ARRANQUE OFICIAL DE LA PRECAMPAÑA SOCIALISTA

Sánchez y Díaz buscan la centralidad del tablero arrinconando a PP y Podemos

Los dos insisten en la vocación mayoritaria del PSOE, pero con diferentes acentos. El líder cita a Suárez, evita los ataques directos, que no rehúye la presidenta. Ella marca perfil propio

Foto: Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, con Susana Díaz, César Luena y David Lucas, alcalde de Móstoles, este 14 de mayo en el pabellón Los Rosales de la localidad madrileña. (EFE)
Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez, con Susana Díaz, César Luena y David Lucas, alcalde de Móstoles, este 14 de mayo en el pabellón Los Rosales de la localidad madrileña. (EFE)

Aunque queda aún queda poco menos de un mes para el comienzo oficial de la campaña, todos los partidos buscan su parcela de juego. El espacio en el que se quieren situar para, a partir de ahí, atraer a sus votantes. Y el PSOE, para este 26-J, ambiciona ocupar la centralidad del tablero empujando a los extremos a PP y a Podemos, y prácticamente ignorando a Ciudadanos, su socio hasta la convocatoria formal de las segundas generales en apenas seis meses. El PSOE quiere erigirse como el "cambio de sentido común" frente al "inmovilismo" de Mariano Rajoy y la "intransigencia" de un Pablo Iglesias preocupado más por las "siglas y los sillones" que por aportar soluciones a los problemas de los ciudadanos. 

El mensaje afloró este sábado en Móstoles, Madrid, en el acto de escenificación de la unidad socialista, cierre de filas obligado por la cercanía de los comicios y para evitar agravar el desastre que muchos prevén. La puesta de largo del candidato presidencial, Pedro Sánchez, precedido por la presidenta de la Junta, Susana Díaz. Una telonera que no se conformó con hacer de introductora del protagonista, sino que cargó de contenido su discurso y marcó perfil propio. Y pese a que los dos representan estilos diferentes, con dos formas de comunicación distintas -más emocional ella, más templado él-, los dos sí construyeron un sustrato común: la identificación del PP con los recortes y desigualdad y con el tancredismo político y la equiparación de la coalición Podemos-IU con una izquierda situada en el extremo, y ambos incapaces de pactar. No en vano, el jefe de Ferraz definió su proyecto gubernamental en las negociaciones como "reformista y progresista". 

La evocación a Suárez no es gratuita, ya que Sánchez quiere que se le identifique como un dirigente dialogante. Y además le sitúa como figura de centro

Por eso no sonó gratuita la evocación que Sánchez hizo de Adolfo Suárez. En otros discursos, el secretario general citaba ocasionalmente al expresidente del Gobierno, pero fue este sábado cuando rememoró su figura, sin citarle, parafraseando su locución lapidaria: "Puedo prometer y prometo decencia, puedo prometer y prometo diálogo, puedo prometer y prometo dedicación".

Sánchez y Díaz buscan la centralidad del tablero arrinconando a PP y Podemos

"No quiero electores fieles"

El recurso retórico estaba justificado. "Ya dijimos que Pedro quería reivindicar la historia reciente de este país, y cómo los ciudadanos habían protagonizado la transformación de España. Y ahí encaja la figura de Suárez. Es uno de los claros referentes políticos y que encarna un cambio de época. Ahora tampoco estamos en una simple crisis. Suárez hizo posible los pactos de la Transición", la cultura de la negociación que el líder del PSOE quiere encarnar, explican en su equipo. El expresidente simboliza además esa centralidad política que el PSOE pretende copar. No es el único dirigente político que cita al que fuera jefe de UCD. También Albert Rivera, su competidor por el centro, lo evoca. No hay problema para Ferraz: "También Kennedy o Nelson Mandela son referentes universales de los que se tira. Pedro recurre a Suárez porque fue un político dialogante que supo tejer mayorías y consensos".

