las negociaciones para formar gobierno

Rajoy añade el reto secesionista a los argumentos para apremiar su investidura

El presidente pedirá un periodo de reflexión para evitar las terceras elecciones y formar gobierno en agosto. Los 'fontaneros' de La Moncloa tendrán dos semanas de vacaciones

Foto: El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, durante la reunión del Comité de Dirección del partido. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, durante la reunión del Comité de Dirección del partido. (EFE)

Mariano Rajoy cierra la ronda de consultas de los representantes políticos con el Rey con una rebaja sustancial de las expectativas creadas en el PP con la victoria electoral del 26-J (el desbloqueo institucional), obligado a pedir un nuevo periodo de reflexión al PSOE y Ciudadanos, pero con un argumento de peso a favor de la urgencia de la investidura: el golpe de los independentistas catalanes.

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La llamada a Pedro Sánchez nada más conocerse que la Cámara autonómica aprobaba la puesta en marcha del "proceso constituyente" (secesión), es otra muestra de la apuesta de Rajoy para buscar el entendimiento con el PSOE a toda costa y en los asuntos fundamentales como son la unidad de España y el mantenimiento de la recuperación económica.

Son los dos retos que tendrá el próximo Ejecutivo cuando se forme y para ello el presidente del Gobierno en funciones quiere contar con los socialistas, tanto para respaldar los recursos ante el Tribunal Constitucional que los separatistas ya se saltan, como para los siguientes pasos que haya que dar en caso de continuar por ese camino de desafío al marco constitucional.

En fuentes gubernamentales enmarcan la recepción del Rey a Rajoy, la última del la ronda como representante del partido con más escaños en el Congreso, en los acontecimientos reales que afectan a los ciudadanos y que deberían apremiar la investidura: los datos de la Encuesta de Población Activa que sirven para recordar cuál es el principal problema de la sociedad (el paro) y la amenaza directa sobre la soberanía nacional que supone el golpe institucional que los independentistas quieren dar en Cataluña.

También está el hecho de que España se libre de la multa de la UE por el incumplimiento del objetivo de déficit, un logro condicionado a los esfuerzos presupuestarios que el próximo Gobierno tendrá que acometer en los dos próximos ejercicios. 

Desde el Partido Popular insisten en que todo corre prisa para acabar con la inestabilidad política y la incertidumbre económica, desde la aprobación del techo de gasto y la senda de cumplimiento del déficit antes de que termine agosto, a la constitución previa de un Ejecutivo con facultades plenas y un amplio respaldo de las fuerzas constitucionalistas (PSOE y Ciudadanos) que ponga en marcha todos los mecanismos del Estado para frenar el proyecto de secesión en Cataluña. Y puede que no baste con los recursos al TC, órgano al que los nacionalistas desobedecen desde ayer.

Rajoy añade el reto secesionista a los argumentos para apremiar su investidura

Rajoy añadirá esos ingredientes a sus conocidos argumentos para pedir a Pedro Sánchez y a Albert Rivera que olviden sus vetos y accedan a desbloquear la investidura, que le dejen gobernar en minoría ya que se niegan a entrar en coalición o a negociar pactos de legislatura. De todas formas, una vez puesta la legislatura en marcha, en el PP recuerdan que la política exterior en general, la correspondiente a la UE con las grandes líneas de la gestión económica incluidas, la defensa del régimen constitucional y las reformas pendientes obligarán a una negociación y búsqueda constante del acuerdo con los socialistas.

La expectación en el Partido Popular y el Gobierno en el cierre de la ronda de contactos del Rey reside en confirmar si Sánchez y Rivera mantienen ante Don Felipe la misma posición cerrada que en público: el dirigente socialista su "no es no" y el de Ciudadanos la "abstención técnica" y a la segunda. En ese caso la investidura de Rajoy sería inviable; y ya ha advertido que su respuesta sería pedir un plazo de reflexión y hacer una llamada a la responsabilidad a ambos partidos antes de decidir él si se postula o no para la correspondiente sesión parlamentaria.

En fuentes gubernamentales reconocen su escaso optimismo ante la posibilidad de que socialistas y riveristas cambien de opinión esta misma semana para que se pueda convocar el pleno de investidura para el día 2 de agosto como Rajoy pretendía tras la euforia del 26-j. Son conscientes de que ambos partidos quieren dilatar el proceso, aunque sea con el riesgo de ir las terceras elecciones o de que Sánchez intente formar una mayoría alternativa con Podemos y los nacionalistas.

En previsión de que el bloqueo se mantenga y a la espera del resultado final de las consultas del Rey, en el Gobierno han empezado a organizar turnos de vacaciones para los equipos ministeriales, no para sus titulares. Siempre pendientes del PSOE y Ciudadanos, los 'fontaneros' de La Moncloa esperan a ver si pueden disponer de dos semanas de asueto; no saben si la primera quincena de agosto, o más bien entre el 8 y el 23, en el caso de que socialistas y riveristas insistan en prolongar el proceso de su posible 'decantación' un mes entero.

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