ENTRE PABLISTAS Y ERREJONISTAS

El sector Bases Podemos lanza una campaña en oposición a la guerra interna

Rehuyendo de la división fratricida entre los dos grandes sectores del partido, se propone a los militantes que lancen a la dirección un mensaje unificador

Foto: Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, durante la campaña electoral de Unidos Podemos. (EFE)
Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, durante la campaña electoral de Unidos Podemos. (EFE)

Ni puños cerrados ni uves de victoria. O lo que es lo mismo, ni el símbolo que identifica a los pablistas ni el símbolo que identifica a los errejonistas. Bajo esta premisa, el sector de la militancia denominado Bases Podemos está preparando una campaña para visibilizar sus reivindicaciones de cara a la asamblea extraordinaria que, previsiblemente, tendrá lugar en otoño. Rehuyendo de la división fratricida entre los dos grandes sectores del partido, que lideran el secretario general, Pablo Iglesias, por un lado, y el secretario político, Íñigo Errejón, por otro, se propone a los militantes aglutinados en esta corriente que lancen un mensaje unificador.

Como movimiento “crítico y constructivo” desde dentro del partido, han trasladado al consejo ciudadano estatal, que se reunirá este sábado, un documento en el que analizan los factores del “descalabro electoral” y solicitan la convocatoria “inmediata” de una nueva asamblea general. Precisamente sobre esto último, Pablo Iglesias ya ha adelantado que será uno de los principales temas a tratar en el máximo órgano de decisión del partido, que se reúne por primera vez desde las elecciones del 26-J. “Veremos qué propuestas hay. Creo que habrá que buscar una fecha razonable que permita los debates adecuados y yo creo que tiene que ser entre finales de este año y principios del próximo", ha explicó ayer el secretario general tras presentar sus credenciales en el Congreso de los Diputados.

En el capítulo de análisis sobre las causas de los resultados se subrayan cuestiones externas, como el mensaje del miedo, la desinformación y la ley electoral, pero sobre todo internas. Entre estas últimas destacan el abandono paulatino de los activistas debido a la “verticalidad de las ejecutivas”, el abandono de la movilización social, la “caza de brujas” y presión hacia las corrientes críticas, los dedazos en la confección de listas y la puesta en práctica, dicen, de un modelo de partido distinto del compromiso adquirido en Vistalegre.

Pablo Iglesias hace el símbolo del puño cerrado, junto a Alberto Garzón y Xavier Domènech, mientras que Íñigo Errejón muestra la 'V' de victoria, en un mitin de Unidos Podemos. (EFE)
Pablo Iglesias hace el símbolo del puño cerrado, junto a Alberto Garzón y Xavier Domènech, mientras que Íñigo Errejón muestra la 'V' de victoria, en un mitin de Unidos Podemos. (EFE)

Por todos estos motivos, desde Bases Podemos apuesta por un nuevo congreso extraordinario en el que se discuta tanto la renovación de los órganos como la redacción de nuevos documentos en los tres planos: organizativo, político y ético. Entre sus prioridades se encuentran también la potenciación de los círculos y dejar en cuarentena el pacto con Izquierda Unida hasta que este acuerdo de facto -dado que tanto Iglesias como Alberto Garzón pretenden mantenerlo más allá de lo electoral- se consensúe y vuelva a contar con el aval de la militancia mediante consulta.

Para este sector de la militancia debe acometerse un cambio de rumbo, en lo que coincide la dirección y en base a lo cual ya ha iniciado un proceso de debate, pero alerta sobre los peligros de la división del partido en facciones. Un extremo que achacan a los “liderazgos excesivos y personalistas” que, dicen, “recuerdan a las baronías del más viejo PSOE”. Asimismo, critican la moderación del discurso y el cambio ideológico hacia posiciones socialdemócratas que convierten a Podemos en “un partido sin identidad”.

“Vistalegre dos”

Podemos está inmerso en un proceso de reflexión para definir sus líneas estratégicas de cara a la nueva fase que encara tras haberse cerrado un ciclo, cuestión en la que han coincidido tanto Iglesias como Errejón. Como explicaron ambos en el arranque de un curso de verano en El Escorial, la “hipótesis Podemos” ha llegado a su fin y debe encararse un nuevo camino, aunque mostraron discrepancias tácticas sobre el cómo. Con todo, el secretario general ha asegurado que lo importante ahora es abrir un debate sosegado que sirva para iniciar "los trabajos para esa nueva Asamblea Ciudadana" en la que Podemos terminará de definir "su estrategia de los próximos años".

Iglesias y Errejón admiten que la “hipótesis Podemos” ha llegado a su fin y debe encararse un nuevo camino, aunque mostraron discrepancias sobre el cómo

La dirección todavía no ha tomado ninguna decisión al respecto, “pero nos esforzaremos en facilitar al máximo la participación en ese debate que es crucial e histórico", según ha explicado Iglesias tras confirmar que dicho debate comienza precisamente este sábado, en la reunión del Consejo Ciudadano Estatal que tendrá lugar en Madrid. En esta misma línea, su jefa de gabinete y diputada por Madrid, Irene Montero, ha explicado que lo relevante es que Podemos culminará con ese encuentro "un proceso de reflexión" que les lleve a una "nueva fase".

Lo primero será definir las “líneas de trabajo”, por lo que no se espera que salgan de esta reunión "soluciones o recetas mágicas" ni "respuesta cerradas". De momento, la principal incógnita es si la formación se mantendrá como Podemos o como Unidos Podemos, es decir, circunscribiendo las alianzas con otras fuerzas de izquierdas al ámbito electoral o desarrollándola en un “bloque histórico”, en palabras de Pablo Iglesias, que aúne en lo político y organizativo a todas las formaciones a la izquierda del PSOE y desarrollando una relación directa con los movimientos sociales.

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