creen que se ha sobredimensionado su participación

Enfado en Moncloa con Messina Group, el gurú del 26-J: “No es como lo cuentan...”

Desde el PP, aseguran que Messina Group no tuvo un papel tan destacado como se ha hecho creer en los últimos días

Foto: La estratega Isabelle Wright, junto a Mariano Rajoy. (Twitter)
La estratega Isabelle Wright, junto a Mariano Rajoy. (Twitter)

La intervención en la campaña electoral de Mariano Rajoy por parte de la consultora norteamericana Messina Group ha sido más escasa de lo que los propios expertos en comunicación política USA, a través de las redes sociales, están vendiendo 'urbi et orbi'.

El éxito electoral -por inesperado- de la candidatura del presidente del Partido Popular es el rescoldo al que todo el mundo trata de arrimarse, amén de colgarse medallas que no les corresponden. En el entorno de Rajoy, entienden dicha exageración porque, al fin y al cabo, “andan en búsqueda permanente de clientes distinguidos”.

Jim Messina estuvo con su amigo Barack Obama fundamentalmente calentando las redes sociales, como también estuvo, al parecer, en la última campaña electoral en el Reino Unido a favor de David Cameron y en la del actual presidente de Argentina, Mauricio Macri.

El jefe de campaña del PP, Jorge Moragas, conocía la empresa y conectó con sus responsables para ver qué podían ofrecer en la hora política española. El Partido Popular y específicamente su líder y candidato, Mariano Rajoy, necesitaban ponerse al día en las redes sociales, agitar las nuevas tecnologías de la información y poner en marcha algunas 'escenografías'.

Messina contactó con Moragas, al que inicialmente le pidió un millón de euros. El catalán se llevó las manos a la cabeza… “Ni de coña”. Todo esto en inglés, porque ni Messina ni ninguno de sus muchachos hablan ni entienden la lengua de Cervantes. Al final, fueron 40.000 euros los facturados a la sede central de Génova 13.

La chica de los selfis con Rajoy

El jefe de campaña popular aceptó incorporar a su equipo a dos jóvenes colaboradores de Messina Group: Isabelle Wright, la joven rubia que no paró de hacerse selfis en el palacio de La Moncloa para luego presumir de ellos, y Ben Mallet, en calidad de ayudante de la primera.

Wright tuvo la misión fundamental de canalizar los mensajes en Facebook que le pasaba el equipo de Moragas, sobre la base de una estrategia diseñada precisamente por Jorge y su equipo de confianza, previamente aprobado por el presidente Rajoy. La segmentación de provincias prioritarias donde andaban escaños en juego fue esencial en ese diseño.

Dicho de otra forma: los de Jim Messina estaban integrados en el equipo de Redes del PP y trabajando a tal respecto con tecnología española contratada a través de la plataforma previamente convenida.

Ahora bien, los norteamericanos, que son unos linces para estos 'bussines' de 'marketing' y comunicación, vieron el cielo abierto cuando en la noche electoral el PP conseguía 14 diputados más que en los anteriores comicios, hasta un total de 137 escaños. “Es lógico que una empresa que está en el mercado mundial trate de aprovechar el éxito pero, realmente, su participación no es como lo están contando…”.

El verdadero equipo de Moragas

Por encima del trabajo que pudieron realizar los empleados de Messina Group, hay cinco personas en las que Rajoy se ha apoyado como puntales de campaña.

Los nombres que acompañaron a Moragas están muy definidos. En lo digital, brillan dos ingenieros de telecomunicaciones, Alfonso García de Vicente y Juan Corro. En el análisis de datos, estuvo Andrés Medina, al que Jorge suele etiquetar como 'el pequeño Arriola', junto con la empresa Alto Analitics. En la coordinación, el canario Abelardo Betancourt como jefe del gabinete de Moragas; en redes, José Antonio Sánchez. El viejo conocido mexicano, experto en campañas de contrastes, Antonio Sola, también fue ayudante del jefe de la campaña.

La agencia de comunicación Shackelton fue contratada específicamente para una “campaña decisiva y extraordinaria”, en opinión de los monclovitas.

Moragas intentaba a toda costa que todos los participantes en la campaña distribuyeran un mismo mensaje básico. Para eso responsabilizó al escritor José Sánchez Arce, que pasaba las cuartillas pertinentes a los principales candidatos. Todos ellos, además, acompañados siempre por Alfonso de Senillosa, hombre de confianza de Jorge en Moncloa, e Ignacio Peyro en calidad de 'speech writter'.

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