EL CAMINO HACIA LA INVESTIDURA

PP y C's renuncian a gobernar juntos, limitándose a cerrar un pacto de mínimos

El curso de las negociaciones entre PP y C's, con trabas en materia laboral, lleva a ambos partidos a buscar un acuerdo de mínimos que deja en vía muerta la opción del pacto de gobierno

Foto: Segunda reunión entre PP y Ciudadanos. (EFE)
Segunda reunión entre PP y Ciudadanos. (EFE)

La aspiración del PP de llegar a un acuerdo de gobierno con Ciudadanos se ha disipado en el mismo arranque de las negociaciones entre ambas formaciones. La falta de concreción en los puntos a tratar, la carencia de tiempo que obliga a un acuerdo exprés en apenas siete días, los desencuentros en materia laboral y, sobre todo, la escasa voluntad del partido de centro para firmar un pacto de gobierno con un candidato a la presidencia que no tiene garantizada la mayoría simple han reducido las expectativas a un acuerdo de investidura. El pacto en el que pretenden plasmar sus firmas este mismo viernes se reducirá a un acuerdo de mínimos, dejando en vía muerta, al menos en el primer intento de investidura, la posibilidad de gobernar juntos.

Los equipos negociadores del PP y Ciudadanos se encontraron este lunes con varios escollos en el bloque de economía y empleo, principalmente en lo relativo al contrato único que propugna la formación naranja y a los complementos salariales. Con todo, la voluntad de desbloquear la actual situación y evitar terceras elecciones es prioritaria, de lo cual da buena cuenta la metodología elegida para pulir el documento final con el que se pretende llevar a Mariano Rajoy hasta los 169 escaños, que con el de Coalición Canarias llegarían a los 170, todavía insuficientes para garantizar la legislatura.

PP y C's renuncian a gobernar juntos, limitándose a cerrar un pacto de mínimos

Los puntos en que se han producido más fricciones se han dejado para el final y otros se están matizando, con una considerable rebaja de las exigencias, como sucede con las medidas anticorrupción, que se limitarán a representantes de ámbito estatal. Asimismo, el acuerdo solo podrá ser global, o se suscribe por completo o no se suscribe, por lo que el margen negociador se reduce a la mínima expresión, teniendo en cuenta la voluntad de ambos partidos de sellar un acuerdo. De hecho, la organización liderada por Albert Rivera ya rechazó al inicio de las negociaciones poner líneas rojas e incluso se negó a utilizar el verbo 'exigir', visibilizando así las facilidades para cambiar de la “abstención técnica” al sí en la investidura.

Estas facilidades iniciales, prologadas por el portavoz de los populares en el Congreso, Rafael Hernando, que definió la apertura de las negociaciones como el “principio de un gran amor”, chocan con la posibilidad de profundizar en un acuerdo amplio y concreto que se transforme en pacto de gobierno. El PP siempre empujó por seguir este camino, con la pretensión de asegurarse la gobernabilidad más allá de la investidura, pero Ciudadanos ha mostrado más reticencias y cautela ante un probable fracaso de Mariano Rajoy.

El PP no se resignó a conseguir un acuerdo de gobierno para asegurar la gobernabilidad, pero C's ha mostrado cautela ante un probable fracaso de Rajoy

Un cambio de posición en el PSOE, enrocado en el no, modificaría el escenario negociador entre PP y Ciudadanos. Es por ello que ambos partidos han aumentado la presión sobre Ferraz en los últimos días, reclamando abiertamente a Pedro Sánchez su abstención. Las propias negociaciones se están utilizando como arma arrojadiza sobre el líder de los socialistas, y así lo ha dejado claro el vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez-Maillo: “Cada minuto que pasamos sentados para dialogar, la posición de Sánchez se hace más insostenible”.

La consecución del acuerdo entre populares y centristas trata de dejar a Sánchez sin argumentos para mantenerse en el no, y así lo han expresado desde el equipo negociador del PP. Ferraz es el centro de todas las miradas y se confía en que al menos replantee su posición, como ya han demandado algunos barones, tras la primera investidura que, si no se produce un giro inesperado, no fructificará. A partir de entonces, Rajoy cuenta con dos meses para seguir recabando apoyos.

La posición del PSOE, en cambio, sigue siendo firme. Más si cabe que en las últimas semanas, resaltando que la negativa a Rajoy se debe tanto a una cuestión ideológica como ética, y ampliándola a una hipotética segunda investidura. Fuentes de Ferraz aseguran que Sánchez tampoco se sentará a negociar con Rajoy si fracasa en la investidura de la próxima semana, más allá de acceder a reunirse, si este se lo pide, por mera “cortesía”. El no es tanto al PP, que consideran un partido corrupto, como a su líder, por lo que ni siquiera un paso al lado de Rajoy provocaría que Sánchez cambiase de opinión, según estas mismas fuentes.

Ni comité federal ni negociaciones si Rajoy fracasa

En Ferraz tampoco se valora convocar un nuevo comité federal, el máximo órgano de representación entre congresos, que marque un cambio de rumbo respecto a la decisión adoptada en el cónclave del pasado 19 junio, donde se decidió por mayoría votar no a Rajoy. Para convocar un nuevo comité federal, al que se oponen Sánchez y, por ende, la ejecutiva, harían falta las firmas de un tercio de sus miembros. Hasta el momento, solo el secretario general de los socialistas en Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se ha pronunciado a favor.

El triple no de Pedro Sánchez, tanto a la investidura de Rajoy como a negociar una alternativa con Unidos Podemos y a terceras elecciones, lo traslada a un inmovilismo táctico que tiene como objetivo trasladar la presión a PP y formaciones nacionalistas. Si estas últimas fuerzas acaban cediendo y apoyando la investidura de Rajoy, el desgaste de Sánchez será mínimo, al tiempo que se evitarán terceras elecciones.

En Ferraz no esconden esta estrategia. Si Pedro Sánchez ya conminó “a la derecha madrileña a entenderse con la derecha catalana” tras su encuentro con el Rey durante la ronda de consultas, desde su entorno vuelven a emplazar ahora al presidente en funciones a buscar acuerdos similares a los que alcanzó para la Mesa del Congreso. Entonces consiguió 10 votos, a mayores de los provenientes de su partido y Ciudadanos, que fueron 'prestados' tanto por la antigua Convergència, el actual PDC, como por el PNV.

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