa este lunes.

La crisis del PSOE ha cohesionado parcialmente a los dos sectores enfrentados en Podemos. Desde los 'spin doctors' de la formación hasta sus principales dirigentes se han afanado desde el primer momento en leer esta situación como el reflejo de una “crisis de régimen”, consecuencia del 15-M, y en atribuirse su precipitación debido al papel jugado por Podemos. La conclusión de su argumentario es que “si el PSOE entra en crisis, lo hace toda la configuración surgida de los resortes del 78”. Frente a esta incertidumbre, Podemos, como resumía su responsable de discurso Jorge Moruno, debe seguir “siendo igual de claro: queremos construir una nueva mayoría social sobre bases distintas y hacer girar el país hacia posiciones que beneficien más a los de abajo que a los de arriba”.

Pablo Iglesias ha aprovechado la coyuntura para darse un baño de masas ante un millar de personas este viernes en el teatro Palafox, donde reflexionará sobre el actual contexto político y el futuro de Podemos. La intención pasa por “abrir y socializar” el debate que al día siguiente centrará la reunión del consejo ciudadano estatal, al que también se ha invitado a senadores y diputados que no forman parte de este órgano, además del portavoz de los comunes, Xavier Domènech.

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