Díaz advierte de que el PSOE sólo puede "salir a ganar", y jamás conformarse con disputar la segunda plaza, con la "medalla de plata": "Odiamos perder"

Mayoría. Si hay algo que obsesiona al PSOE es la constatación de que en los últimos años ha ido perdiendo músculo, desconectando con amplias capas de la sociedad. De ahí que apele con frecuencia a su "vocación mayoritaria". Díaz elaboró con más profundidad ese argumento. Para empezar, porque pese a los elogios a Sánchez -sin pasarse ni caer en halagos que, dado el historial de desencuentros, resultarían cínicos-, la presidenta de la Junta subrayó que el PSOE no puede pensar en conseguir la "medalla de plata" en las urnas, aspirar a ser "segundo" o hablar de pactos, porque eso no toca ahora. La baronesa andaluza entiende que es fundamental proyectar una mentalidad ganadora, porque si se "inocula" la necesidad de no perder la segunda posición en disputa con Podemos-IU, entonces al final acaba calando. "Somos el PSOE. Si renunciamos a ganar, los ciudadanos no nos van a reconocer como el PSOE, un partido que ha cambiado España y ha cambiado su vida". Y ahí reside la diferencia "entre los socialistas y los populistas", advirtió.

Sánchez y Díaz buscan la centralidad del tablero arrinconando a PP y Podemos

Díaz hizo patria de partido. Citando a los expresidentes, a los alcaldes y concejales socialistas, a los barones -"todo eso es el PSOE"-, la herencia de 137 años de vida -que también reivindicó Sánchez-, la conexión del partido con los problemas reales de la mayoría de los ciudadanos. "Por eso nos han votado millones de españoles a lo largo de la historia, muchos no eran socialistas", avisó. "No quiero electores fieles, sino una amplia mayoría de españoles que caminen con nosotros". "Estamos en el tuétano de la gente", añadió gráficamente. 

Apelación al voto útil

Sánchez y Díaz remaron hacia esa recuperación del centro y la llamada al voto útil. El candidato emplazó a los ciudadanos a que apuesten por rotundidad por un "sí al cambio" -lema de campaña- frente a la preocupación de "siglas y sillones" de Podemos e IU y la "pereza" de Mariano Rajoy, cuya victoria en las urnas, alertó la presidenta, puede dejar a España "bloqueada" por segunda vez. Y en otro mensaje a la entente de izquierdas recalcó que no hacen falta sopas de siglas, bastan las "cuatro letras" del PSOE, "no hace falta más". "El 26-J estamos convocados a un referéndum por el cambio y va a haber unas cuantas papeletas que significan no al cambio y sólo una garantizará el sí al cambio, que es la del PSOE", planteó. Porque lo que pretende el PSOE es hacer de las siguientes generales un plebiscito, que hila con el análisis de Sánchez, de los últimos meses: una mayoría quiere el cambio, aunque lo manifestara el 20-D con tres papeletas diferentes. Ahora les emplaza a que lancen un mensaje más claro, recordando la actuación de los partidos desde diciembre. Y él quiere que tengan grabados los esfuerzos de su partido por salir del bloqueo. 

El secretario general rotula el 26-J como un plebiscito sobre el cambio, que sólo el PSOE garantizaría. Bastan las "cuatro letras" del partido, "no hace falta más"

En esa búsqueda del centro, incluso se dirigió a los 7 millones de votantes del PP, a los que manifestó su "respeto", y muchos de los cuales pudieron sentirse "defraudados" al no ver al presidente en funciones defendiendo su programa en la tribuna del Congreso. 

El candidato no citó a Iglesias. Y apenas a Rajoy. Sus estrategas le han recomendado una campaña "en positivo", casi se diría de buen rollo -como el decorado de margaritas y flores que le acompañó en su proclamación-, y no de ataques. Pretenden cincelar la imagen de un líder de izquierda moderada. Díaz sí fue visiblemente más dura con los emergentes, aunque menos que en otras ocasiones. Ella sí aludió al líder de Podemos por su nombre, para decirle que "no todo vale", que utiliza "tácticas oscuras", que está preocupado por el "poder" y no por las inquietudes de la gente. Tanto la presidenta como el jefe de Ferraz han caricaturizado a la formación morada como una 'IU reloaded', la "vieja izquierda comunista" obsesionada con dar alcance al PSOE. El 'sorpasso'. "Algunos lo que nos ofrecen es el reencuentro de las juventudes comunistas alentadas por Julio Anguita, que representan lo que representan en este país y que no han tenido mucha dificultad en unirse porque vienen del mismo sitio y vuelven a la misma casa", había dicho la jefa del Ejecutivo andaluz el viernes a su llegada a Ferraz.

