el análisis de los 'spin doctors'

Podemos asocia la crisis del PSOE al 15-M y se atribuye su precipitación

Para Podemos no hay duda de que la guerra abierta en el PSOE responde a una "crisis de régimen", cuyas causas deben buscarse en el 15-M y en que el partido ha jugado un papel de aceleración

Foto: El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, conversa con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. (Reuters)
El portavoz del PSOE, Antonio Hernando, conversa con el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, en el Congreso de los Diputados. (Reuters)

La guerra abierta en el PSOE ha cohesionado a los dirigentes de Podemos respecto al diagnóstico de la situación y la estrategia a seguir, tras varias semanas visibilizándose las posiciones encontradas entre el sector errejonista y el pablista. En su mayoría, comparten que las causas deben buscarse en el movimiento 15-M, que la irrupción de Podemos ha acelerado la implosión del PSOE y que, en definitiva, se trata de una “crisis de régimen”. Con cautela para no inmiscuirse en cuestiones internas de otros partidos, y “desde el respeto”, tras la acusación de “injerencia” vertida por Susana Díaz, los dirigentes han puesto el foco en este terremoto para valorar causas y consecuencias desde una perspectiva histórica y, por supuesto, de régimen.

El diagnóstico

La clave está en el 15-M. Como explica el responsable de discurso y argumentario de Podemos, Jorge Moruno, “el 15-M pone en evidencia la quiebra del sistema político español por parte de una sociedad que ya no ve canalizadas sus demandas a través de la actual forma de funcionar del sistema político español”. Un cambio subterráneo y profundo, “cocinado a fuego lento”, explica a este diario, que responde a una “crisis de régimen que es, sobre todo, una crisis de los partidos que hicieron posible la configuración política del régimen del 78 y cuyo principal actor es el PSOE”. Por tanto, concluye que “si el PSOE entra en crisis, lo hace toda la configuración surgida de los resortes del 78”. En palabras de Íñigo Errejón, “el PSOE es el buque insignia salido de la Transición y no se entiende la crisis de uno sin la crisis de lo otro”.

Podemos asocia la crisis del PSOE al 15-M y se atribuye su precipitación

Para Jorge Lago, el responsable del 'think tank' del partido, el Instituto 25-M, el movimiento 15-M está lejos de haber demostrado todo su alcance. “Vemos sus efectos sobre los viejos partidos y más en el PSOE, que es el pilar del régimen del 78”, según analiza en conversación con El Confidencial. Por tanto, añade que “la crisis por la que pasa demuestra que se está descomponiendo”. Para Lago, es evidente que el 15-M “impugna la forma de entender la política” y también ciertos partidos, resaltando “la ausencia de diferencias en muchas cosas entre PSOE y PP, por su falta de autonomía a la hora de decidir políticas económicas, culturales y de relación con la ciudadanía, con lemas como 'ya no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. Todo ello, concluye el responsable del 'think tank', “genera contradicciones en los partidos a la hora de analizar cómo se tiene que dar ese cambio político”.

El secretario general, Pablo Iglesias, que suspendió el viaje que tenía previsto a Ecuador y Colombia a raíz de los últimos acontecimientos políticos, también coincidió en este análisis en un artículo de opinión publicado en 'Público': “Sería absurdo desvincular aquel movimiento [el 15-M] de las tradiciones democráticas y regeneradoras de nuestro país. Por las venas del 15-M corría la sangre del movimiento obrero, de los movimientos liberales del XIX, de la lucha de las mujeres, de las luchas contra la dictadura. Solo así se explica que fuera precisamente el PSOE el partido más afectado por el 15-M y que Podemos haya sido capaz de atraer a un nuevo espacio, no sin dificultades, a todos los sectores que levantaron las banderas de la resistencia en el pasado”.

“Este proceso de desgarro de su papel en la sociedad tiene que ver con su incapacidad para presentar un proyecto que responda a la crisis social y territorial"

La crisis del PSOE no debe circunscribirse a una guerra de poder, “a un juego de tronos”, como advierte Moruno. “Si no elevamos el foco, no podemos ver el mapa entero, lo que ha pasado a lo largo de los últimos años, algo más cotidiano, como un goteo, que de algún modo ha ido socavando los vínculos con el PSOE”. En definitiva, concluye el responsable de discurso, “este proceso de desgarro de su papel en la sociedad tiene que ver con su incapacidad para presentar un proyecto”, dice, que responda a la crisis social y territorial.

