EL ARRANQUE DE LA XII LEGISLATURA

La negociación de la Mesa certifica la ruptura de puentes entre PSOE y Podemos

La imposibilidad de pactar una candidatura rival a la de Pastor evidencia que la competición no se ha desvanecido. Pero Sánchez no descarta una vez más liderar una alternativa a Rajoy

Foto: Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, el pasado 15 de julio en el Congreso tras el minuto de silencio por el atentado de Niza. (EFE)
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, el pasado 15 de julio en el Congreso tras el minuto de silencio por el atentado de Niza. (EFE)

Otra vez la misma piedra. La falta de entendimiento entre las dos izquierdas, la del PSOE y la de (Unidos) Podemos. No fue posible tejer un acuerdo para propiciar la investidura de Pedro Sánchez que evitara las segundas elecciones. Como no fue posible algo en teoría mucho más simple: pactar una candidatura alternativa a la de la ministra Ana Pastor para alcanzar la presidencia del Congreso. Ni hubo entente en marzo, ni en abril, ni ayer mismo. La formación morada quiere tratar de igual a igual a los socialistas, y estos se quejan de las formas de sus potenciales socios, de actuar por su cuenta, de no saber buscar complicidades. El resultado no varía, y la negociación de la Mesa de la Cámara Baja vino a confirmarlo. Y, pese a todo, Sánchez no descarta su sueño de conquistar La Moncloa. Todavía calienta la posibilidad de su investidura, al perseverar en el no a Mariano Rajoy y no tachar expresamente de su hoja de ruta el intento de formar Gobierno con sus solitarios 85 escaños. 

El trasiego de conversaciones y reuniones de las últimas horas solo sirvió para escupir titulares, alimentar a veces el suspense y a veces situaciones rayanas en el ridículo -como la postulación de ultimísima hora del portavoz de la antigua Convergència, Francesc Homs, con nulas posibilidades de llegar a una segunda vuelta en la votación de la presidencia del Congreso-, y demostrar la falta de química entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, ambos urgidos por la necesidad de reivindicarse como líderes de la oposición. Todo ello derivó en el escenario más sencillo para Mariano Rajoy: una elección, la de Ana Pastor, libre de dificultades para este martes, cuando arranque a las 10 de la mañana la sesión constitutiva de las Cortes. 

El camino para la candidata del PP y C's está expedito, ya que ERC y CDC no apoyan a Domènech, como tampoco lo hacen PNV, EH Bildu y Coalición Canaria

La ministra de Fomento en funciones no cosechará en primera ronda los 176 votos, los de la mayoría absoluta, necesarios para obtener el cargo. Pero en la segunda vuelta no encontrará problemas: tendrá enfrente al socialista Patxi López, el presidente del Congreso de la efímera XI Legislatura, que no podrá superar los 169 diputados -los 137 del PP y los 32 de Ciudadanos- que asegurarán la designación de Pastor. La operación de Iglesias para aupar a la jefatura de la Cámara al portavoz de En Comú Podem, Xavi Domènech, naufragará. No le apoyarán en la primera votación ni ERC (nueve parlamentarios), ni CDC (ocho), ni PNV (cinco), ni EH Bildu (dos), ni Coalición Canaria (uno). Solo reunirá los apoyos de los suyos, Unidos Podemos, 71 escaños

La negociación de la Mesa certifica la ruptura de puentes entre PSOE y Podemos

El humo de la 'operación Domènech'

Los socialistas ya daban por perdida la presidencia del Congreso desde el domingo. El portavoz del grupo, Antonio Hernando, que había abierto en los días previos negociaciones con las dos formaciones emergentes, se dio cuenta de que habría poco que hacer cuando tuvo noticia, y no por Podemos, de que Iglesias estaba hablando a sus espaldas con los nacionalistas para buscar que prosperase la candidatura de Domènech. De conseguir un voto más que Patxi López en primera votación, sería el portavoz de En Comú el que pasara a la última ronda, y en ese caso Podemos habría logrado poner al PSOE en el brete de tener que elegir entre el aspirante puesto por el PP o Domènech. Hernando trasladó su malestar a su homólogo morado, Íñigo Errejón. Pero Podemos siguió adelante con su iniciativa, presionando a su vez públicamente a CDC y ERC, fundamentales para que la maniobra cobrara cuerpo. 

