EL PP SE BENEFICIA DEL PSOE, C's, UPyD Y VOX

Por qué ha ganado Rajoy: la letra pequeña del 26-J

El PP ha ganado por su izquierda. Muchos votantes de C's y los más moderados del PSOE han votado a Rajoy. También se ha comido más de 100.000 votos de UPyD y de Vox

Foto: Mariano Rajoy y su equipo en la sede del PP. (Reuters)
Mariano Rajoy y su equipo en la sede del PP. (Reuters)

¿Por qué ha ganado Rajoy? Un dato destaca sobre todos los demás. Con una participación que al final ha sido del 69,84%, frente al 73,20% de 2015, el Partido Popular ha obtenido 669.220 votos más, muy lejos de su techo electoral (7,90 millones frente a 10,86 millones en 2011), pero más que suficientes para haber sacado nada menos que 52 diputados al Partido Socialista. Gracias a esa subida, y al descenso de la participación, el porcentaje de votos del PP ha crecido hasta el 33,03%.

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¿De dónde han salido esos votos? Pues básicamente de Ciudadanos. El partido de Albert Rivera logró en las últimas elecciones 3,514 millones de papeletas, pero en esta ocasión se ha quedado en 3,123 millones. Eso supone un retroceso de 390.759 votos. No parecen muchos, pero habida cuenta de que se aplica la regla d’Hondt en las 52 circunscripciones electorales, Ciudadanos ha perdido ocho escaños.

Eso significa que hay otros 278.461 votos que proceden de otras formaciones políticas. Y para saberlo hay que mirar, en este caso, a los resultados electorales del PSOE. El Partido Socialista, con el 100% del voto escrutado, ha perdido 120.606 votos, lo que supone que entre C’s y el partido de Pedro Sánchez se han dejado este 26-J algo más de medio millón de votos (511.365). En escaños, 13 de los 14 diputados nuevos del PP proceden de C's o del PSOE.

Es decir, el 76% de los votos adicionales que ha logrado el PP han salido del centro y de la izquierda más moderada, lo que sugiere que el PP ha arañado importantes nichos electorales situados a su izquierda. Ello sin contar con el hecho de que en estas elecciones han podido participar, por primera vez, 197.245 españoles tras haber cumplido los 18 años o los fallecidos desde el 20-D.

La pérdida de votos del PSOE ha sido especialmente relevante en Andalucía, lo que cual tiene una evidente transcendencia política. Nada menos que el 64% de los votos que se ha dejado el PSOE en estas elecciones en todo el Estado vienen de allí.

Y es que el PP andaluz ha vencido en todas las provincias de la región y ha sacado 128.759 votos más, mientras que, por el contrario, el Partido Socialista se ha dejado 77.651. Ciudadanos, por su parte, ha perdido 37.533 votos, lo que significa que ha habido un claro trasvase de votos de los dos partidos que gobiernan en Andalucía hacia el Partido Popular.

Pedro Sánchez y Susana Díaz. (EFE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz. (EFE)

Algo parecido ha sucedido en la Comunidad Valenciana, donde el PP ha ganado 79.283 votos, lo que le consolida como la primera fuerza política. En ese caso, sin embargo, lo relevante es el retroceso de las fuerzas de izquierda ajenas al PSO. Sin duda, por la elevada abstención, que ha perjudicado a la izquierda. La coalición Podemos, Compromís e IU han obtenido menos votos de los que consiguieron las dos primeras fuerzas el 20-D sin la unión del partido de Alberto Garzón. Un auténtico fiasco.

Madrid y las dos castillas

Es decir, el PP ha ganado en Andalucía y la Comunidad Valenciana 208.042 votos, casi la tercera parte de los que ha recuperado a nivel nacional. La otra plaza importante ha sido Madrid, donde el Partido Popular ha logrado 105.628 votos adicionales a costa principalmente de Ciudadanos y UPyD. Pero también en las dos castillas el avance del PP ha sido importante. En Castilla y León, donde casi duplica al PSOE, ha ganado 49.326 votos, mientras que en Castilla-La Mancha ha sumado 28.883 papeletas más.

