LANZAMIENTO DEFINITIVO DE LA PRECAMPAÑA DEL 26-J

Sánchez escenifica unidad interna ante la campaña más complicada para el PSOE

El candidato protagoniza un mitin con los barones, Zapatero, Rubalcaba y Almunia y advierte de que "el cambio no tiene intermediarios". El PSOE se conjura ante la amenaza de 'sorpasso'

El PSOE arranca motores para una de las campañas quizá más difíciles de su historia. Con el partido realmente roto, con las expectativas bajas, con la penumbra de unas encuestas que, a día de hoy, dan como probable el 'sorpasso' de Podemos e Izquierda y la consiguiente pérdida de la hegemonía de la izquierda, que sería letal. Pero sabe que tiene que reponerse a esos obstáculos para afrontar el trayecto final con mínimas garantías. Y lo primero es pertrecharse internamente. Multiplicar las fotos de la unidad (de puertas para fuera) para que los ciudadanos no castiguen la división. Eso fue lo que materializó este domingo el partido, con Pedro Sánchez a la cabeza. Buen rollo, patria de PSOE, fortaleza para afrontar el 26-J. Con todos los grandes nombres a su alrededor. Barones, pesos pesados como José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, Joaquín Almunia, exministros socialistas. Candidatos, alcaldes, secretarios provinciales y de Organización. Todos allí para dar el pistoletazo de salida hacia las próximas generales. 

[Fotogalería: el PSOE se rearma para afrontar el 26-J]

Importaba más la foto que el contenido puro y duro. Porque el candidato, aunque enhebró un discurso más vibrante y emotivo que en otras ocasiones -y desprendido, una vez más, del 'teleprompter'-, no dejó demasiados mensajes nuevos. Sí uno muy evidente, que engarza con el planteamiento de campaña diseñado por los estrategas: que "el cambio no tiene intermediarios", porque "la garantía de cambio es decir sí al PSOE".

El cambio no tiene intermediarios. La garantía del cambio es decir sí al PSOE [...]. Seré generoso, todo lo que no han sido conmigo

Con esa idea, Sánchez quiere machacar que sólo hay un voto útil el 26-J: el que va al PSOE, la única "papeleta" que, según recalca mitin tras mitin, asegura que Mariano Rajoy salga de La Moncloa, y no la de Podemos y Ciudadanos. La garantía de que habrá "cambio", que a su juicio no proporciona Unidos Podemos. El secretario general, también en línea con la voluntad de una campaña en positivo -eso explica el lema, 'Un SÍ por el cambio'-, procuró arrear lo justo a sus adversarios políticos. Más al PP y al jefe del Ejecutivo en funciones, pero menos a Pablo Iglesias y Podemos, a los que no citó, pero que sí criticó por su coalición amplia para estas generales y a los que vaticinó que "pagarán en las urnas" el "bloqueo" de los últimos meses. Pese a todo, prometió ser "generoso". "Todo lo que no han sido conmigo". 

Sánchez escenifica unidad interna ante la campaña más complicada para el PSOE

La espina de Móstoles

Sánchez necesitaba desquitarse de la estampa de su proclamación como candidato, el sábado pasado en Móstoles (Madrid). Le presentó Susana Díaz, una imagen ya de suyo suficientemente potente, habida cuenta del distanciamiento de ambos y de su posible enfrentamiento en el congreso federal del PSOE que suceda al 26-J, pero por distintas razones no pudieron acudir cuatro de los siete presidentes autonómicos. Ni se pudieron sentar los ex secretarios generales ni los expresidentes, porque se les reservó para la siguiente cita, la de este domingo.

Sánchez escenifica unidad interna ante la campaña más complicada para el PSOE

Hoy se completó la foto de hace una semana. En el pabellón de la ONCE del paseo de La Habana de la capital. Seis de los siete presidentes autonómicos -todos menos el manchego Emiliano García-Page, pendiente aún del incendio en Seseña (Toledo)-, casi total pleno de barones regionales -la ausencia más destacada fue la de Miquel Iceta, primer secretario del PSC, que tenía actos en Cataluña-, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, los ex secretarios generales Alfredo Pérez Rubalcaba y Joaquín Almunia, exministros como Cristina Narbona, Trinidad Jiménez, Pepe Blanco, Matilde Fernández o Josep Borrell, ahora recién incorporado al "Gobierno del cambio". 3.500 personas en total, según la organización. El único 'santón' que faltaba era Felipe González, de viaje, pero que sí dejó un saludo en vídeo. 

