LA OLLA INTERNA SE CALDEA

Los críticos se rebelan contra Ferraz para apoyar la "libertad de expresión" de Vara

Díaz, Rubalcaba, Madina o Chacón salen en tromba en las redes para defender al líder extremeño, que hace dos días se quejó de los insultos internos y la incomunicación con Sánchez

Foto: Guillermo Fernández Vara, en rueda de prensa el pasado 31 de agosto en Mérida. (EFE)
Guillermo Fernández Vara, en rueda de prensa el pasado 31 de agosto en Mérida. (EFE)

Los críticos de Pedro Sánchez han dicho basta. No aguantan más y la espita ha sido la defensa de la "libertad de expresión" de Guillermo Fernández Vara. El presidente extremeño aseguró hace dos días que no hablaba con el secretario general desde el comité federal de julio, que reclamaba su libertad para poder decir aquello que quisiera, que eso no era desleal con el líder. La cosa no se quedó ahí. Ferraz respondió ayer que si tanta urgencia tenía en comunicarse con Sánchez, levantara el teléfono. A lo que sucedió una cascada de mensajes de tuiteros, dicen los más lejanos al secretario general, cargando contra el barón extremeño. 

Esos movimientos destaparon la caja de los truenos. La sacudida arrancó este miércoles, cuando notables y dirigentes del partido mostraron en redes sociales, de forma coordinada, su solidaridad hacia Vara. Un gesto que no podía pasar desapercibido. Prueba de la enorme corriente de malestar la dio Susana Díaz, que llevaba semanas callada y que este miércoles, además de afirmar en un acto público que al PSOE le corresponde "estar en la oposición" porque no puede gobernar "con 85 escaños", escribió un tuit en el que manifestaba su "cariño" hacia el presidente extremeño y advertía de que a los socialistas les une "la fraternidad y el respeto a la expresión libre" de sus ideas. 

Vara había lamentado el pasado lunes en una entrevista en 'Espejo público', en Antena 3, la catarata de críticas internas por su posición, la más clara de todos los barones, puesto que en un principio defendió la abstención a Mariano Rajoy si sumaba más aliados y en las últimas semanas reclamaba la convocatoria de un comité federal para discutir en el partido el nuevo escenario. "Lo que está pasado aquí es algo absolutamente inaudito", comentaba, ya que "cada vez que alguien abre la boca, se le corre a gorrazos". El presidente de la Junta se lamentaba de que se hubiera "perdido la capacidad de ser críticos", cuando "ser de izquierdas significa ser críticos".

Pero Díaz no fue la única, ni mucho menos. Por Facebook, un durísimo Alfredo Pérez Rubalcaba, tradicionalmente muy discreto en cuestiones orgánicas, recalcaba que lo que "no se puede ni debe hacerse es insultarle, faltarle el respeto, atribuirle oscuras intenciones, incluso desmedidas ambiciones". "Que lo hagan nuestros adversarios políticos me parece mal, que lo hagan compañeros del PSOE, atribuyéndose incluso la representatividad de nuestro partido, me parece, además, lamentable. El PSOE es un partido que nació para defender la igualdad y la libertad de todos los ciudadanos. Las dos cosas son inseparables. Ciudadanos entre los que están, por supuesto, nuestros compañeros de partido. Defender su libertad, también la de expresión, forma parte del ideario socialista", dejó escrito el exsecretario general en su muro. Fuentes del entorno de Rubalcaba precisaron que su 'post' no era una respuesta a las palabras de ayer a Vara de la número tres del grupo en el Congreso, Isabel Rodríguez —"Que levante el teléfono y llame a Sánchez"—, sino que respondían a los "ataques e insultos que ha habido en las redes sociales" contra el presidente extremeño y otros dirigentes. La cuenta de Rubalcaba echaba humo con los comentarios de los internautas, algunos de defensa también del secretario general. 

Twitter se convirtió en el canal de acogida de las voces públicas de los críticos. Desde la número dos de Rubalcaba, la eurodiputada Elena Valenciano, hasta el rival de Sánchez en las primarias de 2014, Eduardo Madina, o la exministra Carme Chacón, miembro de la ejecutiva federal aunque ya muy distanciada de Sánchez. Y también el presidente asturiano, Javier Fernández, considerado como un referente moral del PSOE. Otros cargos públicos que mostraron su afecto a Vara fueron Nino Torre, líder de las Juventudes y muy próximo al presidente del Principado de Asturias; el edil madrileño Antonio Miguel Carmona; la consejera aragonesa y secretaria de Organización de la federación, Pilar Alegría; la vicepresidenta de Canarias, Patricia Hernández; el número dos del valenciano Ximo Puig, Alfred Boix; la secretaria provincial del PSOE sevillano, Verónica Pérez, mano derecha de Díaz, o la exsecretaria de Estado de Igualdad y exdiputada en el Congreso por Ourense Laura Seara, fiel madinista. Otros tantos se limitaron a retuitear el mensaje de la baronesa andaluza, caso del presidente de Aragón, Javier Lambán:

Vara había comentado en una entrevista que "cada vez que alguien abre la boca, se le corre a gorrazos" y que el PSOE había "perdido" su espíritu crítico

Los críticos, en privado, se quejaban amargamente de la "campaña orquestada por Ferraz" contra Vara. Una acusación que para nada dista de la que hacía el pasado fin de semana otra federación, la aragonesa, que también denunciaba los "ataques" a los barones en redes sociales, tal y como adelantó El Confidencial.

