la formación de gobierno después del 26-J

El Rey cita a Rajoy mientras sigue el bloqueo de Sánchez y la amenaza de elecciones

El PP confía en que un posible acercamiento a Ciudadanos fomente la abullición interna en el PSOE y refuerce las presiones externas para que al final los socialistas se abstengan

Foto: Mariano Rajoy y Felipe VI en el despacho del monarca. (EFE)
Mariano Rajoy y Felipe VI en el despacho del monarca. (EFE)

Mariano Rajoy mantiene hoy con Su Majestad el Rey un despacho formalmente ordinario pero en medio de circunstancias extraordinarias por el bloqueo institucional, confirmado ayer mismo por Pedro Sánchez, y la consiguiente amenaza de convocatoria de unas terceras elecciones. El encargo de Don Felipe al presidente del Gobierno en funciones para que forme gobierno no ha servido para sacar al dirigente socialista de su "no es no". En el Partido Popular cifran ahora sus esperanzas en que Albert Rivera se avenga a abrir algún tipo de negociación programática, sobre todo para aumentar la presión sobre el PSOE con el fin de que facilite la gobernabilidad.

El otro problema de Estado que enmarca la presencia del jefe del Ejecutivo en funciones en La Zarzuela esta tarde es el desafío independentista en Cataluña que ha obligado a intervenir al Tribunal Constitucional a instancias del Gobierno. Según fuentes de La Moncloa, el despacho estaba previsto días atrás para esta semana dentro del calendario seguido después de la ronda de entrevista del Rey con los representantes políticos, y se cerró definitivamente el pasado viernes para esta tarde.

El Rey cita a Rajoy mientras sigue el bloqueo de Sánchez y la amenaza de elecciones

Después de pasar el fin de semana en Palma de Mallorca, Don Felipe volvió ayer a Madrid para seguir de cerca los acontecimientos políticos y recibir información de primera mano que en medios gubernamentales no quisieron detallar. No obstante, sí advirtieron de que no se trataba de que Rajoy rindiera cuentas de sus primeras gestiones para su investidura, sino del despacho de asuntos ordinarios (política exterior, viajes y cuestiones de seguridad nacional), aunque se dé por hecho que la principal preocupación del Monarca sigue siendo el grado del reto al orden constitucional al que han llegado las instituciones autonómicas en Cataluña. El Rey preguntó por ese asunto a todos los representantes políticos que pasaron por La Zarzuela en la ronda previa a encargar la formación de Gobierno a Rajoy.

Después de siete meses con un Ejecutivo en funciones, la desobediencia del Parlamento catalán al TC da más argumentos a los populares para defender la urgencia de formar un Gobierno con plenos poderes para dar respuesta al problema constitucional planteado. El despacho semanal con el Monarca puede ser ordinario, como insisten en el Ejecutivo, pero queda alejado de los habituales que se celebran en agosto, normalmente en Marivent, para dar imagen de normalidad institucional.

Cinco días después de que el presidente del PP accediera a la proposición del Rey de "intentar formar Gobierno" como le gusta decir a Rajoy, Pedro Sánchez se volvió a reafirmar en su "no es no" y ni siquiera recogió el documento de propuestas programáticas preparado para empezar alguna negociación. Vista la actitud del dirigente socialista, el jefe del Ejecutivo renunció a entregárselo y se lo guardó para probar después con Rivera.

Según fuentes gubernamentales, la conversación entre ambos dirigentes fue cordial y "comprensiva" ante las respectivas posiciones, alejada de la tensión de la que mantuvieron después de los comicios del 20-D, cuando Sánchez no quiso ni quedarse a tomar un café para disimular lo corta que había sido la entrevista. No hubo sorpresa ante la cerrazón del secretario general del PSOE y en el PP siguen confiando en que la ebullición interna dentro del Partido Socialista acabe por influir en la posición de su jefe.

Como la vieja guardia y los principales barones del PSOE repiten que si Rajoy suma a sus 137 diputados los 32 de Rivera, los socialistas podrían evolucionar hacia la abstención, la esperanza inmediata del PP es lograr esta semana que Ciudadanos acceda a abrir negociaciones sobre los documentos ya conocidos; o que acepte la oferta más concreta de crear grupos de trabajo para buscar pactos sobre política económica y presupuestos, reformas institucionales, modelo de financiación autonómica, modelo de educación y apuesta por la ciencia, más políticas sociales.

El objetivo último es siempre aumentar la presión sobre el PSOE para que facilite la investidura de Rajoy antes de septiembre, permita la formación de Gobierno y el arranque de la legislatura. Además, el PP pretende que se comprometa a apoyar en las cuestiones de Estado como la unidad de España frente al golpe separatista, las bases de los presupuestos y el cumplimiento de las obligaciones con la UE, la senda del déficit público para empezar.

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