LA EJECUTIVA MADRILEÑA RENOVARÁ SU DIRECCIÓN

El epicentro del juego de tronos entre Iglesias y Errejón busca secretario general

La disputa para conformar la nueva ejecutiva servirá como preámbulo a la asamblea ciudadana estatal, que está previsto convocar antes de que finalice el año

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias (i) y el director de campaña y secretario político, Íñigo Errejón (d), al inicio de la reunión del último consejo ciudadano. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (i) y el director de campaña y secretario político, Íñigo Errejón (d), al inicio de la reunión del último consejo ciudadano. (EFE)

Madrid vuelve a ser el epicentro de la batalla interna entre errejonistas y pablistas. La crisis abierta en la ejecutiva autonómica por las dimisiones en bloque que protagonizaron hace cuatro meses los afines al número dos, Íñigo Errejón, ha vuelto a rebrotar. La maniobra de los consejeros de este sector trató de forzar entonces la marcha del secretario general, Luis Alegre, mano derecha en la Comunidad de Pablo Iglesias. No tuvieron éxito. Más bien todo lo contrario. Además de no conseguir sacarlo de su cargo, gracias a su alianza táctica con los consejeros del sector Anticapitalistas, los errejonistas perdieron en el ataque a uno de sus principales valores: el secretario de organización, Sergio Pascual. El golpe en la mesa de Pablo Iglesias confirmó que la guerra iniciada en Madrid había atravesado ya toda la organización a nivel estatal.

La ejemplarizante decisión del secretario general no hizo más que cerrar el conflicto en falso. Continuó latente. La repetición electoral y la puesta en marcha de la campaña obligó a firmar una tregua, que se rompió pocas horas después del 26-J con el cruce de acusaciones entre ambos sectores buscando en el otro las causas de unos resultados que no alcanzaron las expectativas del 'sorpasso'. El propio Pablo Iglesias llamó a evitar estas identificaciones por “facciones” en el consejo ciudadano estatal de la pasada semana. Con todo, la comunidad de Madrid volvió a convertirse en el epicentro de la guerra.

Las presiones han obligado a Luis Alegre a convocar una asamblea autonómica extraordinaria, que será en octubre, donde se medirán las distintas corrientes

Las tensiones se han trasladado las dos últimas semanas al grupo parlamentario en la Asamblea de Madrid, por cambios en la dirección que afectan al peso de los sectores. La ejecutiva madrileña ha intervenido en el conflicto y las presiones han obligado a Luis Alegre a convocar una asamblea autonómica extraordinaria. Se celebrará en octubre y será el terreno de juego donde se midan las distintas corrientes. Alegre todavía no ha querido desvelar si se presentará a la reelección, mientras que numerosas voces dentro del partido afines a él señalan ya al diputado regional y portavoz en el Senador, Ramón Espinar, como su sucesor, con una línea continuista.

La asamblea autonómica servirá para confrontar estrategias, políticas y, sobre todo, para abordar la renovación de los cargos. Fuentes del partido reconocen las aspiraciones de Espinar, aunque explican que por el momento ninguna de las partes tiene una estrategia ni un candidato definidos. Tampoco, añaden, cuentan con una hoja de ruta por el momento “ni nada que se le parezca”. Y es que aunque se esperaba la convocatoria de una asamblea extraordinaria, por la debilidad de una ejecutiva sostenida con 23 consejeros de los 35 elegidos inicialmente, la resolución que le ha dado luz verde salió de una reunión del consejo celebrada el pasado martes.

El actual secretario aún no ha querido desvelar si se presentará a la reelección, aunque voces afines a él señalan ya a Ramón Espinar como su sucesor

En la misma reunión de la ejecutiva que aprobó la convocatoria del congreso extraordinario para el próximo otoño, aun sin fijar una fecha, se dio el visto bueno a la renovación de la dirección del grupo parlamentario en la Asamblea de Madrid, donde los errejonistas se han quedado en minoría. En un primer momento trataron de bloquear esta renovación, en la que se llegó a plantear que dejase su cargo como portavoz del grupo José Manuel López, ausentándose de la votación y dejando así sin efecto este último trámite.

El consejo autonómico llamó al orden a quienes habían impedido la renovación y dio un ultimátum para que se consumase en un plazo de cinco días. El acuerdo alcanzado para el nombramiento de la nueva dirección del grupo parlamentario solo deja dos de las siete sillas en juego a los diputados afines a Errejón. Para sus defensores, se trata de una dirección más plural e integradora de las diferentes sensibilidades internas. En cambio, desde la otra corriente, y a pesar de que se mantiene en la portavocía a López, se hace una lectura opuesta.

El secretario general en la Comunidad de Madrid, Luis Alegre (d), junto a la diputada Carolina Bescansa (2i), al portavoz en el Senado, Ramón Espinar (2d), y al secretario general de Madrid, Jesús Montero (i). (EFE)
El secretario general en la Comunidad de Madrid, Luis Alegre (d), junto a la diputada Carolina Bescansa (2i), al portavoz en el Senado, Ramón Espinar (2d), y al secretario general de Madrid, Jesús Montero (i). (EFE)

Preámbulo de la batalla a nivel estatal

La ratificación de la nueva dirección por parte del consejo ciudadano autonómico trató de cerrar, en vano, la crisis reabierta por el sector errejonista, que la pasada semana se opuso a la renovación. Y es que la convocatoria del congreso extraordinario ha alentado la toma de posiciones de los diferentes sectores de cara a esta batalla final. Las diferencias se circunscriben cada vez más al ámbito de una lucha por el poder, en una buena parte de las ocasiones sin asociarse a posiciones políticas o estratégicas.

La disputa para conformar la nueva ejecutiva madrileña y elegir a su secretario general servirá como preámbulo a la asamblea ciudadana estatal, que está prevista convocar antes de que finalice el año. La asamblea ciudadana de Podemos no tendría que celebrarse hasta otoño del próximo año, según los tres años que marcan los estatutos entre congresos, pero el secretario general tiene potestad para convocar una asamblea extraordinaria. Sin embargo, las tensiones tras el 26-J obligaron a Pablo Iglesias a llamar a la calma e intentar frenar la confrontación interna cediendo a las demandas de los críticos con su gestión convocando dicho congreso extraordinario. Cada sector trata de avanzar posiciones para ganar terreno de cara esta batalla, y Madrid, una vez más, se convertirá en el anticipo de lo que pueda suceder a nivel estatal.

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