Ferraz tenía claro que no iba a apoyar a Domènech y daba por hecho que Convergència tampoco lo haría, porque el PP se mostraba proclive a darle grupo

El lunes, los socialistas ratificaron la candidatura de Patxi López para aguantar el pulso. Y la mantuvieron después, cuando PP y Ciudadanos confirmaron su acuerdo, que pasaba por ceder dos de los nueve puestos de la Mesa al partido de Albert Rivera -por sus escaños, no le correspondería ninguno- a cambio del apoyo para la presidencia de la Cámara a la candidata del PP, una vez vetadas las propuestas de María Dolores de Cospedal y Jorge Fernández Díaz. Hernando confió entonces a la dirección de su grupo que López pasaría con toda seguridad la primera criba, porque Convergència le había garantizado que se quedaría "en la abstención" y no apoyaría bajo ningún concepto a Domènech, ya que el PP le aseguraba grupo parlamentario propio, al tener el control de la Mesa con C's. Por eso no cundió la preocupación por el 'sorpasso' parlamentario de Unidos Podemos: el PSOE ya sabía de antemano que no se produciría. 

Iglesias intentó mantener viva la llama. Conversó con Sánchez, igual que hicieron Hernando y Errejón. Le ofreció un "acuerdo de reciprocidad", según el cual los dos partidos se comprometían a apoyar al candidato que superase el primer corte, fuera López o Domènech. Pacto que el PSOE rechazó de plano: sus 85 diputados votarían al exlendakari, advirtieron desde la cúpula parlamentaria. Ferraz tenía muy claro que "en ningún caso" iba a respaldar al líder de En Comú. 

El PP, "generoso" con CDC

Aún faltaba un elemento más para acabar de desbaratar el plan de Iglesias: la confirmación del desmarque de CDC. Su portavoz, Francesc Homs, vistió ante los medios su rechazo a la jugada de Podemos de otra forma: él mismo optaría a la presidencia del Congreso como "revulsivo", como forma de protesta a su imputación judicial por haber ayudado a la organización de la consulta independentista del 9-N. Homs se esforzó en no aclarar el sentido de su voto en segunda ronda y en remarcar que no había negociado nada con el PP sobre su grupo, pese a que el portavoz de los conservadores, Rafa Hernando, ya había admitido que su partido sería "generoso" con los convergentes. Justo después de Homs, compareció ERC, socio de gobierno de CDC en la Generalitat, que adelantó que ni votaría a Homs ni a Domènech, salvo que este lograra el apoyo del PSOE. 

La negociación de la Mesa certifica la ruptura de puentes entre PSOE y Podemos

Las grandes incógnitas acerca de la votación de la Mesa, este martes, están básicamente despejadas. Porque Errejón también deslizó, en conversación informal con los periodistas, que si era López el que pasaba a la segunda vuelta, Unidos Podemos, aun sin firmar el "acuerdo de reciprocidad" con el PSOE, le respaldaría. "Claro, ahora que no sirve para nada y Patxi no va a salir, le votan", despreciaban en la cúpula socialista. 

Los socialistas se quejan de la actitud "marrullera" y de "trileros" de Podemos. "Lo que ha ocurrido es la escenificación de una investidura imposible"

Los dirigentes socialistas no podían ocultar su cabreo con la actitud "marrullera" de Podemos. "Son los mismos trileros de siempre -aseguraba un miembro de la dirección-. Lo que ha ocurrido es la escenificación de una investidura alternativa imposible". La sensación de decepción era un poco semejante a la que siguió al largo proceso de negociaciones para la elección de Sánchez como jefe del Ejecutivo. Solo que esta vez ya llovía sobre mojado y en el PSOE no se creen la "mano tendida" de Iglesias. Podemos, mientras, acusa al PSOE de no querer articular una mayoría de cambio real, sin Ciudadanos como convidado, y de no desear realmente arrebatar la Mesa a la derecha. 

Las reflexiones de Cancela y Elorza

Sánchez, sin embargo, no ha cerrado del todo la puerta a formar Gobierno si Rajoy fracasa. No lo ha hecho en ninguna de sus (escasas) intervenciones públicas desde el 26-J, y no lo hizo tampoco este lunes, cuando reunió a su grupo en el Congreso. En su discurso abierto a los medios no secundó las palabras de los barones críticos que, como Susana Díaz, creen que alimentar la posibilidad de una mayoría distinta a la nucleada en torno al PP puede convertirse en una "pesadilla". Y en su réplica de cierre, ya sin los medios delante, tampoco descartó nada. Dos diputados, la gallega Pilar Cancela y el guipuzcoano Odón Elorza, sí le habían pedido expresamente que hiciera el intento de buscar un Ejecutivo alternativo si el presidente en funciones no lo consigue, en línea con las declaraciones que en ese sentido ya hicieron la jefa del Ejecutivo balear, Francina Armengol; el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, y el líder del partido en Castilla y León, Luis Tudanca

