los planes de Rajoy para imponerse el 26-J

El PP se volcará contra C's en Madrid y seis provincias: necesita 500.000 votos de Rivera

Además de en Madrid, los populares se fijan especialmente en las circunscripciones de Almería, Huesca, Salamanca, Alicante, Toledo y Guadalajara para ganar escaños a costa de los riveristas

Foto: Mariano Rajoy y Albert Rivera en el Congreso, el pasado 2 de marzo. (Reuters)
Mariano Rajoy y Albert Rivera en el Congreso, el pasado 2 de marzo. (Reuters)

La dirección del Partido Popular echa cuentas sobre los caladeros de votos donde puede pescar el próximo 26-J y el principal, abstención aparte, está en aguas de Albert Rivera: 3,5 millonesLas malas relaciones entre los dirigentes de ambos partidos constatadas en los últimos días solo es el principio de la gran batalla por el llamado espacio del centro que se registrará en toda España.

El PP se ha fijado el objetivo de recuperar entre 500.000 y 700.000 de sus antiguos votantes que el 20-D se decantaron por las candidaturas de Ciudadanos. Además de en Madrid, los populares se fijan especialmente en las circunscripciones de Almería, Huesca, Salamanca, Alicante, Toledo y Guadalajara para ganar escaños a costa de los riveristas.

El último estudio del CIS sobre las elecciones generales ha confirmado la teoría sobre el trasvase de votantes que dudaron entre el PP y Ciudadanos y que alcanzó la cifra del 16,9 por ciento. "Los que hace cinco meses meses tuvieron dudas son nuestro primer objetivo, ya han visto a quién apoyó Rivera: al PSOE de Pedro Sánchez", recalcan en medios de la sede de Génova.

Pedro Sánchez y Albert Rivera durante la firma de su acuerdo de investidura y legislatura, el 24 de febrero. (EFE)
Pedro Sánchez y Albert Rivera durante la firma de su acuerdo de investidura y legislatura, el 24 de febrero. (EFE)

Después de firmar un programa de gobierno socialdemócrata con los socialistas, respaldar la investidura fallida de su candidato y servir en Andalucía de aliado fiel en autonomía y ayuntamientos (el último la toma de la alcaldía de Granada hasta con Podemos), Rivera se expone a una campaña obvia. "Votar a Ciudadanos es votar al PSOE", como proclamó Mariano Rajoy desde Galicia para abrir boca.   

En el Partido Popular calculan que en las grandes circunscripciones la mitad de los ciudadanos que en diciembre se inclinaron por las papeletas de C's procedían de sus antiguos electores. Ese porcentaje está entre el 70 y el 80 por ciento en las provincias de menor población, las que eligen menos de 7 diputados. Pero hasta en alguna de ellas, a pesar de carecer de implantación, llegaron los de Rivera a obtener representación o penalizar el último resto y privar a los populares de mejorar posiciones.

La batalla de Madrid, feudo de C's

De puertas adentro, en el PP reconocen que su objetivo para el 26-J es subir seis o siete escaños y llegar a los 130 que permitirían a Mariano Rajoy volver a la carga con su oferta de gran coalición. Y esa media docena de diputados más se deciden por unos pocos miles de votos en apenas una decena de circunscripciones donde los cambios parecen más factibles para los intereses de los populares, casi siempre a costa de los de Ciudadanos.

Madrid se ha convertido en el primer feudo electoral de Rivera, con un 18,8 por ciento, 776.000 votos y siete diputados en 2015

Hay provincias donde la primera incógnita que deberán despejar las urnas es si la suma de Podemos e Izquierda Unida se traduce en votos para consolidar las posiciones de Pablo Iglesias, pero la primera obligación del Partido Popular para subir es recuperar votos de Ciudadanos. Madrid se ha convertido en el primer feudo electoral de Rivera, con un 18,8 por ciento, 776.000 votos y 7 diputados en 2015. El PP sólo dobló a los de Rivera en papeletas y se quedó en 13 parlamentarios, 6 menos que en 2011. En junio la candidatura de Rajoy necesita una transfusión urgente de sus ex electores ahora riveristas para sumar otro escaño por Madrid.

La situación es parecida en circunscripciones mucho más pequeñas como Guadalajara, donde C's logró el tercer escaño en juego a costa del PP, que se quedó con sólo uno. O Salamanca, donde los populares obtuvieron 2 de los 4 pese a rozar el 42 por ciento de los votos porque los riveristas se estrenaron con el 16,8.

En Toledo (6 diputados) los populares cosecharon también una de las grandes decepciones del 20-D. Se quedaron en el 38 por ciento de los votos, apenas 149.000 papeletas, y dos escaños. Ciudadanos les 'robó' el tercero al obtener el respaldo de 52.000 electores, la mayoría ex votantes del PP. El mismo reparto se dio en Almería: 2 para PP y PSOE, y 1 para Podemos y Ciudadanos. Ahora, para optar a subir otro escaño los populares necesitan que Podemos no suba y crecer entre 3 o 4 puntos a costa de los riveristas.

En el PP reconocen que su objetivo es subir seis o siete escaños y llegar a los 130 que permitirían a Rajoy volver a la carga con su oferta de gran coalición

El laboratorio de Huesca a consulta

Otro caso singular para la aspiraciones electorales del PP se da en Huesca, auténtico laboratorio a escala del comportamiento de los españoles en las urnas. El partido que gana los comicios en esa provincia aragonesa es el que llega al poder. Así fue desde 1977. En diciembre pasado el resultado consistió en que los tres escaños se los repartieron por igual populares, socialistas y podemitas pese a que la candidatura del primer partido, el PP, se impuso con el 32 por ciento de los votos, 39.630 electores. Huesca presagió la legislatura fallida.

Para ahora optar al segundo diputado, el Partido Popular necesita recuperar votantes de la bolsa de 19.203 (16 por ciento) con que se hicieron los de Rivera sin que sirvieran para darle representación alguna. Y ese escaño, en principio uno de los 6 o 7 a que aspira el PP para proclamarse 'vencedor', se puede jugar por menos de 3.000 votos. Así de ajustadas se presentan las elecciones del 26-J.

Elecciones Generales

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
31 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios