RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA DEL 26-J

El viaje a la Alcarria del candidato Rivera: besos, cafés y promesas en la España olvidada

Rivera pasó su sexto día de campaña en Guadalajara. Recibió una carta "confidencial", repartió besos a izquierda y derecha y compartió una merienda muy especial con un grupo de ancianas

Foto: Albert Rivera le da la mano a Dolores Sánchez, una anciana del asilo que salió a merendar con compañeras para ver al candidato en Guadalajara. (EFE)
Albert Rivera le da la mano a Dolores Sánchez, una anciana del asilo que salió a merendar con compañeras para ver al candidato en Guadalajara. (EFE)

A las nueve de la mañana arrancaba la sexta jornada de campaña para Albert Rivera en un desayuno informativo en el Hotel Ritz de Madrid. El presidente de Ciudadanos acudió horas después a la embajada americana y pasadas las cinco de la tarde se subió al autobús naranja en el que la prensa recorre durante 15 días España de norte a sur siguiendo al candidato a la presidencia del Gobierno. El punto de partida era el puente de Ventas, el mismo que separa la sede de la formación en la calle Alcalá de la imponente plaza de toros. Animado, sonriente, con la camisa arremangada, tomó posición y respondió a decenas de preguntas que surgieron en los escasos 40 minutos que duró el trayecto hasta Guadalajara. Pactos poselectorales, impresiones del debate a cuatro, recta final de la campaña… y más pactos poselectorales.

El autocar color cítrico estacionó junto a la plaza de Santo Domingo. Una carpa naranja con voluntarios, afiliados y varias decenas de curiosos esperaban al líder barcelonés. En primera fila, Orlena de Miguel, cabeza de lista por Guadalajara, y Silvia García, candidata al Senado. En ese momento comenzaron los saludos, los besos a un lado y al otro y las palabras de ánimo. Rivera avanzaba por la calle Mayor de la ciudad mientras interrumpían su paseo viandantes deseosos de saludar y salir en alguna que otra televisión. “Que está la Primera. Y también Antena 3. Salimos fijo”, le comentaba una mujer a otra, orgullosa de haber plantado un par de besos en la mejilla del candidato a la presidencia.

Rivera recibe una carta de una ciudadana.
Rivera recibe una carta de una ciudadana.

Otra alcarreña frenó en seco al líder naranja, le hizo peticiones de cara al 26-J e incluso le entregó una carta con “pensamientos confidenciales” que no quiso compartir con nadie más. Avanzaban hacia Rivera dos amigas, muy jóvenes, que no tuvieron complejos en afirmar que votarán por Ciudadanos. “Ya lo hicimos en diciembre y repetiremos”, aseguraron. Una de ellas, Alba, tiene 19 años y estudia Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III. “No solo me gusta por su imagen de novedad. Es el único partido de centro y regenerará la vida política”, afirmó. Dos hombres se apoyaban a las puertas del restaurante Los Faroles de Minaya, en el que algunos apuraban el café de media tarde. “La morena sí que está bien”, comentaban en referencia a la candidata de Ciudadanos al Senado.

El viaje a la Alcarria del candidato Rivera: besos, cafés y promesas en la España olvidada

Fue unos pasos más adelante, a las puertas de la cafetería Bertiz, donde Rivera paró a tomarse un café cortado. Antes mantuvo una emotiva charla con un grupo de ancianas que, acompañadas por varias voluntarias, salieron esa tarde del asilo para merendar y, sobre todo, para encontrarse con el dirigente de centro. Dolores Sánchez, de 90 años, reconoció que las palabras intercambiadas con el candidato Rivera serán “una experiencia que jamás olvidará”. Las televisiones plasmaban el encuentro y la mujer, entre alguna que otra lágrima, se reconoció muy emocionada. Sujetó con firmeza la mano del líder naranja y le deseó mucha suerte en la vida. Le gustó “mucho”, aunque a este diario le reconoció que “casi seguro” no le votará

Rivera toma un café cortado en la cafetería Bertiz de la calle Mayor. (P.E.)
Rivera toma un café cortado en la cafetería Bertiz de la calle Mayor. (P.E.)

En la barra de la confitería se posó el barcelonés y pidió café cortado. Las propietarias -emprendedoras a las que después hizo un guiño con alguna que otra propuesta de su programa electoral- hicieron todo un despliegue de saladillos y algún dulce para “el que quisiera”. Una de ellas admitió satisfecha apoyar a Albert Rivera desde que un día en la televisión le escuchó decir que lo que cada día necesita es irse a la cama “con la conciencia tranquila”, algo que aprendió de su madre. “Tienes toda la razón y una madre es lo más importante que hay en la vida”, espetó la dueña del café, que incluso desconcertó al dirigente con su argumentación.

Hubo muchas fotografías entre bollos, barras de pan y tazas con café y leche. Y más besos. Apretones de mano. “Muchísima suerte, señor Rivera”, se escuchaba a un lado y al otro. A izquierda y derecha.

Ya en la calle Miguel Fluiters se enganchó al recorrido otra ciudadana, cuyo marido trabaja en Barcelona, en la fábrica de SEAT. No fue la única con experiencia a la catalana. Más personas se acercaron para comentar con el líder de L’Hospitalet sus vivencias durante años en Cataluña. Hablaron de economía, de las necesidades que tiene de cambio el país, y parecieron asentir satisfechos con las explicaciones que el político les daba. El paseo terminó en el Palacio del Infantado, donde un grupo de malagueñas que estaban de visita en Guadalajara se emocionaron por haber coincidido con Rivera en la ciudad castellanomanchega. “Madre mía, si nosotras le votamos. Es el único sensato”, insistieron antes de saludarle. Precisamente en Málaga, según el último CIS, Ciudadanos hoy por hoy perdería uno de sus dos escaños. Algo de lo que las ‘grupies’ naranjas desconfiaron: “Va a volver a sacar buen resultado. Mucha gente lo apoya. Es el único que habla con sensatez”, remataron antes de irse a coger el AVE.

El viaje a la Alcarria del candidato Rivera: besos, cafés y promesas en la España olvidada

Llegó el momento del mitin electoral y Albert Rivera se dirigió hacia el atril cuando ya había mucha gente concentrada a las puertas del Museo Provincial de Guadalajara. “Apostamos por Castilla-La Mancha. Hemos estado en Albacete, hoy aquí y la próxima semana estaré en Ciudad Real. Apostamos por una tierra que el Gobierno central ha dejado de lado”, atizó el líder de Ciudadanos mientras algún que otro miembro del público asentía y rumiaba la palabra 'Cospedal'. El presidente de Ciudadanos se dirigió a la España olvidada para garantizar “centros logísticos, conexiones e infraestructuras” que ciudades como esta necesitan para “seguir creciendo”, de lo que en muchos casos, afirmó, dependen también los empleos. Sin dejar de encajonar alguna pulla a “los populistas y Pablo Iglesias”, Rivera vio el momento de ‘sacar pecho’ por su pacto con Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid que, entre otras cosas, dijo que ha servido para “abrir los hospitales madrileños por las tardes, de los que muchos de ustedes son usuarios”.

No hubo más besos porque al terminar el 'speech' electoral, Rivera se despidió. Pero los aplausos continuaron y también apuraron las fotografías. “Hay que ir a votar el 26”, dijo algún que otro indeciso tras escuchar el canto de sirenas naranja. 

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