NUEVA ETAPA EN LA CASA SOCIALISTA

La mayoría del Grupo Socialista apoya evitar elecciones ante el silencio de los sanchistas

En la primera reunión con el presidente de la gestora, una veintena se posiciona a su favor. Javier Fernández reconoce que quiere evitar el "riesgo" de "división" en el partido

Foto: Javier Fernández, con el portavoz del grupo, Antonio Hernando, y los miembros de la gestora Ricardo Cortés, María Jesús Serrano y Mario Jiménez. (EFE)
Javier Fernández, con el portavoz del grupo, Antonio Hernando, y los miembros de la gestora Ricardo Cortés, María Jesús Serrano y Mario Jiménez. (EFE)

Javier Fernández, aunque sea prudente y considere que como presidente de la gestora ha de intentar "apaciguar" el PSOE y buscar una síntesis, es uno de los partidarios de la abstención. Pero sabe que esa posición, defendida por otros barones críticos con Pedro Sánchez como Guillermo Fernández Vara, encuentra enormes resistencias no solo entre los fieles del ex secretario general, sino también entre los que ayudaron a derribarlo. Como sabe también que, en caso de que el comité federal decida facilitar el Gobierno al PP, le tocará vencer la oposición de aquellos que tendrían que hacerlo posible: algunos de sus diputados. 

Este martes Fernández pudo comprobarlo, aunque solo a medias, en la primera reunión que mantuvo con el Grupo Socialista en el Congreso, en la que se acompañó tanto de algunos de sus compañeros de la gestora —entre ellos, su número dos, Mario Jiménez— como de los miembros de la cúpula parlamentaria, capitaneados por Antonio Hernando, todavía portavoz. La de hoy era la primera prueba de fuego real del presidente de la dirección provisional tras la caída de Pedro Sánchez, que por cierto ya ha sido reubicado provisionalmente en el hemiciclo en el primer escaño de la tercera fila del Grupo Socialista —cuarta si se cuenta el banco azul del Gobierno—. Esta mañana, se le había reservado un sitio detrás, el mismo asiento que hasta ahora ocupaba su rival en 2014, Eduardo Madina. Pero este, durante la reunión del grupo, pidió quedarse en su sillón de siempre, en la cuarta fila, para que Sánchez estuviera delante de él, como un "gesto" hacia el ex secretario general. 

Fernández pudo comprobar a medias esa fractura del grupo porque oyó una mayoría de intervenciones, en torno a una veintena, favorables a reflexionar cómo evitar terceras elecciones, frente a las apenas tres de quienes defendieron llevar el no al PP hasta el final. Pero esa sensación de "cierre de filas brutal", como vendían los integrantes de la gestora, no es del todo real, porque los sanchistas siguieron la estrategia de guardar silencio por ahora.  

"Me preocupa la división en el partido y eso es lo que tengo que evitar —reconoció Fernández sin paños calientes a su llegada a la reunión con sus diputados en la Cámara Baja—, que en el partido haya un antagonismo, un enfrentamiento. Ese es un riesgo, que puede afectar al partido, en las bases y en los dirigentes y en las élites. Por eso hablo de la responsabilidad de todos, la mía antes que ninguna otra", para evitar una "escisión de esa naturaleza".

La mayoría del Grupo Socialista apoya evitar elecciones ante el silencio de los sanchistas

Fernández respondía a la pregunta de si teme la fractura dentro del grupo, pero él miró más alto, hablando de las tensiones y dudas existentes en el partido respecto a la investidura, que no se han disipado pese a la defenestración de Pedro Sánchez

Sánchez se queda en la tercera fila del Grupo Socialista, tras Antonio Hernando y María Jesús Serrano. Edu Madina se queda en su sitio

Fernández aseguró a los periodistas antes de la reunión del grupo que su misión, como jefe de la gestora, es "apaciguar la organización", y eso necesita "diálogo", y por eso quiso que su primera toma de contacto, tras la sesión de constitución de ayer, fuera con los diputados. Además, cree "esencial" que se mantenga la "normalidad" en las instituciones, y por eso no tocará de momento las cúpulas de los grupos parlamentarios. "Vengo a transmitir a los diputados serenidad y pedirles responsabilidad". ¿Y cuándo tomará una decisión el partido en su comité federal? "Será pronto", dijo, sin precisar más, recordando que antes toca apagar el "magma" interior. 

