el bloqueo en la formación de gobierno

Rajoy y Sánchez recuperan la relación personal en su diálogo para el desbloqueo

En el PP dan por hecho que su jefe y el dirigente socialista han superado sus recelos mutuos y mantienen hilo directo después de varias conversaciones públicas y privadas

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (d). (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (i), y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (d). (EFE)

A punto de encauzar las negociaciones con Ciudadanos, la dirección del Partido Popular sigue a la espera de que Pedro Sánchez emita algún mensaje favorable al desbloqueo de la situación política que sigue sin llegar. El principal avance en ese terreno consiste en que "el presidente y Sánchez han recuperado la relación personal", según aseguran en el núcleo duro del partido y del Gobierno.

Desde las elecciones del 26-J, el jefe del Ejecutivo y el secretario general del PSOE han mantenido dos entrevistas en el Congreso y han conversado por teléfono en otras dos ocasiones sobre el desafío independentista en Cataluña, los días 17 y 29 de julio. En medios gubernamentales no confirman si además de esos contactos públicos ha habido otros reservados como le gustan a Rajoy, pero en la dirección del PP lo dan por hecho.

Los vicesecretarios y portavoces tienen la consigna de apelar a la responsabilidad del PSOE como partido "de gobierno" para presionar a favor de la abstención de los socialistas, pero no hay una sola crítica personal a Sánchez, ni siquiera cuando aparecen las reiteradas fotos de playa, chiringuito, tumbona o concierto del secretario general. Es más, desde que Albert Rivera accedió a abrir negociaciones con el PP para dar su 'sí' a la investidura, los populares insisten de puertas adentro en que habrá que dar algún tiempo y margen de maniobra al dirigente socialista para que recapacite en las próximas semanas.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera. (EFE)

Según admiten en el PP, el cambio de posición no puede ser interpretado como una cesión directa a las presiones de Rajoy, sino fruto de la reflexión interna que le piden sus barones y la vieja guardia, y siempre enmarcado como un sacrificio en aras de la estabilidad institucional y del propio interés del PSOE.

"Queda mucho trabajo por delante", fue el mensaje que el presidente en funciones transmitió a los suyos en la última reunión del comité de dirección del partido antes de irse de puente. Se refería al diálogo con los socialistas. En el PP reconocen que el primer planteamiento que Sánchez hizo a Rajoy después de las elecciones fue que primero se sometiera a una investidura fallida (garantizada con los 85 'noes' del PSOE) y que luego, a partir de septiembre, ya se vería.

La respuesta fue que no había tiempo para prolongar el proceso durante un trimestre porque en septiembre tiene que estar el proyecto de Presupuestos Generales del Estado en el Congreso y el 15 de octubre presentado ante la UE todo el plan de estabilidad. Y en ese tira y afloja sigue estancada la negociación Rajoy-Sánchez desde su última entrevista conocida, la del 2 de agosto en el Congreso, celebrada en tono cordial y hasta de "comprensión mutua", según dedujeron en el equipo del jefe del Ejecutivo de las explicaciones de su jefe.

"Queda mucho trabajo por delante", fue el mensaje de Rajoy a los suyos en la última reunión antes de irse de puente. Se refería al diálogo con los socialistas

Tanto ante el comité ejecutivo como en el de dirección, Rajoy destaca la necesidad de tender puentes con los socialistas. Es la misma orden que tienen en el Grupo Popular. El presidente del Gobierno insiste en que, a diferencia de Ciudadanos como operación política de nuevo cuño y vocación de bisagra, "el PSOE es un partido de gobierno" con el que deben entenderse. Se refiere a la trayectoria, las bases, la implantación en toda España y el poder autonómico y municipal de los socialistas.

En el PP dan mucha importancia al hecho de que su jefe haya recuperado la relación personal con Sánchez, sobre todo si se tiene en cuenta lo ocurrido en la campaña del 20-D, cuando el socialista llamó "indecente" a Rajoy ante las cámaras de televisión. Y también si se recuerda su primera entrevista en La Moncloa después de esos comicios, cuando el socialista no quiso ni quedarse a tomar café para disimular lo corta y abrupta que había resultado la reunión.

Sánchez sigue en el "no es no" oficial de entonces, pero sometido a una presión interna y externa que hace al PP albergar la esperanza de que acabe por pactar con Rajoy algún encaje de última hora, que sólo se conocerá cuando se sustancie, para evitar unas terceras elecciones.

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