La formación del gobierno después del 26-J

Rajoy centraliza e impone el secreto en sus negociaciones con los demás partidos

Las conversaciones "no se van a radiar", avisan desde el Gobierno. Sánchez aún no ha recibido la llamada del presidente, pero la posición del PSOE es la misma: no a facilitar el Ejecutivo al PP

Foto: Mariano Rajoy, en la segunda jornada de la cumbre europea sobre el Brexit en Bruselas, el pasado 29 de junio. (Reuters)
Mariano Rajoy, en la segunda jornada de la cumbre europea sobre el Brexit en Bruselas, el pasado 29 de junio. (Reuters)

Mariano Rajoy ha arrancado las conversaciones para formar Gobierno a su estilo: con calma y con discreción absoluta. Solo ha tenido a bien que se conozca la primera conversación telefónica que ha mantenido, en concreto con el presidente del Gobierno autonómico de Canarias y secretario general de Coalición Canaria en Tenerife, Fernando Clavijo. Los nacionalistas del archipiélago tienen un escaño en el nuevo Congreso, el de Ana Oramas, igual que en la legislatura anterior. Fuentes gubernamentales aseguran que el plan o calendario que vaya a seguir el jefe del Ejecutivo en funciones a partir de ahora lo conoce él. "Estas negociaciones no se van a radiar", advierten las mismas fuentes, para marcar distancias con el baile protagonizado en los meses anteriores por Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

Rajoy dijo que iba a llamar primero al líder del PSOE, pero ha empezado por el partido con menos peso pero que se ha mostrado más abierto y proclive a la colaboración a través de su portavoz, Ana Oramas. Como adelantó El Confidencial, las buenas relaciones entre los aparatos del PNV y el PP también se han plasmado previamente en conversaciones telefónicas de María Dolores de Cospedal con Andoni Ortuzar, presidente de los nacionalistas vascos, y la propia Oramas.

El presidente ha empezado los contactos por CC, el partido con menos peso pero que se ha mostrado más abierto y proclive a la colaboración

Después de ese primer desbroce del camino, las primeras conversaciones pasan a estar centralizadas por Rajoy en persona. El presidente del PP quiere conocer de primera mano la actitud para los pactos de todos los principales partidos, en especial la de Sánchez, quien sigue teniendo la clave o el permiso, por activa o por pasiva, para que se pueda constituir un Gobierno que además tome decisiones después de la investidura.

Rajoy centraliza e impone el secreto en sus negociaciones con los demás partidos

El PP busca un pacto global

Fuentes del Ejecutivo y del PP aseguran desconocer en qué momento llamará Rajoy a Sánchez. Tampoco descartan que no lo haya hecho ya y reconocen que antes del comité federal de los socialistas, programado para el 9 de julio, no es previsible que puedan entrar en materia en el diálogo con el PSOE. La oferta de colaboración es la conocida sobre los cinco pactos de Estado y la preparación de los próximos Presupuestos; mientras que en materia de cargos lo primero que tienen que abordar es la composición de la Mesa del Congreso.

Los socialistas no renuncian a la presidencia del Congreso, pero no aceptarán el cargo a cambio de facilitar la investidura del líder del PP

El Grupo Popular aspira a la presidencia de la Cámara Baja como partido más votado, y esta vez no hay mayoría alternativa para negársela, salvo un acuerdo entre el PSOE y Podemos. En el PP dan por hecho que ese asunto será abordado entre Rajoy y Sánchez en primera instancia y también suponen que esta vez el presidente del Gobierno lo cerrará con el dirigente socialista sin que tenga que haber una negociación posterior entre grupos.

Sánchez, en la reunión con su ejecutiva, el pasado lunes. (Reuters)
Sánchez, en la reunión con su ejecutiva, el pasado lunes. (Reuters)

Los socialistas "no renuncian" a mantener la jefatura del Congreso -ahora en manos de Patxi López-, pero no tomarán la iniciativa, como en la breve legislatura anterior. Ni tampoco aceptarán el cargo a cambio de investir a Rajoy.

La dirección federal del PSOE, mientras, mantiene firme su estrategia de perfil bajo. Por no decir inexistente. Pedro Sánchez no ha soltado ni una sola palabra desde la noche electoral, cuando hizo una breve valoración ante militantes y simpatizantes de los resultados del 26-J de apenas seis minutos, pero no respondió a preguntas ni entró en honduras. El lunes y martes ofició de portavoz Antonio Hernando, y también este jueves. El argumento es que debe ser Rajoy el que se mueva, y Sánchez asalir de los focos.