Las "deslealtades" contra Sánchez

En la reunión de grupo, 26 parlamentarios pidieron la palabra. Los sanchistas habían acordado que hablarían solo unos pocos de ellos, porque se pronunciarían en bloque cuando el PSOE tomara una decisión definitiva sobre la investidura. Pero a la entrada, varios diputados de la cuerda del ex secretario general ya mostraron su oposición ante una posible abstención. Así, Margarita Robles, número dos por Madrid el 26-J, aseguró que hay que "justificar mucho" cambiar "una posición tan sólida como era el 'no es no'". La asturiana Adriana Lastra, exsecretaria de Política Municipal de la dirección saliente y miembro del núcleo duro de Sánchez, declaró a los medios que acudía a la cita a escuchar a Fernández, tras las "muchas deslealtades" sufridas por el equipo del exlíder. Y defendió que una "decisión tan trascendental" solo puede ser tomada por "los militantes". Su compañera de ejecutiva Pilar Lucio se confesó en Twitter "muy decepcionada". Y la aragonesa Susana Sumelzo contestó que "para nada" se ha 'podemizado' el partido, como admitió el presidente de la gestora esta mañana en la Ser

López aboga por un debate "profundo" y descarta la ruptura de la disciplina de voto, Robles subraya que hay que "justificar" mucho el paso a la abstención

Otros dirigentes cercanos a Sánchez mantienen una posición más templada. Caso del expresidente del Congreso Patxi López, que abogó por un debate "serio y profundo" y por que el PSOE se reafirme en su "proyecto socialdemócrata". ¿Habrá ruptura de la disciplina de voto, como amenazan el PSC y la federación balear? "Yo no contemplo estas cosas. Cuando votemos, el partido ha decidido y ya está". La andaluza Micaela Navarro, expresidenta del PSOE y una de las dimisionarias de la ejecutiva, señaló que el partido ha de seguir "trabajando, como lo ha hecho siempre". "Tenemos que seguir teniéndonos respeto a nosotros mismos y entre nosotros mismos, y no olvidarnos que estamos aquí porque hay muchos militantes que están trabajando, luchando y defendiendo los valores de este partido", apuntó, tras "pedir disculpas" por el espectáculo de la última semana.

El asturiano Antonio Trevín, próximo a Javier Fernández, recalcó que el PSOE tiene que decidir "entre ir a terceras elecciones o posibilitar un Gobierno presidido por quien tiene mayor número de votos y el grupo parlamentario mayor", decisión que debe basarse en pensar qué es lo mejor para el país y la "necesidad" que el PSOE tiene de "recuperarse". 

La mayoría del Grupo Socialista apoya evitar elecciones ante el silencio de los sanchistas

Ya dentro, a puerta cerrada, el sentir mayoritario de las intervenciones era abrir un debate en el PSOE para evitar terceras elecciones. Ese era el punto en común que hilvanaba las reflexiones de diputados como el expresidente manchego José María Barreda, Antonio Trevín (Asturias) —más claramente defensores de la abstención—,  Ciprià Císcar (Valencia), Antonio Hurtado, José Andrés Torres Mora, Salvador de la Encina, Antonio Gutiérrez Limones, Elvira Ramón, Felipe Sicilia, Gregorio Cámara, Sonia Ferrer, Juan José Díaz Trillo, Juan Carlos Campo —todos ellos andaluces—, Pablo Bellido (Castilla-La Mancha), Ignacio Urquizu (Aragón), Soraya Rodríguez, Pedro Muñoz, Juan Luis Gordo (los tres de Castilla y León), Ángeles Álvarez (Madrid)... La defensa del no hasta el final corrió a cargo de Margarita Robles y el vasco Odón Elorza (que defendió el Gobierno alternativo). La salida en tromba de los parlamentarios andaluces demuestra hasta qué punto tiene movilizado Susana Díaz a los suyos. 

De esta nómina, destaca que parlamentarios como Gordo y Álvarez, declaradamente sanchistas hasta hace nada, ahora se hayan realineado a favor de la cúpula provisional que encabeza Fernández. El murciano Pedro Saura, también muy cercano al exlíder, trenzó una intervención que para sus compañeros "navegaba" entre dos aguas. Igual que la del madrileño Rafa Simancas, que apuntó que aconsejó no hacer debates "maniqueos", y que hay argumentos tanto para el no como para la abstención. Patxi López no llegó a tomar la palabra, aunque su postura es de distensión.

