la caída del pp complica la posición de rajoy

Unidos Podemos (85-89) y el PSOE (81-82) se quedan al borde de la mayoría absoluta

Todos los caminos de las encuestas parecen conducir a un mismo destino: un Congreso ingobernable. El último sondeo de El Confidencial y su traslación a escaños lo confirman

Un pacto entre Unidos Podemos (85-89 escaños) y el PSOE (81-82) se quedaría al borde de la mayoría absoluta con entre 171 y 166 asientos en el Congreso, y en el mejor de sus escenarios solo necesitaría los 5-6 escaños del PNV para lograrla. Esta es la principal conclusión de la simulación realizada con el último sondeo publicado por El Confidencial. El estudio, basado en una participación del 72-73% del electorado, otorga al PP la victoria con un 29% de los votos y 116-117 escaños, lo que supone una caída de entre 7 y 6 con respecto al 20-D. Por su parte, el 15,2% que lograría Ciudadanos lo mantendría en cuarta posición con los mismos 40 escaños de las últimas elecciones.

La traslación a escaños del sondeo DYM que publicó el viernes este diario y que solo atribuía porcentajes de intención de voto, supone confirmar que el Congreso que puede nacer de las elecciones del 26-J es tan endiabladamente complicado para conseguir una mayoría de Gobierno como el que surgió del 20-D. La caída del PP, que no logra superar ese ansiado 30% marcado como objetivo por parte del gurú Pedro Arriola, hace que un pacto con Ciudadanos lo deje en un máximo de 157 escaños, seis por debajo de los 163 de diciembre.

En esta situación, y con una caída exclusivamente achacable al PP, el presidente del Gobierno en funciones y candidato popular, Mariano Rajoy, tendrá muy difícil enrocarse y defender que él no es el problema, y los resultados vendrían a dar la razón a quienes entienden que otro candidato habría obtenido mejores resultados.

Rajoy tendrá difícil enrocarse

Este es, precisamente, el argumento que Ciudadanos está esgrimiendo en el tramo final de la campaña: no habrá apoyo ni abstención al PP si el candidato es Rajoy. Pero, incluso, han ido más allá: Juan Carlos Girauta ya ha verbalizado lo que ha sido el mantra de la caravana naranja en los últimos días: ni Rajoy, ni tampoco Soraya Sáenz de Santamaría o Dolores de Cospedal. La formación de Rivera entiende que ambas son "más de lo mismo", y ha decidido comenzar a airear los candidatos a los que estarían dispuestos a apoyar en un hipotético acuerdo de investidura: Alberto Núñez Feijóo, Pablo Casado o Cristina Cifuentes son los "elegidos" por Rivera, a los que Girauta añadió de su propia cosecha a los ministros Ana Pastor y Alfonso Alonso.

Por su parte, la proyección de escaños de la encuesta confirma el 'sorpasso' de Unidos Podemos al PSOE: con un 24,9% de los votos, el tándem Iglesias-Garzón conseguiría de 85 a 89 escaños, mientras que al 21% del PSOE le corresponderían entre 81 y 82 escaños. En cinco provincias hay en juego un escaño por apenas unas décimas de punto, y en cuatro de ellas está implicado Unidos Podemos, lo que hace que la horquilla de esta formación sea más amplia.

Pablo Casado y Cristina Cifuentes, dos de los elegidos por Rivera, en un acto de campaña en Valladolid. (EFE)
Pablo Casado y Cristina Cifuentes, dos de los elegidos por Rivera, en un acto de campaña en Valladolid. (EFE)

La noche del 26-J, si Pedro Sánchez se queda por detrás de Podemos-Unidos en escaños, el panorama para el PSOE será desolador. Se barajan varios escenarios: una dimisión efectiva esa misma noche de Sánchez, una rebelión de los 'barones' que fuerce su salida o un último intento, alentado por 'los suyos', por sacar adelante el pacto con Unidos Podemos.

Una oferta envenenada el 26-J para Sánchez

En los dos primeros casos, parece claro que el nuevo Gobierno pasaría por una abstención de lo que quede del socialismo para hacer presidente del Gobierno a Rajoy o a quien el PP decidiera proponer si los resultados son malos para el actual presidente en funciones y Rivera logra condicionar su apoyo a la salida del político pontevedrés. En el caso del tercer escenario, en fuentes cercanas a Podemos no se descarta esa misma noche una oferta envenenada: la presidencia del Gobierno para el propio Sánchez o para una figura de consenso pactada con Iglesias. Un caramelo para un socialismo en descomposición que puede exacerbar la guerra entre Sánchez y sus detractores dentro del PSOE.

Sea como fuere, la última semana de campaña no parece que sea capaz de cambiar mucho las cosas, y todo apunta a la imposibilidad de una mayoría clara en los dos bloques. Al PP no le va a bastar con Ciudadanos y necesitará la abstención de un socialismo en disgregación. A Unidos Podemos, si se confirma el 'sorpasso' en escaños, le hace falta siempre el apoyo de un PSOE al que se negó a dar la presidencia en las pasadas elecciones. En el PSOE, las voces que se niegan a oír la posibilidad de un acuerdo con Unidos Podemos se multiplican, pero puede ser la última oportunidad de Pedro Sánchez para no perderse por el sumidero de la historia una noche de junio. Otra cosa es que le dejen.

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