SEGUNDA JORNADA DEL DEBATE DE INVESTIDURA DEL CANDIDATO DEL PP

Sánchez ataca a Rajoy, le reitera el "no rotundo" y califica de "chantaje" su oferta

El líder socialista recalca su rechazo al presidente desde el primer minuto, subraya que España necesita "un Gobierno, pero no un mal Gobierno" y le recuerda que no tiene "credibilidad"

Foto: Pedro Sánchez, durante su intervención en la tribuna del Congreso, este 31 de agosto. (Reuters)
Pedro Sánchez, durante su intervención en la tribuna del Congreso, este 31 de agosto. (Reuters)

Sin piedad. Y desde el primer minuto dejando claro que el no es inamovible, que es un "no rotundo" que obedece a la "coherencia", la convicción de los socialistas y su "compromiso" con los votantes. Pedro Sánchez no se movió un ápice de su posición, no sorprendió con sus palabras. Cumplió las expectativas marcadas en los días previos y desplegó en el debate de investidura la retahíla de argumentos ya trillados desde el 26 de junio, subrayando además que no aceptará el "chantaje" del candidato y presidente en funciones, Mariano Rajoy. Sánchez optó por un tono contundente, implacable en el fondo, pero rehuyendo las malas formas. Logró que el jefe del Ejecutivo en funciones, que había debutado en la Cámara como aspirante a la reelección con una intervención anodina y aburrida, se desperezase. 

El secretario general del PSOE adelantó el no desde el primer minuto en que se subió a la tribuna en esta segunda sesión en el Congreso: "El grupo parlamentario socialista votará en contra de su candidatura a la presidencia del Gobierno. Y lo vamos a hacer con total y absoluto convencimiento, por coherencia con nuestro ideario político, por el compromiso adquirido con nuestros votantes y por el bien de nuestro país. Porque España necesita con urgencia un Gobierno, no un mal Gobierno", sino un Ejecutivo que haga posible una "recuperación económica justa", que recupere los derechos laborales, que devuelva a la sanidad, la educación, las pensiones y la dependencia el "compromiso público" que el PP ha "despreciado" en el poder, que "despida" la corrupción "instalada" en torno a Rajoy, que resuelva la crisis territorial, que "recupere derechos y libertades cercenados por el mal Gobierno". Por todo ello, remató, el PSOE votará en contra de la "continuidad de un mal Gobierno". Lo que el país necesita, aseguró en su discurso [aquí en PDF], es un Ejecutivo "limpio, social y creíble". "Y el suyo ni lo es ni lo sería", atacó. 

Sánchez ataca a Rajoy, le reitera el "no rotundo" y califica de "chantaje" su oferta

Como era esperable, Sánchez tiró de hemeroteca y recurrió a las mismas palabras que Rajoy -al que llamó en varias ocasiones "señor candidato"- le tiró a la cara el 2 de marzo en el debate de investidura de la pasada legislatura, en el que él mismo era el aspirante a La Moncloa y cuando aterrizó a la tribuna con el pacto con Ciudadanos bajo el brazo. Y lo hizo con delectación, para ilustrar que la de esta semana es una "crónica de una derrota anunciada", cuyo único "interés real" es "tratar de mantenerse como sea en la Presidencia del Gobierno", pese a que sólo cuenta con 170 apoyos (137 de su partido más los 32 de Ciudadanos y el escaño de la representante de Coalición Canaria), insuficientes para procurar su reelección.

El líder socialista recordó cómo Rajoy le había ridiculizado por haber llevado a la Cámara sus "intereses particulares", por haber urdido una "farsa" de buenos y malos", por haber protagonizado una "representación teatral y altisonante", de relevancia "limitada", pero que presentó como si fuera el pacto de "los toros de Guisando". Sánchez ahora tenía elementos para vengarse: el jefe del PP acude a la investidura sin los apoyos necesarios, igual que él en marzo, sólo que ahora llega con un acuerdo del que parece "avergonzado", pues apenas lo reivindicó ayer. "Si usted fuera coherente, debería ser el primero en votar en contra de su candidatura", se burló.

[Lee en PDF el discurso de Pedro Sánchez en el debate de investidura]

"Hay vida más allá de Rajoy"

La fecha. La fecha de las eventuales terceras elecciones, el 25 de diciembre, consecuencia directa de haber emplazado la primera votación de investidura hoy mismo, 31 de agosto, pues hoy se ponen en marcha los plazos constitucionales. Forzar, con su decisión, que esos comicios caigan el día de Navidad es un "chantaje en toda regla" que ha contado con la connivencia de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, a la que acusó de aceptar "la malintencionada" fecha. "Cae en el maniqueísmo de usted o el caos. Por fortuna, en la política española hay vida más allá del señor Rajoy". 