Gabilondo regaña a los críticos: "De candidato tenemos a Pedro Sánchez, es nuestro candidato, nuestro único candidato, y hay que ser leales"

Todo estaba diseñado al milímetro para exhibir músculo y unidad. El paseíllo de los barones y los exlíderes socialistas a su entrada al auditorio, el 'spot' resumen de los "avances en libertades y derechos" de los Gobiernos de González y Zapatero o la mano que estrechó Sánchez con sus presidentes autonómicos cada vez que recordaba alguna medida estrella de sus Ejecutivos.

No hubo abrazo con Eduardo Madina, su rival en el congreso extraordinario de 2014, pero también acudió. Hasta sonó como recordatorio (o como aviso) el jaleado mensaje del recurrente presentador del secretario general, Ángel Gabilondo: "Pedro Sánchez es nuestro candidato, nuestro único candidato. Hay que ser leales, hay que ser absolutamente leales". El portavoz en la Asamblea de Madrid subrayó que eso "no significa no ser críticos", no poder discutir las propuestas, pero sí que los ciudadanos han de apreciar que los socialistas son "capaces de anteponer los intereses de los ciudadanos" a los propios. El exministro, de los más aplaudidos, demostró que sabe meterse a la parroquia en el bolsillo con su humor y su fina ironía. Y de paso leer la cartilla a los presentes

Sánchez escenifica unidad interna ante la campaña más complicada para el PSOE

"El PSOE sale a ganar las elecciones"

Sánchez parlamentó durante casi media hora, y volvió a presentar este 26-J como un "plebiscito por el cambio". Eso sí, y para que quedase claro, sintonizó con el aviso que lanza Susana Díaz por tierra, mar y aire en las últimas semanas, dejó claro que el PSOE no se conforma con la segunda plaza. "El PSOE sale a ganar las elecciones, y no pensando en lo que pudo ser y no fue". 

Sánchez escenifica unidad interna ante la campaña más complicada para el PSOE

Y para que gane es imprescindible, entiende la dirección, que concentre en torno a sí todo el voto útil. "El cambio no tiene intermediarios. La garantía de cambio es decir sí al PSOE". Dicho de otro modo: aunque el "cambio no es patrimonio exclusivo del PSOE", los ciudadanos sí deben saber que "si el PSOE no gana en España no habrá cambio". Y él es presidente, construirá un Gobierno "progresista, dialogante y social". "Y seré generoso, todo lo que no han sido conmigo", añadió, en evidente alusión a Podemos. 

Sánchez escenifica unidad interna ante la campaña más complicada para el PSOE

Fue una de las pocas referencias inequívocas al partido morado. El candidato, como en Móstoles, cargó contra la sopa de siglas bajo la que se concurre Podemos el 26-J -"Al paso que van algunos, se van a tener que presentar con papeletas apaisadas"- y reivindicó que basta el PSOE para producir el cambio: "Cuatro letras, no necesitamos más". También vaticinó que "pagará en las urnas" el "bloqueo" a su investidura, el "hacer dicho no al cambio". 

El secretario general alerta de que España está ante un "cambio de era". "No quiero que nos voten por miedo o por rencor, sino por ilusión", asegura

El líder socialista, no obstante, no se salió del carril de su manual de campaña, que le dicta articular mensajes en positivo: "Vamos a jugar limpio en esta campaña", prometió, así que no hablará de "banderas" como el PP, de "sillones y de siglas" como Podemos. Se dedicará a "construir país, que es lo que se merecen los españoles". Momento en el que incardinó algunas de las propuestas del programa, como la modernización de la economía, la derogación de la reforma laboral de Rajoy, la apuesta por la ciencia y la educación, la regeneración democrática, el combate a la corrupción o la lucha contra la desigualdad. "Vamos a hacer lo contrario de lo que ha hecho el PP", coronó. 