Es revelador, en este sentido, que cada diputado adicional que ha obtenido el PP en estas elecciones le ha costado 47.801 votos, cuando el coste por escaño para el partido de Rajoy en el conjunto de los diputados obtenidos ha sido de 57.709. Por lo tanto, los nuevos diputados le han salido sustancialmente más ‘baratos’ que los anteriores, lo que se explica por el sistema electoral que ayer mismo cuestionaba Albert Rivera en su alocución. Los restos electorales han ido al PP, y eso ha perjudicado claramente a Ciudadanos y, en menor medida, al PSOE.

El PP ha ganado en Andalucía y la Comunidad Valenciana 208.042 votos, casi la tercera parte de los que ha recuperado a nivel nacional

De hecho, cada diputado le ha costado a C’s 97.617 votos, lo que supone un 69% más que al Partido Popular. En el caso del Partido Socialista, cada diputado le ha supuesto 63.820 papeletas, un 10% más que al PP y bastante menos que a C’s, que es, claramente, el partido más castigado por el sistema electoral.

El Partido Popular, sin embargo, no sólo ha arañado votos a Sánchez y Rivera. Otras 157.855 papeletas han salido de las demás fuerzas políticas.

¿Y cuáles son esas? Pues fundamentalmente de UPyD y Vox. El partido de Gorka Maneiro en 2015 (con Rosa Díez como candidata) consiguió 155.153 votos, pero este 26-J se ha quedado en 50.282 papeletas. Por lo tanto, se ha dejado 104.871 votos que, presumiblemente, han ido a parar al PP. Vox, por su parte, ha perdido 11.333 votos respecto de hace seis meses, lo que supone que el partido de Santiago Abascal se ha quedado en apenas 46.781 votos.

Bipartidismo imperfecto

Es decir, que PSOE, C’s, UPyD y Vox han perdido respecto de las pasadas elecciones 627.569 votos que han ido a parar muy probablemente al Partido Popular, lo que representa nada menos que el 94% de los votos que ha ganado el PP. El resto sale de otras candidaturas menos representativas.

Esto sugiere que ha triunfado la estrategia del voto útil diseñada por Rajoy cuando declinó el encargo del rey de formar Gobierno.

Rajoy y Sánchez. (EFE)
Rajoy y Sánchez. (EFE)

Como consecuencia de ello, el bipartidismo, que aparecía fuertemente castigado en las últimas elecciones, ha resucitado, aunque sea de una forma moderada. El Partido Popular y el PSOE suman ahora el 63,4% de los diputados, cuando hace seis meses ‘sólo’ llegaban al 60,8%. Por lo tanto, casi dos de cada tres diputados en el nuevo Congreso serán de una de las dos fuerzas que han gobernado España desde 1982.

Esa consolidación del bipartidismo ‘imperfecto’ tiene mucho que ver con el fracaso electoral de Podemos, cuya estrategia destinada a provocar nuevas elecciones para adelantar al PSOE ha fallado de forma estrepitosa. No sólo porque no ha sumado nuevos votos, sino porque ha provocado que un número de votantes socialistas difícil de identificar haya cambiado el voto hacia el PP y otro muy numeroso se haya quedado en casa. Los cuatro puntos que ha caído la participación -algo más de 1,4 millones de electores- han perjudicado fundamentalmente a Podemos. Mientras que, por el contrario, han beneficiado claramente al PP.

Ahora bien. También hay que tener en cuenta que en la medida que el partido de Pablo Iglesias se ha aliado con IU, aparece como un partido más nítidamente de izquierdas y menos transversal, y eso ha podido ‘espantar’ a parte de su electorado más moderado. La abstención ha hecho el resto, toda vez que muchos simpatizantes o afiliados ‘clasicos’ del PCE o IU no se ven reflejados en una formación como la que ha creado Podemos, mucho más 'tradicional' en lo ideológico.

La marca Podemos, sin las confluencias territoriales, obtuvo en diciembre pasado 3.198.584 votos, mientras que IU logró 926.783 papeletas. En teoría, debían sumar en estas elecciones algo más de cuatro millones de votos, pero la realidad ha sido muy distinta. La coalición Iglesias-Garzón ha obtenido 3.201.170 votos, apenas 2.586 votos más que hace medio año, lo que refleja la inutilidad de la estrategia.

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