LA LECTURA SOCIALISTA DEL ÚNICO DEBATE A CUATRO

Ferraz da por ganador a Sánchez frente a un "arrinconado" Rajoy y un "cabreado" Iglesias

El PSOE se congratula de que su candidato lograra "romper la estrategia de polarización" de PP y Podemos y fuera "el único que ofreciera propuestas" y demostrara "proyecto y equipo"

Foto: Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, minutos antes del comienzo del debate a cuatro, este 13 de junio. (EFE)
Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, minutos antes del comienzo del debate a cuatro, este 13 de junio. (EFE)

El PSOE, como el resto de partidos, sabe que tan importante es ganar el debate como el relato posterior. Y sabe que, salga como salga un rifirrafe al candidato, también debe salir a decir que ha ganado. Y eso fue lo que hizo la dirección federal. Apuntalando cada uno de los bloques y enviando una valoración final positiva hacia su líder. Pero lo cierto es que Pedro Sánchez no logró destacar en todo el debate a cuatro, el único de este 26-J.

En la primera parte, parecía desaparecido, por más que intentaba situarse como el rival natural de Mariano Rajoy, pero no lo consiguió, porque el presidente en funciones quería medirse con el líder de Podemos y defender su gestión ante sus tres oponentes. El socialista entró tarde en el debate y sólo despertó hacia la mitad del programa, cuando accedió a un cuerpo a cuerpo con un Pablo Iglesias que recurrentemente recordaba que sólo hay dos salidas posibles de Gobierno: o un Ejecutivo con el PP o un Gabinete progresistas, con las dos fuerzas de izquierdas en coalición. La consigna era no bajar al barro, elevar el tono, proyectar una imagen presidencial, no arriesgar para no tropezar, porque cualquier fallo podía sepultarle en una campaña muy difícil para el PSOE. 

Pareció desaparecido una parte del debate. Luego despertó y accedió al cuerpo a cuerpo con Iglesias. Fue de menos a más. La consigna era no arriesgar

Fuentes de Ferraz aseguraron que Sánchez había "ganado el debate" a cuatro emitido este lunes en televisión "ante un Iglesias cabreado y un Rajoy arrinconado". De Albert Rivera, el último adversario, no hubo valoración oficial. El candidato, argumentaron, "consiguió romper la estrategia de bipolarización de PP y Podemos" y que ya esperaban, porque estaba en el manual de esta campaña del 26-J. Observaron que en el tercer bloque, el de reformas institucionales y regeneración democrática, el líder de Podemos "perdió los papeles y no pudo mantener su propósito de enmienda de buen tono". "El único que ha hecho propuestas ha sido Pedro Sánchez, el único que ha mostrado un proyecto de país, la única alternativa al Gobierno de Rajoy", concluyeron. 

Ferraz da por ganador a Sánchez frente a un "arrinconado" Rajoy y un "cabreado" Iglesias

Fue lo mismo que dijo el secretario general a su llegada a Ferraz, que el PSOE tiene "proyecto, equipo y partido". Más aún, se mostró orgulloso porque los socialistas tienen "un partidazo". Y lo "importante", aseguró, es "decirle a los españoles que tienen que ir a votar" el 26-J. "Tienen una oportunidad de oro para propiciar el cambio político en nuestro país". Un mensaje que casaba con su 'minuto de oro' final, y con el que se cerró el debate a cuatro: "Puede que estés dudando en ir a votar o no, pero son unas elecciones muy importantes. Estamos muy cerca de lograr el cambio para salir del bloqueo político de los extremos".

Movilizar a sus fieles

Sánchez pidió a los espectadores pensar en los pensionistas, dependientes, mujeres, jóvenes emigrantes, aquellos que sufren la pobreza infantil. "Que pienses en tus hijos y en tus nietos, que merecen un futuro mejor en una España mejor. Si piensas en todos ellos, estoy convencido de que el próximo 26 de junio irás a votar, dirás sí al cambio y dirás sí al PSOE", remató el candidato. Esa es su obsesión, movilizar a sus electores de siempre, que se encuentran, según ha venido diciendo en los últimos días, "desanimados"

Ferraz da por ganador a Sánchez frente a un "arrinconado" Rajoy y un "cabreado" Iglesias

La dirección socialista entiende que su jefe se impuso en todos los bloques. Incluso en el de pactos, en el que pese a la insistencia de Vicente Vallés, no aclaró qué haría tras el 26-J si queda tercero, como dicen las encuestas, si tenderá puentes con Unidos Podemos o con el PP. "Solo tenía que refrescar lo que ocurrió: lo demostró, no gobernó a cualquier precio y no apoyó la gran coalición. No hace falta que lo diga". Sánchez sí afirmó que nadie podrá gobernar en solitario y eso "incapacita a Mariano Rajoy para gobernar" porque ningún otro partido lo va a respaldar. El "adversario" del PSOE es la "corrupción, la desigualdad y la falta de oportunidades" del PP, pero también la "intransigencia", el "rupturismo", la "soberbia" y el "ocupar el poder por ocuparlo" de Podemos

El equipo de Sánchez disculpa que en esta ocasión no fuera tan duro contra Rajoy: planteó medidas "frente a los que se cruzaron reproches y acusaciones"

En el eje temático de corrupción, Sánchez no brilló especialmente, porque fue Albert Rivera quien acorraló a Rajoy. El jefe del PSOE no repitió la estrategia del cara a cara de diciembre, cuando llamó persona "no decente" al presidente en funciones, como ya había adelantado su equipo. Los suyos destacaron que fue "el único" que hizo "propuestas" en este campo, "frente al resto de candidatos que únicamente se cruzaron reproches y acusaciones". Rajoy, a ojos de los socialistas, volvió a "no dar explicaciones" de los casos de corrupción que afectan a su partido e Iglesias "perdió el buen tono que prometía y ofreció de nuevo la cara más agria" de un aspirante "cómodo en la crítica pero que la acepta muy mal". 

Ferraz da por ganador a Sánchez frente a un "arrinconado" Rajoy y un "cabreado" Iglesias

El comité electoral del PSOE también aplaudió el comportamiento de Sánchez en los dos primeros bloques -economía y empleo y políticas sociales-, donde planteó "medidas de izquierdas, socialdemócratas", que "ya podrían estar en marcha" si Iglesias hubiera "antepuesto el cumplimiento de su supuesto programa socialdemócrata al de los sillones y la autodeterminación de Cataluña". Tras cada tanda de propuestas, Sánchez recordaba que todas ellas podrían estar ahora mismo en marcha de no haber sido por el voto coincidente y en contra de PP y Podemos. Un latiguillo recurrente (y hasta cansino) en su argumentación. Sobre todo porque fue fallido, ya que no sacó a Iglesias de su tono suave -salvo excepciones- y de su continua oferta de pacto. El propósito de Sánchez era cincelar en la mente del espectador una gran pinza, la comunión de intereses de los dos "extremos" frente a la moderación que encarna el PSOE. 

No hubo ni conejos de la chistera, ni ases en la manga, ni frases lapidarias que enmarcaran la actuación de Sánchez en el debate. No jugó a eso, sino a pulir su imagen presidencial. No hubo tropiezos, nada que pueda determinar lo que queda de campaña. Que queda, y mucha, y sin ningún duelo en televisión más por delante. 

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