La negociación de la Mesa certifica la ruptura de puentes entre PSOE y Podemos

El secretario general sí subrayó que no tiene sentido que los 17 diputados independentistas (los ocho de CDC y los nueve de ERC) queden "en el limbo" eternamente, que hay que "sacarlos" de allí, afirmación que para algunos críticos era señal de que no se cierra a contar con su apoyo en una eventual investidura, cosa que de hacerlo provocaría una fractura total en el PSOE. Pero, como indicaban otras fuentes, esa frase estaba ligada al PP, pues es Rajoy el que ha de contar con los votos de los nacionalistas para sacar adelante sus iniciativas. "Es verdad que Pedro no descarta nada, pero porque tampoco queremos que el PP asuma que vamos a ser su muleta, porque no va a ser así", alegaba un miembro de la dirección del grupo. 

Sánchez suelta una frase que da alas a los recelos de los críticos: que los 17 diputados independentistas, de ERC y CDC, no pueden quedarse "en el limbo"

A las reflexiones de Cancela -muy cercana a Sánchez- y Elorza, y la más difusa del asturiano Antonio Trevín -de sus duras críticas al PP algunos dedujeron que animaba a Sánchez a no tirar la toalla-, se opuso la intervención del diputado sevillano Antonio Gutiérrez Limones, que vino a apuntar la posibilidad de la futura abstención al PP, puesto que el PSOE no puede aferrarse siempre al no, informa Isabel Morillo

La negociación de la Mesa certifica la ruptura de puentes entre PSOE y Podemos

El trajín del día llenó de ansia a los críticos, que siguen desconfiando del secretario general y creen que en cualquier momento protagonizará una nueva intentona para retener el poder dentro del PSOE. Por eso, desde los territorios, se vigilaban los movimientos que se sucedían en Madrid, y ya antes de que se desbaratara la 'operación Domènech', sostenían que el apoyo de los nacionalistas no sería gratis. No lo habrá. Ana Pastor presidirá, salvo sorpresa, el nuevo Congreso, y Patxi López se apeará de la tribuna tras disfrutar de apenas seis meses en el cargo. 

Juan Luis Gordo, el candidato de última hora

La ejecutiva federal del PSOE, reunida este lunes a primera hora de la mañana, aprobó las direcciones de los grupos parlamentarios y también los candidatos para las mesas de las dos Cámaras. En el caso del Congreso, mantenía a Patxi López para la presidencia y a la andaluza Micaela Navarro para la vicepresidencia

Cuando ya se confirmó que PP y Ciudadanos habían ultimado su pacto, el PSOE se hizo a la idea de que la postulación de López iba a hacer agua. Y como no era estético 'degradarlo' a una vicepresidencia, sacó otro nombre a escena para una secretaría: la del diputado segoviano Juan Luis Gordo, muy cercano a Pedro Sánchez. El exlendakari pasa de presidente del Congreso a parlamentario raso. Como ocurrió con el popular Jesús Posada, jefe de la Cámara entre 2011 y 2015 y ahora diputado sin galones. 

¿Cómo queda entonces la Mesa de la XII Legislatura? La presidencia, para Ana Pastor (PP). La vicepresidencia primera, fruto del pacto, se la lleva Ignacio Prendes (Ciudadanos), y las otras tres vicepresidencias quedan para Micaela Navarro (PSOE), Gloria Elizo (Unidos Podemos) y un representante del PP, que Mariano Rajoy no desveló este lunes. Celia Villalobos, vicepresidenta primera desde 2011, tendrá que conformarse con un puesto de menor rango, en caso de que continúe en el órgano rector de la Cámara Baja. 

El PP también cuenta con una de las secretarías. El resto las ocuparán Juan Luis Gordo (PSOE), Marcelo Expósito (En Comú Podem) y Patricia Reyes (C's). 

Así, la composición es 3-2-2-2, igual que en la XI Legislatura, solo que entonces el PSOE disponía de la presidencia y una vicepresidencia. El PP mantiene tres puestos, pero el pacto con C's le hace ganar la jefatura del Congreso y a cambio perder una vicepresidencia. De las tres mujeres que tenía antes en la Mesa (Celia Villalobos, Rosa Romero y Alicia Sánchez-Camacho) una tendrá que salir. 

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