Sánchez ataca a Rajoy, le reitera el "no rotundo" y califica de "chantaje" su oferta

El secretario general resumió las medidas del PP de los últimos años para demostrar que, de conseguir su reelección, nada cambiaría. Porque lo que pretende Rajoy, condensó posteriormente en la réplica, es "perpetuar" sus políticas. A saber: la "apropiación" de las instituciones, el Gobierno "a golpe de decreto ley", la "manipulación" de RTVE, los escándalos del Ministerio de Interior, los "recortes" presupuestarios y democráticos... y la corrupción. La materia en la que escasamente se detuvo Rajoy en la primera sesión de investidura y en la que sí ahondó Sánchez, sacándole a relucir los mensajes a su extesorero Luis Bárcenas o la cadena de delitos por los que el PP está procesado y por los que no ha habido dimisiones. Jugó de hecho con el nombre del caso epítome de la corrupción que asfixia a los populares: "Dice usted que le preocupa la imagen de España en Europa. Estoy de acuerdo. En alemán 'correa' se dice 'Gürtel'". "No puede orientar la regeneración el líder de un partido imputado", le reprochó, añadiendo que los casos de corrupción no se pueden "sobreseer" con un "injustificable perdón" en un debate de investidura ni se evaporan con un proceso electoral. Están y estarán ahí, vino a decir, y el PSOE no los olvida. 

Sánchez recuerda a Rajoy los casos de corrupción de su partido que no merecen un "injustificable perdón" y que su gestión en el Ejecutivo se resume en "recortes"

Pero no sólo está la corrupción, siguió Sánchez. También figuran las "mentiras" de "ayer, hoy y mañana". Porque en 2011 Rajoy prometió no subir impuestos y lo hizo y ahora, tras su pacto con C's, promete nuevas bajadas. "Miente y lo sabe". Como prometió no hacer recortes, recordó, cuando "su gestión se resume en una palabra, recortes", que se explican por su "ideología", porque el jefe del PP ha tenido estos años como "compañero de viaje" el "ideario más conservador" de Europa. El secretario general también argumentó su no por haber "agudizado" la crisis territorial, su "permanente rechazo" a la reforma constitucional, y hasta por hacer "seguidismo a las políticas conservadoras" en política exterior. 

Pedro Sánchez, aplaudido por la bancada socialista al término de su intervención durante el debate de investidura, este 31 de agosto. (Reuters)
Pedro Sánchez, aplaudido por la bancada socialista al término de su intervención durante el debate de investidura, este 31 de agosto. (Reuters)

Los socialistas encuentran que no hay "propósito de enmienda" en Rajoy, tampoco en su acuerdo con Albert Rivera. Hay "más de lo mismo", sólo que "maquillado". Todo lo contrario de lo que destilaba el pacto que Sánchez firmó con el partido naranja: aquel pretendía cambiar el Gobierno y cambiar las políticas, y este pretende mantener a Rajoy en el poder y "perseverar" con sus políticas. "Estamos en contra de su continuidad, así de sencillo [...]. No cuente con los socialistas", porque tiene un "problema de aritmética parlamentaria derivado de sus políticas" y de su falta de "credibilidad". "La memoria es su peor enemiga", censuró, así que "confianza" en él, "ninguna". "No es un recién llegado, no ha demostrado ser un buen gestor, ni ha sido eficaz ni solidario con los ciudadanos". El presidente sólo sería "merecedor" de la comprensión de los socialistas si "deshiciera" sus medidas, su obra de gobierno de los últimos años, pero "ni puede hacerlo ni quiere hacerlo". 

El líder acusa al candidato de querer "gobernar sin oposición". "Si cediéramos a sus presiones esta sería la legislatura del chantaje", le reprocha

Sánchez se cuidó mucho de exponer una alternativa completa como tal, que podría haber sido interpretada como un aperitivo de su paso adelante una vez consumado el fracaso del PP. Sin embargo, para no aparecer motejado como el político del no, enfatizó que su negativa "contiene muchos síes", como a un control más estricto de la corrupción, a un Parlamento que sea "el centro de la vida pública", a los bolsillos de cristal, a la "ejemplaridad", a una "política digna". Y también reivindicó su actitud en las últimas semanas, en las que no ha "obstaculizado" la labor del candidato para intentar sumar sus apoyos. "Ahora bien, nadie puede pedirnos que apoyemos aquello que queremos cambiar", resumió, empleando la frase que se ha convertido en uno de sus leitmotiv, para agregar a continuación que la responsabilidad de no conseguir los respaldos suficientes (y por tanto la culpa de unas potenciales terceras elecciones) es "exclusivamente suya", del jefe del Ejecutivo en funciones.

¿Voto por patriotismo?

Rajoy, mientras, clamó por la abstención en su réplica. No se molestó en pedir su apoyo, sino que le demandó que no "bloquee" la investidura. Sánchez resistió. Le acusó de querer "gobernar sin oposición", al pretender contar con el PSOE para sacar sus proyectos adelante. "Si cediéramos a sus presiones esta sería la legislatura del chantaje", protestó. Porque si el PSOE se dejara llevar por esa "mal entendida responsabilidad de Estado", razonó, entonces tendría que apoyar los presupuestos, la reforma laboral o los recortes, "siempre por el bien de España". "No podemos caer en su chantaje, sino que lo denunciamos". 