La precipitación

El papel de Podemos a la hora de hacer aflorar estas contradicciones en el PSOE es una idea también compartida por la mayoría de dirigentes del partido. Pablo Iglesias sitúa su inicio en el 20-D. “A partir de entonces, la tensión en el PSOE provocó la situación que ahora vemos en toda su crudeza”, defendía en el artículo antes mencionado. La dicotomía planteada desde entonces en las filas socialistas, según el análisis del secretario general, es la razón del bloqueo institucional, que “tiene que ver más bien con las tensiones que se están produciendo en el Partido Socialista entre los partidarios de la restauración del sistema de partidos anterior a las elecciones del 20-D, y los partidarios del reacomodo del PSOE a la nueva situación. Lo que se dirime en este partido es básicamente su papel y su estrategia en un contexto histórico nuevo”.

Para Moruno, la aceleración de estas contradicciones internas tienen que ver con el papel jugado por su formación. “La gran contradicción del PSOE es que quiere ser alternativa al PP y al mismo tiempo garante del régimen. De ahí que su problema no se resuelva cambiando a unos por otros”, insiste, para subrayar que su crisis no se pueda enmarcar en “una mera lucha de un aparato contra otro aparato”. La posibilidad de que Podemos apoyase un Gobierno del PSOE, o formar incluso una coalición, “ha provocado que estas contradicciones del PSOE finalmente estallen”, afirma, aunque entiende que existen muchas más variables.

“La gran contradicción del PSOE es que quiere ser alternativa al PP y al mismo tiempo garante del régimen"

Más comedido a la hora de atribuir este papel acelerador a Podemos es Jorge Lago. Con todo, entiende que el cambio político es irreversible y la dificultad del PSOE “para asumir ese cambio y cómo relacionarse con él”. Por tanto, la crisis “no solo tiene que ver con nosotros, sino con la forma de representación que está fracturando y poniendo en dificultades al PSOE”, explica sin querer entrar a valorar qué sector asumiría más estos cambios y cuál menos.

El número dos del partido, Íñigo Errejón, ha sido claro al respecto, al afirmar este miércoles que “una de las líneas de tensión del PSOE ha tenido que ver con la posibilidad de llegar a un acuerdo con nosotros". La tensión entre cambio y restauración, opinaba, a las puertas de iniciarse una negociación en PSOE y Podemos para buscar un pacto de gobierno alternativo a Mariano Rajoy, es lo que ha acabado por hacer implosionar a los socialistas. Al igual que el secretario general, apunta a que fue tras los resultados electorales del 20-D, las primeras elecciones generales a las que se presentó la formación, cuando se comenzó a escenificar una “tensión evidente entre avanzar hacia el cambio o perdurar en lo existente”.

Las consecuencias

La cautela aumenta entre los dirigentes y 'spin doctors' del partido a la hora de medir las consecuencias de lo que consideran uno de los últimos coletazos del régimen del 78. Para el secretario político, hay que ver primero en qué dirección se mueven las cosas en el PSOE, teniendo en cuenta lo acelerado del actual contexto político: "El escenario se mueve de día en día, de hora en hora". A pesar de todo, Errejón vaticina que es posible que estos acontecimientos acaben provocando que Mariano Rajoy vuelva a repetir una nueva legislatura como presidente del Gobierno, si finalmente se impone el sector crítico, que aboga por la abstención.

Para Iglesias, lo que acabe dirimiéndose dentro del PSOE “no dependerá solo de interpretaciones jurídicas y estatutarias”, al apuntar que “hablamos de la crisis más importante desde el fin de la Guerra Civil en el partido más importante del último siglo en España”, y recalca que “quien pensaba que podía haber normalidad política sin que el PSOE se decidiera por el PP o por nosotros se equivocaba”. Frente a esta incertidumbre, indica: “A nosotros nos toca seguir del lado de la gente. Debemos estar preparados para gobernar o para la repetición electoral, pero también, si finalmente se imponen los partidarios de dar el Gobierno al PP, debemos estar seguros de nuestro papel como fuerza política que ofrece garantías y que se debe construir como instrumento de un movimiento popular que siga empujando por una sociedad más justa”.

Moruno, que ha contado con fuertes responsabilidades en las sucesivas campañas afrontadas por el partido desde las europeas, muestra su preocupación por que esta situación “genere un efecto de rechazo hacia la política, que no sería nada bueno para el conjunto de la ciudadanía. Por eso es importante separar la necesidad de politizar a la sociedad del juego de tronos”, insiste. Para evitar esta “peligrosa” situación, subraya que lo deseable es que la crisis del PSOE se resolviera con el convencimiento de formar parte de un Gobierno alternativo. Ante el nuevo escenario futuro, Moruno asegura: “Seguiremos siendo igual de claros. Queremos construir una nueva mayoría social sobre bases distintas y hacer girar el país hacia posiciones que beneficien más a los de abajo que a los de arriba”. Mientras tanto, concluye, el resto de actores “tiene que decidir dónde se posicionan, pero nuestra hoja de ruta está bien marcada”.

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