Sánchez y Díaz buscan la centralidad del tablero arrinconando a PP y Podemos

El análisis de los socialistas es que Unidos Podemos no sumará tantos votos como las dos formaciones socias, Podemos e IU, por separado, y porque la alianza ha desprovisto del aura de "transversalidad" al partido de Pablo Iglesias. Ferraz subraya que el español medio se sitúa en el 4,72 de la escala ideológica, y los ciudadanos ubican al PSOE en el 4,52. "Y Podemos y PP generan un mayor rechazo que el PSOE", agregan. 

Los gestos a los críticos

Pero los discursos de Sánchez y Díaz no fueron ni mucho menos simétricos. Ni su interpretación. A la presidenta se la vio cómoda con el formato -sin atril, de pie, con micrófono de diadema-, a Sánchez algo más rígido -o "concentrado", dicen en su equipo-. Ella quiso hacer más pupa a Podemos y Pablo Iglesias, su diana favorita y a la que combate sin tapujos y sin remilgos. E insistió en esa mentalidad ganadora -"Odiamos perder, salimos a ganar, es nuestra tradición"- que debe preservar el partido y, como denuncian los suyos, han perdido Ferraz y las federaciones en las que el PSOE está desfondado. Más aún: "Para que el PSOE pueda gobernar, tiene que ganar las elecciones". Un mensaje velado para Sánchez: no valdrá intentar formar Gobierno si no queda como primera fuerza. La 'baronesa' lleva repitiendo desde hace semanas que los 90 escaños fueron insuficientes e intentar conquistar La Moncloa con ellos, un imposible.

Díaz lanza el mensaje de que no valdrá intentar formar Gobierno si no se vence: "Para que el PSOE pueda gobernar, tiene que ganar las elecciones"

Díaz no ahorró en gestos que miraban más allá del 26-J. Sólo así se explica la reivindicación de todos los presidentes autonómicos, por su nombre, las fotos con los críticos -como con Antonio Miguel Carmona, defenestrado como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid y apestado para la cúpula federal y la madrileña-, y los cariños con los 'caídos' del 'sanchismo'. Como con Luz Rodríguez, la secretaria de Empleo que ha renunciado a integrarse en las listas, cansada de su distanciamiento con el secretario general. A ella la besó en el pabellón ante las cámaras y citó de pasada en su discurso, pero la citó. También los representantes andaluces habían dado sostén, la víspera, a los madinistas Laura Seara y Julio Villarrubia, apoyados en sus provincias pero repudiados por sus aparatos regionales. Y ella misma había bañado de elogios a Puig el viernes. Díaz quiere mostrarse ante los suyos como la hacedora de la unidad interna, como la dirigente que es capaz de suturar las heridas. De ahí que su discurso en la proclamación de Sánchez no fuera una intervención de trámite. Estaba preñada de gestos incluso para aquellos que no estaban o los que ya están distanciados de Ferraz. 

Sánchez y Díaz buscan la centralidad del tablero arrinconando a PP y Podemos

Lo que el sábado se escenificó en el pabellón Los Rosales de Móstoles fue un cierre de filas evidente -resquebrajado, eso sí, por la ausencia de Ximo Puig y otros presidentes, más Eduardo Madina, siete por Madrid-, un apoyo inequívoco al candidato. Pero está forzado por las circunstancias, para evitar el derrumbe. Y porque nadie olvida que la batalla puede venir el 26-J si hay fracaso electoral, en el 39º Congreso del PSOE. Entonces los ejércitos volverán a pertrecharse y muchos recordarán los discursos de Díaz y Sánchez en la exhibición de reconciliación interna de este 14 de mayo. 

[Consulta las listas del PSOE para Congreso y Senado del 26-J en PDF y la fotogalería del acto de proclamación en Móstoles]

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