ELECCIONES GENERALES

Rivera se revuelve en el volcán gallego

El candidato de Ciudadanos trata de recuperar el pulso en una comunidad donde se multiplican sus problemas y las encuestas le son adversas

Foto: El candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a los cabeza de lista por A Coruña, José Canedo, y Pontevedra, María Rey, durante un acto en Vigo. (EFE)
El candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, junto a los cabeza de lista por A Coruña, José Canedo, y Pontevedra, María Rey, durante un acto en Vigo. (EFE)

 Todo puede pasar en Galicia con Ciudadanos, desde lograr un diputado por cada una de las cuatro provincias hasta perder el único que logró en diciembre. En las últimas generales se quedó muy cerca de completar el éxito, pero entonces el partido de Albert Rivera entró en barrena: abandonos, expulsiones, destituciones, acusaciones de dedazos… El cambio de viento se refleja en encuestas que anuncian que la formación naranja se quedará sin representación gallega en el Congreso. Para tratar de evitarlo llegó este lunes Rivera a Vigo, en donde se revolvió contra los malos vaticinios y el peor ambiente.

Galicia es la comunidad más conflictiva para Ciudadanos. Sobre todo desde que el partido relevara sin mediar primarias a su diputado electo por A Coruña, Antonio Rodríguez, para sustituirlo por José Canedo, procedente de UPyD. La decisión, justificada por la organización porque el diputado “no dio la talla” en su corta trayectoria en el Congreso, desató una oleada de dimisiones en la comarca coruñesa, allí donde habita el núcleo duro del fenómeno Ciudadanos en Galicia.

Precisamente porque en Galicia puede pasar de todo, Rivera decidió que su caravana electoral visitase la comunidad en esta segunda oportunidad que se le presenta. No lo había hecho en diciembre, pero el volcán gallego está ahora en plena ebullición. Eludió la conflictiva A Coruña y eligió Vigo, menos convulsa pero tampoco exenta de problemas. El exdiputado Antonio Rodríguez aprovechó la visita para solicitar una reunión con el presidente del partido, pero no hubo encuentro. Según fuentes de Ciudadanos, porque no se recibió la solicitud. “Él sabrá y él asumirá sus responsabilidades”, le afeó Rodríguez.

Rivera se revuelve en el volcán gallego

En la carta en la que le pidió la entrevista, Rodríguez se declara defraudado por los tics de la “vieja política” que ve reflejados en la forma de actuar de Ciudadanos en Galicia. “Todos tenemos un gran sentido del partido y hemos apostado ciegamente por este proyecto, fundamentalmente por los principios y convicciones que tú nos trasladaste para convencernos de participar en él y contribuir de algún modo a acabar con la vieja política”, le dice a Rivera el exdiputado. El documento lleva la firma de varias decenas de militantes de Ciudadanos en Galicia, que “no entendieron en su día que no se respetase su voluntad expresada en elecciones primarias”.

Rivera pidió en Vigo “respeto” a la decisión del relevo, que fue tomada, precisó, con el apoyo del 90% del consejo general del partido, que representa a las agrupaciones. Añadió el candidato a La Moncloa que “respeta profundamente a quien no respeta ni comparte la decisión del consejo general”, pero pidió “el mismo respeto a las decisiones de los órganos elegidos por los militantes”. Hay compañeros, dijo, que “se dejan la piel trabajando cada día para obtener una buena representación en España y en Galicia”, y les expresó todo su apoyo. Ahí acabaron sus explicaciones.

El caso de Antonio Rodríguez añade picante a una circunscripción que no da un respiro a Albert Rivera. En A Coruña y su provincia, dos coordinadores locales fueron destituidos en menos de un año y la candidata a la alcaldía de la capital provincial cesó por decisión de la dirección antes del inicio de la campaña. Dos ejecutivas comarcales dimitieron en bloque, a las que se sumaron a título individual numerosos miembros de los comités locales de dirección. Y previamente, la ejecutiva coruñesa había expulsado a 14 de sus 70 militantes en la ciudad a escasas fechas de las municipales.

En Pontevedra no le va mucho mejor a Ciudadanos. Sobre todo después de que su cabeza de lista, María Rey, reconociera en plena campaña que utilizó de forma irregular una tarjeta de discapacitados para aparcar su coche en zonas reservadas para este colectivo. “Si fuera un error no habría pagado la multa. Me pusieron una multa y la pagué”, asumió la candidata y concejal en el Ayuntamiento de Pontevedra, donde se produjeron los hechos. Fue una denuncia anónima la que reveló la situación, y permitió comprobar que Rey estacionaba en plazas asignadas a conductores de movilidad reducida utilizando una fotocopia en color de una tarjeta que no había sido emitida en Pontevedra y que, pese a estar a nombre de su pareja, carecía de original.

Albert Rivera (c), junto al candidato por A Coruña, José Canedo (i); la candidata por Pontevedra, María Rey (2i) , la candidata por Ourense, Fátima Balsa (d), durante una reunión con agentes del sector de la pesca en Vigo.
Albert Rivera (c), junto al candidato por A Coruña, José Canedo (i); la candidata por Pontevedra, María Rey (2i) , la candidata por Ourense, Fátima Balsa (d), durante una reunión con agentes del sector de la pesca en Vigo.

Rivera salió este lunes a defenderla. Recordó que la denuncia se produjo cuando Rey no era cargo público, y se preguntó si otros partidos “han sido más ejemplarizantes”. También tuvo que hacer frente el presidente del partido naranja a las reticencias de Rey a publicar su patrimonio al asumir el acta de edil en Pontevedra, a lo que contestó declarándose partidario de que “se regularice, se publique, se diga”. Eso sí, tras recordar que Ciudadanos ha puesto “el listón muy alto con la corrupción política, que es estar imputado por corrupción política o estar en una trama de corrupción política”.

No necesitaba más problemas en la provincia de Pontevedra el partido de Rivera, que realizó una operación de relevo del candidato, Antonio Lara, similar a la de A Coruña, si bien menos ruidosa. Tampoco hubo primarias, aunque el cabeza de lista saliente se fue sin hacer ruido. Según algunos de los críticos con Rivera, con la promesa de encontrar un lugar interesante en las listas de las autonómicas de octubre, como se le ofreció a Antonio Rodríguez, que rechazó el ofrecimiento. Lara, que se quedó en diciembre a 8.000 votos de obtener representación en el Congreso, guardó silencio, pero algunos de sus allegados no dudaron en calificar la operación de “dedazo” y “apuesta por las élites”.

Con la campaña ya iniciada, en Ciudadanos-Galicia se han producido cambios en el equipo de Comunicación e idas y venidas de asesores, aunque ningún relevo de las dimensiones del que se produjo en las municipales en Vigo, cuando el aspirante a la alcaldía desapareció sin dejar rastro a pocos días de la cita con las urnas. En esta ciudad, a la que llegaba este lunes un Rivera con ganas de pasar página de los problemas internos, se encuentra Ciudadanos sin dirección local, tras ser disuelta al perder a más de la mitad de sus cargos. En 2015, decenas de militantes de Vigo y Pontevedra fueron expulsados tras pedir un análisis de los malos resultados en las municipales, en lo que los críticos consideraron una “purga masiva”.

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