Este jueves, cuando se esperaba la llamada del presidente en funciones al secretario general, se preveía dar una mínima comunicación del contacto. Pero Ferraz enmudeció y desde el entorno de Sánchez confirmaban que no había habido ninguna conversación con Rajoy. Sánchez ha recibido el consejo de algunos miembros de su equipo de que responda al jefe del Ejecutivo que primero se entreviste y cierre pactos con sus “afines ideológicos” (Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria).

Las diferencias sobre la abstención

En cualquier caso, la posición oficial del PSOE es la misma: que el presidente "se curre" -en palabras del exministro Jordi Sevilla- sus apoyos por su cuenta, que ellos no votarán a favor ni se abstendrán, porque los socialistas son la "alternativa" a los populares. El comité federal aprobará su hoja de ruta en la reunión del 9 de julio, aunque no se descarta que se tenga que convocar al máximo órgano de dirección más adelante, 'in extremis', para abrir la puerta a la abstención o ausencia de algunos diputados del PSOE para evitar unas terceras elecciones que nadie quiere. 

Vara no ve otra opción que la de una "mínima abstención de última hora" a Rajoy. "Cuando digo mínima, digo la estrictamente imprescindible"

Quien más abiertamente ha hablado de facilitar el Ejecutivo al PP ha sido Guillermo Fernández Vara. El presidente socialista emite ese mensaje casi desde que finalizó el escrutinio. Este jueves, fue incluso más explícito al subrayar, en una entrevista en 'Espejo público' (Antena 3), que no ve otra opción que la de una "mínima abstención de última hora" a Rajoy. "Cuando digo mínima, digo la estrictamente imprescindible", precisó. O sea, que se abstengan (o se ausenten del pleno del Congreso en el momento de la votación) solo los parlamentarios socialistas que garanticen la investidura de Rajoy. Si este trenzara un acuerdo con Ciudadanos (32) y CC (1), únicamente le haría falta la abstención de seis diputados del PSOE para completar la mayoría en segunda vuelta. 

Rajoy centraliza e impone el secreto en sus negociaciones con los demás partidos

Vara ha sido el más atrevido en el PSOE, al reconocer lo que otros dirigentes piensan pero prefieren callar. "En este momento, lo cómodo es callarse e irse a meditar y lo complicado es decir lo que uno piensa, y yo lo voy a decir, por mucho que luego caigan chuzos de punta", se defendió después en un acto en Cáceres. "Yo no defiendo que el PSOE se abstenga -aclaró-, yo defiendo que no haya nuevas elecciones".

Los sanchistas no descartan la alternativa

Susana Díaz no ha llegado tan lejos como Vara, pero sí está repitiendo estos días -ella, a diferencia de Sánchez, ha concedido una entrevista tras otra en medios audiovisuales- que el PSOE debe pasar a la oposición para "reconstruirse" y que hay que evitar otras elecciones. "Nunca he sido partidaria de la gran coalición, ni lo seré, ni con Rajoy ni con el PP. Ya dije en campaña que los votos del PSOE no podían servir de muleta de Rajoy o de muleta de [Pablo] Iglesias", enfatizó este jueves en 'El programa de Ana Rosa', en Telecinco. Así como hay visiones diferentes respecto a la conveniencia o no de abstenerse, el rechazo a la gran coalición es unánime dentro del partido, porque eso sí que acabaría triturándolo y ofreciendo una poderosa baza a Podemos. 

En el PSOE sí está muy interiorizado el rechazo a una gran coalición. Los barones subrayan que el partido ha de estar en la oposición y que eso ha de estar claro

Los presidentes que no quieren ni oír hablar de la abstención son aquellos cuyos gobiernos están sostenidos por Podemos, como Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Ximo Puig (Valencia) y Javier Lambán (Aragón). Y también son más renuentes los secretarios territoriales que apoyan firmemente a Sánchez, como la vasca Idoia Mendia. 

La división está servida, aunque se buscará una solución de consenso de cara al 9 de julio. Para ello, Sánchez está consultando a distintos dirigentes -el miércoles, se reunió con el expresidente Felipe González, según avanzó 'Vozpópuli'- y es previsible que la próxima semana, antes del sábado, se vea con los barones o bien su número dos, César Luena, se reúna con los secretarios de Organización regionales. 

