las negociaciones para formar gobierno

Rajoy acomete otra ronda de contactos para salvar la investidura a primeros de agosto

El presidente en funciones continúa conversaciones con dirigentes y exdirigentes del PSOE y C's para desbloquear la situación antes de que empiecen las consultas del Rey

Foto: Comparecencia del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. (EFE)
Comparecencia del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy. (EFE)

Mariano Rajoy continúa los contactos con dirigentes, exdirigentes, personalidades políticas y del mundo empresarial, miembros o próximos al PSOE y Ciudadanos para desbloquear la situación política y sacar adelante su investidura como presidente del Gobierno en los primeros días de agosto. Las conversaciones se desarrollan bajo compromiso de discreción absoluta y seguirán este lunes, día de Santiago Apóstol, festivo en parte de España. El Rey empezará al día siguiente su ronda de entrevistas con los representantes de los partidos con presencia en el Congreso.

En fuentes gubernamentales añaden que esos contactos, "constantes" e "intensos" según Soraya Sáenz de Santamaría, van por buen camino y apuntalan las posibilidades de lograr un acuerdo de gobernabilidad que incluya unos compromisos de apoyo para reactivar también la gestión de la política económica: bases presupuestarias y cumplimientos pendientes con la UE.

Los requerimientos y las explicaciones sobre la urgencia de formar Gobierno a los dirigentes de los partidos constitucionalistas son los conocidos y reiterados desde las elecciones del 26 de junio tanto por Rajoy como por los principales dirigentes y portavoces del PP. El único secreto consiste en los nombres de los visitantes de la Moncloa y los destinatarios de las llamadas telefónicas del presidente en funciones, porque las fórmulas de colaboración ofrecidas por los populares también son las sabidas: como PSOE y Ciudadanos se niegan a la gran coalición y a negociar un pacto de legislatura, proponen al menos un acuerdo de bases para asegurar la investidura y el proyecto de Presupuestos.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en el Congreso. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en el Congreso. (EFE)

Desde la sede de Génova han dado órdenes a los dirigentes del partido para que aumenten la presión pública sobre Pedro Sánchez y Albert Rivera con el mensaje de que por responsabilidad deben ceder ya en sus posiciones de veto y bloqueo, el "no es no" del primero y la abstención "técnica" del segundo. Y desde la Moncloa insisten en que esas presiones también son directas y continuas, aunque discretas. Forma parte de la táctica de Rajoy contra las maniobras dilatorias de los dirigentes del PSOE y C,s, empeñados en ganar tiempo y dilatar los plazos para forzar una investidura fallida del presidente del PP.

Entre las contradicciones de Rivera está la de haberse ofrecido a negociar y pactar el techo de gasto, el cumplimiento de la senda del déficit y los demás trámites presupuestarios y obligaciones con la UE. Pero sin comprometer su 'sí', el paso necesario para que Sánchez a su vez admita la abstención del PSOE, la clave para que pueda haber Gobierno. Sin Ejecutivo no habría nada que pactar, reformar ni oponerse, según insisten en el Grupo Popular molestos con el bloqueo impuesto por ambos partidos. 

Sánchez y Rivera se miran de reojo para ver quién se moja menos y más tarde para facilitar la formación de un nuevo Gabinete. En el PP son conscientes de que buscan un desgaste previo de Rajoy aunque admitan de puertas adentro, y ante los interlocutores e intermediarios que hay con el Ejecutivo y el Grupo Popular, que al final tendrán que ceder. Pero insisten en dejar ese paso para después, entrado agosto o incluso en septiembre.

Desde la sede de Génova han dado órdenes para que se aumente la presión pública sobre Sánchez y Rivera con el mensaje de que deben ceder en sus posiciones

En el Partido Popular insisten en que hay prisa y avisan de que no están dispuestos a perder el tiempo ni a que Rajoy se tenga que someter a una primera investidura seguro fallida y otra probable en positivo semanas después. A Rivera, después de ofrecerle la presidencia del Congreso que no quiso y darle dos puestos en la Mesa del Congreso a costa de los populares, le tientan con ministerios y cargos de responsabilidad en otros ámbitos del aparato del Estado. 

El punto medio del tira y afloja está ahora, antes de la ronda de conversaciones con el Rey, en la posibilidad de renunciar a arrancar la sesión parlamentaria correspondiente el día 2 y dejarlo para el día 9 con el fin de dar más tiempo a socialistas y riveristas para que 'vendan' su cambio de opinión.

Vista del Congreso de los Diputados durante la sesión constitutiva de las Cortes de la XII Legislatura. (EFE)
Vista del Congreso de los Diputados durante la sesión constitutiva de las Cortes de la XII Legislatura. (EFE)

El problema para retrasar el calendario deseado por Rajoy consiste en que, de resultar de nuevo fallida la investidura en las siguientes semanas de agosto y que no hubiera gobierno, las terceras elecciones serían en diciembre, en el puente de la Constitución o en la fechas previas a la Navidad. Es otro argumento de peso para que el PSOE y Ciudadanos espabilen y aclaren si quieren nuevos comicios, porque de seguir el bloqueo durante el mes próximo, solo otra mayoría alternativa (PSOE, Podemos y nacionalistas) sería una salida distinta a las urnas.

A diferencia de lo ocurrido después del 20-D, esta vez Rajoy tiene prisa. Sánchez, entre las playas de Mojácar y los festivales de música, es "el desaparecido" y Rivera se enreda en sus despejes de responsabilidad hasta parecer que desconoce la Constitución.

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