Solo los diputados Margarita Robles y Odón Elorza se posicionan más cerca de las tesis de Sánchez. La gestora habla de "cierre de filas brutal"

Las caras de satisfacción de los miembros de la gestora y los anteriormente críticos con Sánchez era evidente. Destacaban el "cierre de filas brutal" con Fernández, el "distinto clima" que se ha apoderado del PSOE tras la salida de Sánchez. Un ambiente "totalmente normal", certificó Micaela Navarro. En efecto, las voces más cercanas al anterior secretario general fueron absolutamente minoritarias. Pero esa era la estrategia de los sanchistas. Lastra comentó que algunos diputados que como ella defienden el no al PP decidieron no intervenir porque entienden además que es un "debate orgánico" y por tanto no se pueden trasladar al seno del grupo en el Congreso. "Si al final lo que pretenden algunos es ir a una abstención, tendría que ser ratificado por la militancia", avisó la exsecretaria de Política Municipal. 

Los diputados de la gestora avanzan

El pleno de esta tarde en la Cámara Baja comenzó con la redistribución provisional de los escaños socialistas. Sánchez ya no es secretario general ni presidente del grupo, por lo que emigra al primer asiento, junto a las escaleras del ala izquierda del hemiciclo, de la tercera fila de la bancada socialista, la cuarta si se tienen en cuenta los sillones del Gobierno. Su sitio anterior lo ocupa Antonio Hernando, que a su labor de portavoz (por ahora) suma la de presidente del grupo. Detrás de él, María Jesús Serrano, integrante de la gestora (ese era el puesto del ya ex número dos, César Luena). Detrás de esta, Sánchez, y justo detrás, Eduardo Madina. En un principio, ambos iban a estar justo al revés, pero el diputado vasco pidió a sus compañeros que le dejaran en su escaño de siempre y que el exlíder se sentara delante de él. A su izquierda está Patxi López.  

La mayoría del Grupo Socialista apoya evitar elecciones ante el silencio de los sanchistas

Fuentes del grupo advertían no obstante que esta recolocación es temporal, a la espera de que la dirección interina del PSOE decida los cambios en la cúpula parlamentaria. Fernández aseguró que no le compete decir en qué sitio se tiene que sentar Sánchez, pero defendió que debe ser en un lugar "digno", como corresponde a un ex secretario general del PSOE. 

Junto a Hernando, en la fila noble de la bancada socialista, se sentará el secretario general del grupo, el andaluz Miguel Ángel Heredia, y los portavoces adjuntos Meritxell Batet, Isabel Rodríguez, José Luis Ábalos y Marisol Pérez. María Jesús Serrano, que antes estaba en el gallinero, pasa a la segunda fila, igual que gana posiciones el extremeño Nacho Sánchez Amor. Ricardo Cortés, miembro de la gestora, migra de la última a la segunda fila. Serrano y Cortés son los dos únicos diputados integrantes de la dirección interina. Se alejan de la tribuna, en cambio, los parlamentarios más cercanos a Sánchez. Así, César Luena pasa a la quinta fila (sexta si se cuenta la del Gobierno), detrás de Madina, y en sillones más discretos están Pilar Lucio, Adriana Lastra, María González Veracruz o Susana Sumelzo, informa Efe. Zaida Cantera, seis por Madrid y apuesta de Sánchez para las generales del 20-D y del 26-J, salta al gallinero. Margarita Robles, sigue en la segunda hilera, pero ahora justo detrás de la dirección del grupo. Misma fila que la de Antonio Pradas, quien llevó las firmas de los ejecutivos dimisionarios a Ferraz la semana pasada. Él era el hombre de confianza de Susana Díaz en la dirección. 

Luena pide a los afiliados que no se den de baja y advierte a los críticos de que "el futuro del PSOE siempre lo van a decidir los militantes"

Antes del arranque del pleno, Luena habló a los medios, y eso que en su época de secretario de Organización solía rehuirlos. Y lo hizo para agitar a las bases: "Aprovecho para pedir calma y serenidad a los militantes. Que sigan en el partido. He escuchado que algunos se querían ir, como de la mía, de La Rioja, y por eso les pido que sigan en el partido. Porque lo que tenga que hacer el PSOE o lo que vaya a ser lo van a decidir ellos. El futuro del PSOE siempre lo van a decidir los militantes". El exsecretario de Organización confesó que conversó "en dos ocasiones" con Sánchez ayer. 

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