MANTENDRÁ UN CONTACTO PERMANENTE CON PASTOR

El Rey no abre otra ronda de contactos y advierte a los líderes la necesidad de diálogo

Felipe VI trasladó a Ana Pastor la primera advertencia expresa recordando lo que conlleva "la pluralidad política" salida de las urnas. De momento, no se reunirá con los líderes de nuevo

Foto: El rey Felipe VI, recibe en audiencia a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor. (EFE)
El rey Felipe VI, recibe en audiencia a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor. (EFE)

Felipe VI no convocará de momento a los representantes políticos de los distintos grupos parlamentarios para iniciar una nueva ronda de contactos tras el fracaso de Mariano Rajoy la pasada semana en el debate de investidura. El Rey comunicó su decisión a la presidenta del Congreso este lunes en el Palacio de la Zarzuela, instando así a los principales líderes a emprender nuevas negociaciones que aclaren si otro candidato o el propio Rajoy consigue hacerse con una mayoría de apoyos parlamentarios. El comunicado, similar al emitido el pasado marzo cuando Pedro Sánchez no resultó victorioso en su candidatura a la investidura, recoge por primera vez una advertencia expresa a los principales líderes políticos recordando el mensaje de Navidad del pasado año, cuando Felipe VI señaló que "la pluralidad política, expresada en las urnas, conlleva una forma de ejercer la política basada en el diálogo, la concertación y el compromiso, con la finalidad de tomar las mejores decisiones que resuelvan los problemas de los ciudadanos".

El Rey no abre otra ronda de contactos y advierte a los líderes la necesidad de diálogo

De la misma forma, el monarca solicitó a Ana Pastor, con la que mantendrá "un contacto regular y permanente" que traslade a los representantes políticos que "en un régimen constitucional y democrático de Monarquía parlamentaria como el nuestro, las Cortes Generales son la sede donde, tras el debate y el diálogo entre las fuerzas políticas, se deben abordar y decidir los asuntos esenciales de la vida nacional".

Como ya hiciera en el mes de marzo, el Rey pretende -recordando lo dispuesto en el artículo 99 de la Constitución- que los partidos políticos comiencen nuevas mesas de negociación antes de designar otro candidato a la investidura. Los dos últimos apartados del citado artículo contemplan dos posibilidades: que el Monarca tramite "sucesivas propuestas" de cara a un nuevo debate de investidura -algo que el jefe del Estado hará si los distintos partidos llegan a un acuerdo- o que "transcurrido el plazo de dos meses" si ningún candidato obtiene la confianza del Congreso, "el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso".

El Rey Felipe VI recibió al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), en el Palacio de la Zarzuela.
El Rey Felipe VI recibió al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (d), en el Palacio de la Zarzuela.

Se trata del primer gesto del Rey que de alguna forma se sale del guion marcado y que, sin lugar a dudas, responde a la posibilidad de que se produzcan unas terceras elecciones después de que Rajoy fracasara y ante la persistencia del bloqueo entre los distintos partidos.

El papel del Rey

Como explican los expertos constitucionalistas a El Confidencial, en un sistema demonarquía parlamentaria, el rey nunca entra en política y “si actuara ahora o emitiera algún comentario, la sociedad podría percibirlo como si tomara partido de una u otra forma”. El profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Complutense Miguel Ángel Fernández Valencia reitera, en esta misma línea, el papel de Felipe VI de “animar, arbitrar, sugerir” a los distintos líderes políticos para contribuir a que el entendimiento llegue a buen puerto y, sobre todo, evitar unas terceras elecciones a la sociedad española, el mayor temor del Rey.

Sin embargo, es cierto que, aseguran los constitucionalistas, la actuación de Felipe VI puede adquirir mayor “contundencia y beligerancia” en las conversaciones privadas que en aquellas que puedan trascender a la opinión pública. En la última ronda de consultas celebrada en la Zarzuela, el Rey ya insistió rotundamente a todos los representantes de las fuerzas parlamentarias en el desgaste tremendo que una tercera repetición de los comicios podría tener en la sociedad española. Y este nuevo gesto va precisamente en esa linea.

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