En el equipo de Sánchez guardaban prudencia. "Estamos mirando qué ha pasado", indicaban en el cuartel general pasadas las dos de la tarde

En el equipo de Sánchez, prefirieron guardar prudencia sobre los hechos. "Estamos mirando qué ha pasado", indicaban desde el cuartel general pasadas las dos de la tarde. 

Díaz también rompe su silencio

Pero Díaz rompió también su silencio en declaraciones a los medios antes de visitar una residencia de mayores en Sevilla. La presidenta de la Junta evitó una vez más hablar de una abstención del PSOE para evitar terceras elecciones, pero dejó dos recados muy claros. El primero, a Mariano Rajoy, a quien señaló la puerta de salida. El segundo, a su partido y al secretario general, Pedro Sánchez, a quien advirtió de que el PSOE "con 85 escaños tiene que estar en la oposición". Dos mensajes que ya habían lanzado los dirigentes del PSOE andaluz en las últimas semanas, pero que ahora Díaz asume en primera persona.

La baronesa andaluza apremia a Rajoy a que mueva ficha y se vaya, y advierte a Sánchez de que con 85 escaños no se puede gobernar

"Espero que Rajoy tome medidas. Soria, Barberá... esto es ya insoportable. Hay un clamor, y si el presidente del Gobierno no se ha dado cuenta de que no puede seguir gobernando de esta manera, es el único que no se ha dado cuenta, es un clamor lo que hay en la calle. Tiene que tomar medidas cuanto antes, es vergonzoso", aseguró. "La inmensa mayoría de los españoles está esperando que este hombre mueva ficha y deje de seguir gobernando para sus amigos, que es lo que parece ser que ha hecho últimamente", sostuvo. No le pidió expresamente al presidente del PP su retirada, pero sí quiso poner el foco en él e insistió en varias ocasiones en que es quien tiene la llave para desbloquear la situación.

Tras dos meses de calculado silencio, la baronesa socialista subrayó la "fraternidad" que es santo y seña del PSOE, aventuró que habrá "mucho debate interno" en el partido y dejó claro que "al PSOE solo le irá bien si a España le va bien" ."Muchos creen que hay que dejar caer a España y después ir a su rescate, pero yo no", deslizó sin señalar directamente a quienes defiende esas posiciones dentro de las filas socialistas y prefieren ir a terceras elecciones. "He sido siempre sincera. Me permitirán que los debates del PSOE los tenga en el PSOE", se escudó la baronesa socialista para defender también a su compañero Vara: "Yo quiero mucho a Guillermo, es un hombre de piel que lo que dice lo hace, siempre pensando en lo mejor para Extremadura y para su país", dijo Díaz, quien compadeció a su homólogo, que ha sufrido "porque ha habido momentos en los que no se han entendido sus posiciones", que unas veces ella comparte y otras no.

Los críticos se rebelan contra Ferraz para apoyar la "libertad de expresión" de Vara

"Este país no se merece esta situación, la sociedad está por delante de la política, está mucho más avanzada,  la gente es mucho más sensata y más responsable que los partidos, todos, el mío también", dijo en tono autocrítico, aunque convencida de que "no todo el mundo tiene el mismo grado de responsabilidad". "Siempre he defendido que con 85 escaños no se puede gobernar este país y hay que hacer una oposición útil", volvió a remarcar, ante los últimos intentos de Pedro Sánchez de formar un Gobierno alternativo con Podemos y Ciudadanos. Sin embargo, la palabra abstención, la única fórmula actual para evitar elecciones y que el PSOE se quede en la oposición, no entra en el vocabulario de la líder socialista, que sigue sin exponerse directamente.

"También creo que nos hemos dado cuenta ya todos de lo que ha pasado en España. Que Rajoy escuche un poquito la calle, los ciudadanos están cansados, avergonzados, hartos. Lo de Soria y lo de Rita Barberá es ya una vergüenza y este hombre no sé qué espera ya para tomar medidas, decisiones y hacerle un favor a este país", zanjó. Si el PP espera que la dirigente socialista mueva ficha tras las elecciones vascas y gallegas, ya sabe claro que Rajoy deje sacrificarse o, al menos, hacer gestos importantes, insisten desde el equipo de Díaz. "A partir de ahora, hablaré en los órganos de mi partido", concluyó la presidenta andaluza.

Díaz partió después para Madrid en un AVE. "Agenda privada", se escudaban en su equipo. 

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