EL GRAN reto, MOVILIZAR A LOS INDECISOS

Rivera intenta sobrevivir a la polarización y mantener al menos los 40 escaños del 20-D

El partido de centro llega a la gran cita con las urnas "satisfecho" con la campaña. La movilización de los indecisos será crucial para el resultado que consiga finalmente Rivera

Foto: El candidato a la presidencia del Gobierno por Ciudadanos, Albert Rivera, durante el acto de cierre de campaña de la formación naranja. (EFE)
El candidato a la presidencia del Gobierno por Ciudadanos, Albert Rivera, durante el acto de cierre de campaña de la formación naranja. (EFE)

Satisfacción generalizada en la formación de centro a escasas horas de que los españoles acudan a las urnas. El partido que lidera Albert Rivera está convencido de haber jugado sus cartas "adecuadamente" en estos 15 días de campaña electoral, evitando repetir los "errores" del pasado diciembre y dan por cumplidos sus principales objetivos: consolidar la opción de centro y sobrevivir a la polarización creada entre PP y Unidos Podemos. Miembros de la cúpula naranja aseguran que "las cosas se han hecho de la mejor manera posible" y reconocen que el mayor reto en esta recta final es la movilización de los indecisos, fenómeno crucial en el resultado que obtengan finalmente en las elecciones generales de 2016

El mensaje que Rivera trató de transmitir en estas dos semanas en las que ha recorrido más de media España es que estas elecciones son "una nueva oportunidad" para conseguir el cambio iniciado en diciembre. El dirigente catalán, como hizo en el acto central de campaña en Madrid, pidió a las claras "la movilización de los moderados" para que no fueran "los extremistas" los únicos que se dejaran la piel este domingo en los colegios electorales. Aun así, el terremoto electoral que supuso la unión entre Podemos e Izquierda Unida pasará factura, casi con toda seguridad, al partido de centro.

Por eso, pese al aumento en el porcentaje de voto que todas las encuestas garantizan a los naranjas, será complicado que Ciudadanos obtenga gran rentabilidad de ese crecimiento. De ahí, que aunque Rivera arenga a sus simpatizantes para lograr el mayor apoyo posible en papeletas y "ser decisivos", altos dirigentes reconocen que mantener el resultado obtenido en diciembre sería un buen dato. El panorama endiablado que dibujan los sondeos, similar al de diciembre en aritmética pero con el probable 'sorpasso' de UP al PSOE, seguirían alejando a la suma de PP y C's de la mayoría absoluta, e incluso será difícil que alcancen los 163 con los que contaron en Navidad.

El candidato a la presidencia del Gobierno por C's, Albert Rivera, durante el cierre de campaña. (EFE)
El candidato a la presidencia del Gobierno por C's, Albert Rivera, durante el cierre de campaña. (EFE)

La clave, como también admiten en el partido de centro, recaerá en el Partido Socialista, con el que justamente Ciudadanos firmó un acuerdo de Gobierno en la pasada legislatura. Aunque Rivera y Sánchez firmaron de forma implícita un 'pacto de no agresión' durante la campaña, en los últimos días el líder naranja acabó con la tregua y se lanzó al ataque: "Pedro Sánchez está en una encrucijada y deberá elegir entre constitucionalistas y populistas". El recado no pudo ser más claro, máxime cuando la suma entre socialistas, Unidos Podemos y algún otro partido rozaría la mayoría absoluta, tal y como refleja gran parte de las encuestas.

La lucha contra el PP

Además de la movilización del 32% de los indecisos, el otro hándicap al que Ciudadanos se ha enfrentado en esta campaña fueron las embestidas de los conservadores. Anécdotas aparte -como son los vídeos electorales- el PP dedicó gran parte de su discurso a apelar "al voto útil" señalando directamente al partido de centro y afirmando que el voto a Rivera "era tirarlo a la basura" porque "apenas contaría".

A la batalla misma del voto -teniendo en cuenta que ambas formaciones comparten un sector importante del electorado- se suma la controversia en torno al liderazgo del PP. Aunque el pacto natural, si los números lo permiten, sería el de conservadores y centristas, la exigencia continua de Ciudadanos por el cambio de jefe en Génova terminó por abrir una brecha entre ambas formaciones difícil de superar. Y lejos de cambiar su estrategia durante estas semanas, Rivera se mantuvo firme y reiteró la necesidad de cambiar de líder para conseguir una verdadera regeneración en el PP.

Reunión de Mariano Rajoy y Albert Rivera en busca de acuerdos durante la pasada legislatura. (EFE)
Reunión de Mariano Rajoy y Albert Rivera en busca de acuerdos durante la pasada legislatura. (EFE)

El enfrentamiento entre ambos se hizo visible durante el debate a cuatro, que a diferencia del de diciembre -en el que Rajoy además no participó- la cúpula naranja reconoce sentirse "muy satisfecha" con la intervención del líder de centro. Rivera aprovechó el bloque de corrupción para mantener el primer gran "cara a cara" con el presidente en funciones. Y Rajoy se sorprendió. El dirigente barcelonés no dudó en señalar directamente al jefe de Génova en los papeles de Bárcenas, e incluso pidió al presidente en funciones "una reflexión" sobre si "España necesita un nuevo Gobierno, porque sin autoridad moral ni confianza no podrá haberlo", afirmó.

Este viernes, durante el último mitin de la campaña, el candidato naranja no dudó en lanzar un mensaje claro nuevamente al jefe del PP al defender la necesidad de que la formación que lidera “sea decisiva” para formar el próximo Gobierno de España: “Rajoy solo no va a gobernar, que se lo vayan metiendo en la cabeza”, y por eso, insistió “es momento de que haya voto útil en este país y que haya por fin un Gobierno”. 

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