Pero en el mitin de este domingo también importaba la reivindicación de las esencias del PSOE. Ya la exhibición de unidad interna era una señal, igual que el vídeo de somero repaso (sin autocrítica, claro) a la gestión de los Gobiernos socialistas. Esa huella se podía hallar igualmente en el discurso de Sanchez. Como cuando buscó el aplauso a los barones o recordó el fin de ETA y colgó esa victoria del cuello de Rubalcaba, Zapatero y el exlehendakari Patxi López. O como cuando subrayó que el "cambio" en el pasado no habría sido posible sin la ayuda de la militancia. Igual que cuando sacó pecho de la etiqueta de su proyecto, "socialdemocracia", frente al de "Rajoy, que es Rajoy". "Orgullo" y más "orgullo": "El PSOE no es ni de Pedro, ni de José Luis, ni de Alfredo ni de Felipe ni de tantos hombres y mujeres de los que nos sentimos orgullos; es al revés, nosotros somos del PSOE".

Sánchez elogia a Zapatero y este le corresponde con un saludo, este 22 de mayo. (EFE)
Sánchez elogia a Zapatero y este le corresponde con un saludo, este 22 de mayo. (EFE)

Sánchez sostuvo que España no está sumida en "una era de cambios, sino en un cambio de era", que el PSOE está preparado para liderar. "No quiero que nos voten por miedo o por rencor, sino por ilusión". Justo lo más complicado de trasladar frente a un Podemos que ha jugado con habilidad esa baza en los últimos procesos electorales. 

El 26-J no pinta del todo bien para el PSOE. Pero toca poner al mal tiempo buena cara, y ningún dirigente se dejó llevar por el pesimismo en público que proyectan encuestas como la de este domingo de 'El País'. Zapatero y Díaz subrayaron ante los periodistas que la mejor encuesta es la de la calle, mientras que otras fuerzas -léase Podemos- están centradas en "ver cómo le ganan al PSOE". Aunque esa sea una posibilidad a un mes de la cita con las urnas. Por lo pronto, retumbaba el consejo de Gabilondo frente a los "tacticismos": nada de “ya se verá qué pasa con el PSOE y con el candidato: hay que comprometerse y entregarse al proyecto y al candidato". 

Felipe advierte por vídeo: "Cuatro años más de Rajoy son una tortura inmerecida"

La intervención de Pedro Sánchez en el pabellón de la ONCE del paseo de La Habana de Madrid estuvo precedida de reuniones de trabajo con secretarios provinciales, responsables de Organización, alcaldes, portavoces en ayuntamientos y diputados autonómicos y candidatos a Congreso y Senado. 

El acto arrancó con la proyección de un vídeo que resumía los "avances en derechos y libertades en España" que llegaron de la mano de los Gobiernos socialista. Reivindicación de la obra del partido, jaleada por el público. Sucedió después el aplauso a los candidatos, a la ejecutiva federal y al "Gobierno del cambio". Esta vez, por cierto, sí estuvo el exministro Josep Borrell, pese a que iba a tener agenda en Sevilla. 

Más orgullo de partido: siguió el paseíllo, uno por uno, de seis de los siete presidentes autonómicos: por este orden, Francina Armengol (Baleares), Javier Lambán (Aragón), Ximo Puig (Valencia), Javier Fernández (Asturias), Guillermo Fernández Vara (Extremadura) y Susana Díaz (Andalucía). Todos menos el manchego Emiliano García-Page, que sigue los trabajos de extinción del fuego de Seseña y se quedó en su comunidad por el "riesgo de cambio en la dirección del viento", según fuentes de su entorno. De los secretarios autonómicos, faltaron la cántabra Eva Díaz Tezanos y el jefe del PSC, Miquel Iceta. 

Los barones fueron recibidos con aplausos del público, entregado. Luego siguieron los ex secretarios generales Joaquín Almunia y Alfredo Pérez Rubalcaba (avisó de que ya se ha visto que el objetivo de Unidos Podemos es hacer "pinza" con el PP: "Ya ha aparecido Julio Anguita y ahí está detrás su colega Aznar") y José Luis Rodríguez Zapatero, el más ovacionado por la militancia. El expresidente señaló que faltan "nuevos derechos" y que este es el PSOE que "cohesiona democráticamente". 

Felipe González está de viaje, pero sí se proyectó un vídeo con un saludo suyo. El expresidente alertó de que el 26-J no se trata de "una segunda vuelta ni una repetición" de elecciones, sino "una oportunidad para dirigirse a los españoles y hablarles de sus problemas". "No podemos seguir en esta situación. Cuatro años más de Mariano Rajoy es una tortura inmerecida", subrayó. "Mucho ánimo, mucha suerte y a ganar". 

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