Rajoy centraliza e impone el secreto en sus negociaciones con los demás partidos

La posición de Ferraz es que al PSOE le toca quedarse en la oposición. Pero los más fieles al secretario general apuntan, no obstante, que no hay que descartar que Sánchez pueda intentar liderar una alianza con Podemos y Ciudadanos en caso de que Rajoy se estrelle. No desechó esa idea Meritxell Batet, secretaria de Estudios y Programas de la ejecutiva, ni tampoco Pere Joan Pons, cabeza de lista por Baleares -"Si no lo consigue, como alternativa y como formación hegemónica de la izquierda nos pondremos en marcha"-, comunidad que preside Francina Armengol, que se cuenta entre las filas del sanchismo. Otros miembros de la dirección recalcan que, aunque difícil, no se puede despreciar la posibilidad del "Gobierno transversal". Pero los números son aún más complicados que los del 20-D, puesto que los 85 del PSOE y los 32 de C's no alcanzan a los 137 del PP, por lo que sería imprescindible el concurso (con voto a favor) de Unidos Podemos (71). Por eso, otros responsables muy ligados a Sánchez consideran que es imposible plantearse un Gobierno del cambio tras el 26-J, con 52 escaños y más de 10 puntos de diferencia con el PP.

No forzarán su caída

El mensaje común de todos los socialistas es que ahora es el turno de Rajoy, que debe ser él quien se mueva. El que se busque "las habichuelas" -en palabras del asturiano Javier Fernández-, el que "no puede seguir sesteando" y debe "afrontar su responsabilidad, dialogar e intentar llegar a acuerdos con la mayoría de derechas", según Susana Díaz. Por la noche, en la Ser, Antonio Hernando se quejó de la "lentitud" que está imprimiendo el presidente a las negociaciones y le pidió un "esfuerzo mayor": "Una llamada al día me parece poco". El portavoz del comité electoral ratificó que el PSOE votará en contra y no se abstendrá. "Hay 183 diputados que podrían estar en el ámbito más o menos ideológico del PP porque se consideran de centro, de centro derecha, liberales o conservadores y que estarían mas cercanos" que el PSOE. Lo decía por C's (32), PNV (5), CC (1) y los ocho diputados independentistas de Convergència Democràtica. 

Los socialistas coinciden en apremiar a Rajoy a que se mueva, porque "no puede seguir sesteando" y ha de "afrontar su responsabilidad" al haber ganado el 26-J

Sánchez será el que pilotará el tránsito del partido hasta el siguiente congreso federal. Porque lo que hasta ahora sí se percibe en el PSOE, según todas las fuentes consultadas -en Ferraz y en las federaciones-, es que aunque los críticos desean el relevo del secretario general, no forzarán su caída hasta el siguiente cónclave, que se celebrará previsiblemente en otoño, una vez resuelta la gobernabilidad del país. Los barones, y la primera Susana Díaz, insisten en que no toca abordar la cuestión orgánica y en que Sánchez tiene el respaldo del PSOE hasta el congreso, no quieren caer en la misma ansiedad que en diciembre, que les hizo dejarse muchos pelos en la gatera. Cuando ya haya nuevo presidente en La Moncloa, comenzará la batalla. Y se verá qué ejércitos se pertrechan. Para empezar, la presidenta andaluza no ha desvelado si disputará el liderazgo al actual jefe de Ferraz o si lanzará a un aspirante alternativo. Como no se puede descartar que emerja una tercera vía que amortigüe el choque de trenes entre los dos principales referentes del partido. 

La posibilidad de una nueva consulta a la militancia del PSOE

En los últimos días, están reverdeciendo las especulaciones sobre la bala de plata que Pedro Sánchez podría esgrimir en el último momento: la consulta a las bases. 

Ya lo hizo en febrero para sacudirse la presión de los barones y vaciar de poder al comité federal -según interpretaban sus críticos-, y para buscar el refrendo de sus militantes al pacto con Ciudadanos. Lo logró. Triunfó en su plebiscito: con un 51,7% de participación, lo respaldaron el 78,97%. Durante la campaña del 26-J, el secretario general afirmó que cualquier otro nuevo acuerdo pasaría por el filtro de las bases

Ahora, la dirección federal niega que esté planteándose de nuevo preguntar en referéndum a los afiliados, porque de hecho ni contempla oficialmente la alternativa de la abstención a un Gobierno del PP. Los responsables cercanos a Sánchez dicen que esa opción ya se estudiará en su momento. Pero los críticos entienden que puede ser otra maniobra más para intentar blindarse. 

Este jueves, Susana Díaz fue preguntada por ello en Telecinco y dijo que no se opondría a otra consulta, pero dijo desconocer si Ferraz baraja esa idea. Guillermo Fernández Vara rechazó ese referéndum con el argumento de que no se puede someter todo a consulta. José Luis Ábalos, secretario provincial en Valencia, sí la reclama expresamente, aunque la suya, explicó a EFE, es una opinión personal. Pero él es uno de los miembros de la dirección del Grupo Socialista en el Congreso y un cargo de la confianza de Sánchez.

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