SU NEGATIVA AL CANDIDATO DEL PP DESAPARECE

Rivera suaviza el veto a Rajoy y solo piensa en reformas como motor de la negociación

Ciudadanos afina su discurso contra la figura de Rajoy. El partido asume que será el candidato indiscutible y preparará una batería de reformas y "cambios necesarios" para negociar

Foto: El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, entregó sus credenciales como diputado en el Congreso. (EFE)
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, entregó sus credenciales como diputado en el Congreso. (EFE)

"No hay veto a Rajoy, nunca lo ha habido. Ya lo hemos dicho. No puede haber bloqueo de legislatura". Albert Rivera pronunció esas palabras ayer tras recoger sus credenciales de diputado en el Congreso. Horas después se conoció la fecha exacta de su reunión con el jefe de los populares: será el martes a las 10:30 de la mañana, en sede parlamentaria. Aunque la cita se enmarca dentro de la ronda de contactos que el conservador mantiene y seguirá manteniendo con todas las fuerzas políticas, este será sin duda un encuentro clave, en que el dirigente de centro pondrá sobre la mesa condiciones y reformas para negociar su apoyo.

[Lea aquí: Rivera descarta apoyar el Gobierno de Rajoy pero será "responsable" en la investidura]

Rivera siempre ha negado haber hablado de "vetos" sobre la figura de Rajoy, a pesar de que durante la campaña electoral llegó a afirmar que ni siquiera se abstendría para facilitar su investidura. Incluso el lunes después de las elecciones generales, en que los populares obtuvieron 137 escaños y Ciudadanos se quedó con 32, hizo afirmaciones tan taxativas como "nosotros no vamos a apoyar al Gobierno de Rajoy". Pero a medida que los días avanzan, el partido que dirige el catalán abandona la exigencia de que el candidato del PP se haga a un lado para priorizar las negociaciones sobre contenidos y reformas, a sabiendas de que el encargo del Rey recaerá sobre el jefe de Génova, reforzado tras los resultados electorales.

En ese contexto, ya hay en las filas naranjas un discurso más moderado y lleno de matices que (aunque Rivera evita verbalizar, no dejando clara su postura en el futuro pleno de investidura, que podría ser a finales de julio) ponen de manifiesto los dirigentes de la formación, al no poner ya en duda que Rajoy será el candidato a la presidencia. Por eso, el verdadero escollo en el entendimiento de conservadores y centristas no es ya tanto el candidato sino la insistencia en poner por delante las reformas que deberán acometerse en la próxima legislatura. Esa es la verdadera línea roja de Ciudadanos: sin el compromiso de cambios en políticas y medidas concretas, no habrá acuerdo.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y el líder de C's, Albert Rivera, en el Congreso.
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y el líder de C's, Albert Rivera, en el Congreso.

Entre las prioridades del partido naranja, estarían una reforma en la ley electoral, un pacto nacional por la educación y muchas medidas encaminadas a la regeneración política y lucha contra la corrupción. El pasaporte hacia el acuerdo podría ser una hoja llena de reformas que Rivera o su equipo negociador trasladarían en las reuniones que mantengan con el PP, como ocurriera en la Comunidad de Madrid con Ignacio Aguado y Cristina Cifuentes, que firmaron un acuerdo de investidura de 76 puntos. Por otro lado, evitar las terceras elecciones está entre los objetivos de ambos partidos, y ese será también el motor real para llegar a algún tipo de entendimiento.

El propio Rivera hizo este jueves declaraciones esclarecedoras sobre su predisposición a que realmente haya un acuerdo. "No puede haber un bloqueo de la legislatura. Creo que es bueno que podamos acabar este mes de julio con un debate de investidura y un intento de formación de Gobierno", afirmó el dirigente de centro.

Rivera suaviza el veto a Rajoy y solo piensa en reformas como motor de la negociación

Aunque el presidente de C's no quiere desvelar su posición final, sí reconoce que solo contempla una opción con PP, PSOE y C’s -desechando otras vías planteadas por Podemos- y, según explicó, dos posibilidades: un Gobierno de coalición en que estén presentes las tres formaciones, caso en el que Ciudadanos estaría dispuesto a entrar en el Ejecutivo; o un Gobierno en minoría del partido que ha ganado las elecciones, en el que estarían "en la oposición”.

Ciudadanos tomó la iniciativa al convocar la primera reunión entre las tres formaciones, que PP y PSOE rechazaron. A partir de entonces, la estrategia de los de centro fue clara: esperar a que Rajoy diera los siguientes pasos, dejando claro que el verdadero desbloqueo está en manos de los socialistas, porque con su abstención bastaría para que hubiera Gobierno. Mientras tanto, el PSOE busca precisamente lo contrario: que otros partidos, entre ellos Ciudadanos, se movilicen a favor de permitir el Gobierno de Rajoy, para ellos dar el apoyo estrictamente necesario. En la formación naranja perciben la importancia que para los socialistas tendría permitir un nuevo Ejecutivo popular con apoyos de más fuerzas, y es además la opción que ellos prefieren: un acuerdo de los tres partidos denominados constitucionalistas.

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