Pedro Sánchez, durante su intervención este miércoles en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez, durante su intervención este miércoles en el Congreso. (EFE)

Aunque los socialistas puedan entenderse con el PP "en determinados asuntos", como en materia antiterrorista, pero en el resto de áreas, como en derechos o libertades, el programa de Sánchez es una "enmienda de totalidad" al de los populares. Y la respuesta, en consecuencia, no puede ser más que "un no, un no rotundo" a su investidura, remachó. El secretario general recibió los aplausos de su bancada en numerosas ocasiones. No hay discrepancias en torno a la negativa a Rajoy en esta sesión de investidura. Las diferencias vienen con lo que sucederá después. 

Sánchez ataca a Rajoy, le reitera el "no rotundo" y califica de "chantaje" su oferta

Sánchez fue muy cuidadoso con Albert Rivera. No le atacó, como sí hizo después Pablo Iglesias. Pero sí respondió a la petición del presidente de Ciudadanos de que el PSOE se abstenga por "patriotismo". "Algunos piden el voto por patriotismo y otros están dispuestos a perder toda credibilidad por la patria. Tras pedirles que "no caigan en ese error", y citando al expresidente de la II República Manuel Azaña, recordó que "ningún problema político tiene escrita su solución en el código del patriotismo". "Nadie tiene el derecho, en una polémica, de decir que su solución es la mejor porque es la más patriótica. Se necesita que, además de ser patriótica, sea acertada”. "Y su propuesta señor, candidato, no lo es", concluyó.

Sánchez recuerda que Rajoy "no es de fiar" y le advierte de que no se trata de bloquear su reelección, sino de una "cuestión de democracia" parlamentaria

En las réplicas Sánchez tuvo que responder al enésimo mensaje de Rajoy pidiéndole su abstención. No hubo argumentos nuevos por parte del líder socialista. Le recordó que él no le reclamó esa ayuda pasiva y que en todo caso no se trata de "bloqueo" a su reelección, sino de "una cuestión de democracia", porque España es una democracia parlamentaria, y la sesión de investidura no es un "trámite" -"como vimos ayer", le afeó-, sino que como dice el artículo 99 de la Constitución, el candidato "solicita la confianza" de la Cámara, y la del grupo socialista, refrendó, no la tiene ni la tendrá, como no puede pretender ser investido, le recriminó, "mezclando agua con aceite", porque "no es posible". "El PSOE no se va a abstener porque queremos acabar con la corrupción", zanjó en su última intervención, ya desde su escaño. 

Sánchez ataca a Rajoy, le reitera el "no rotundo" y califica de "chantaje" su oferta

Bluf. Así describió Rajoy en marzo la postulación de Sánchez, como un "montaje propagandístico" que luego se revela falso, según lo define la Real Academia. El líder socialista retomó ese término, pero para sacar a flote una segunda acepción que el presidente en funciones "ocultó": la de una "acción intimidatoria hecha por quien no cuenta con los medios para cumplir su amenaza". "Usted no cuenta con la mayoría necesaria para cumplir su amenaza" de seguir en el Gobierno. Bofetada devuelta casi seis meses después. 

Sánchez no intervendrá más durante esta segunda jornada de debate. Sí lo hará el viernes, por escasamente cinco minutos. Y entonces repetirá su no. Visto el durísimo tono de la sesión de hoy, la contundencia de su rechazo a Rajoy, cualquier viraje de última hora sonará forzado. A estas alturas, no obstante, se vislumbra imposible

La maldita hemeroteca que Sánchez sacó a Rajoy

Pedro Sánchez repescó de la hemeroteca todo aquello que Mariano Rajoy empleó para mofarse de su candidatura y de su pacto con Albert Rivera. Y utilizó las mismas palabras de aquella sesión del 2 y 4 de marzo

"El señor candidato, en lugar de intentar articular una mayoría suficiente, ha preferido no hacerlo por razones que nada tienen que ver con el Gobierno de España o con los intereses de los españoles, sino exclusivamente con los planes particulares del señor candidato". 

"Ha venido usted, sin que nadie le hiciera sombra, a presentar una candidatura para formar Gobierno cuando, en realidad, no ha movido un dedo para formarlo. A lo mejor usted pretende que alguien se lo regale hoy". 

"La farsa no sería genuina si faltaran en ella buenos y malos. En efecto, lo que pretende hacernos creer el señor candidato es que, si hoy España no tiene Gobierno, si no se completa esa mayoría, si él no es elegido presidente, será por culpa de todos los demás, que son los malos”. 

El acuerdo de PSOE y Ciudadanos es "una representación teatral y altisonante". "Me refiero a la solemnísima firma de un acuerdo de limitada relevancia -decía Rajoy y citó Sánchez hoy- que nos hacía pensar que estábamos ante una página histórica de dimensiones sólo comparables al Pacto de los Toros de Guisando". 

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