votan más de 20.000 personas, SÓLO un 28,71% del censo

Las bases de IU aprueban su alianza con Podemos para el 26-J por un 84,3%

La federación abrió las urnas a sus 72.041 militantes y simpatizantes. IU reconoce que la participación ha sido "baja". El sí afianza a Garzón en la recta final de las conversaciones con Podemos

Foto: Los secretarios de Organización de Podemos e IU, Pablo Echenique y Adolfo Barrena, este 3 de mayo en Zaragoza. (EFE)
Los secretarios de Organización de Podemos e IU, Pablo Echenique y Adolfo Barrena, este 3 de mayo en Zaragoza. (EFE)

Las bases de Izquierda Unida aprueban la alianza con Podemos para las elecciones generales del 26 de junio por un abrumador 84,3%. Un dato incontestable que refuerza a Alberto Garzón y que ayuda a rematar la negociación, ya muy avanzada, entre las dos formaciones. 

 

Según los datos definitivos facilitados por la organización este jueves [aquí en PDF], horas después del primer tuitse emitieron 20.681 votos, de los cuales 17.440, el 84,3% fueron afirmativos. 2.741 papeletas, el 13,3%, llevaban el no a la confluencia. Y un 2,4% (500 sufragios) apostó por votar abstención. El respaldo mayoritario era el esperado y el que preveía la dirección. Los datos son bastante homogéneos en toda España, pero sí destaca el 65,6% de Asturias -la comunidad de la que procede Gaspar Llamazares, que se ha opuesto desde el primer minuto a la alianza con Podemos-, el 76,3% de Extremadura -federación díscola desde que aupó al PP en 2011- o, en el lado contrario, el 95,1% de Cataluña, que ya acudió a las generales del 20-D con los de Pablo Iglesias bajo la marca En Comú Podem. No hay datos desglosados entre militantes y simpatizantes porque sólo había una urna. 

¿Pero de qué censo hablamos? IU cuenta, confirman fuentes oficiales, con 22.321 militantes y 49.720 simpatizantes (72.041 en total). Así que la participación ha sido del 28,71%, "baja", según reconoció el secretario de Organización, Adolfo Barrena -el capitán de la negociación con Podemos- a las puertas del Congreso, aunque es "cinco veces más" que la registrada en el proceso anterior, el de recogida de avales para las ponencias políticas de la XI Asamblea. Pero el nivel de apoyo es "tremendamente positivo" y "obliga" a trabajar para que el acuerdo se materialice y se consigue una entente "ganadora". Lo que demuestra el referéndum, añadió, es que la apuesta por la convergencia va por el buen camino y hay "plena conexión" entre las bases y la cúpula. Fuentes de la cúpula añadieron que el censo de simpatizantes es el "histórico", que no había sido purgado, por lo que contiene a personas que no participan activamente de la vida de IU. 

Las bases de IU aprueban su alianza con Podemos para el 26-J por un 84,3%

Los en torno a 70.000 militantes y simpatizantes de la federación todavía dirigida por Cayo Lara votaron online o de forma presencial desde el pasado lunes hasta ayer mismo, 4 de mayo, acerca de la confluencia con el partido de Pablo Iglesias, tal y como aprobó el pasado miércoles la presidencia federal de la organización. Los llamados a las urnas tenían que responder a la pregunta "¿Apruebas una coalición electoral con Podemos y otras fuerzas de cara a las elecciones del 26 de junio?", una formulación, por cierto, que suscitó malestar en los sectores críticos -el ala afín a Lara e Izquierda Abierta, el partido de Gaspar Llamazares-, por su redacción genérica y por plantearse antes de que esté cerrado el pacto con Iglesias. Uno de los dirigentes de la primera línea que votó no al pacto, según desveló este jueves a través de su perfil de Facebook, fue el alcalde de Zamora, Paco Guarido -el único regidor que IU tiene en una capital de provincia-, cercano al actual coordinador. 

La pregunta formulada por IU a sus bases era: "¿Apruebas una coalición electoral con Podemos y otras fuerzas de cara a las elecciones del 26 de junio?"

El diputado de Izquierda Unida-Unidad Popular, sin embargo, ha venido defendiendo que no se trataba de un "cheque en blanco", sino que había "líneas marcadas" como que se dejara claro que la alianza se materializará a través de una coalición entre las dos organizaciones, que se respeta la identidad de cada uno, que habrá hay unas líneas marcadas por esa consulta que establecen que se tratará de una coalición electoral", que respetarla la identidad de cada uno, al tiempo que habrá campañas electorales distintas y liderazgos diferenciados. 

En los últimos días, y para acallar a los críticos, la dirección se había planteado convocar un segundo referéndum para cuando el pacto se hubiera sellado. Ahora esa opción se descarta porque se considera que el refrendo de las bases ha sido inequívoco y da vía libre a Garzón para avanzar hacia la coalición. "La mejor consulta será el 26-J en las urnas", afirmó Barrena ante los periodistas. 

Las bases de IU aprueban su alianza con Podemos para el 26-J por un 84,3%

Los flecos de la negociación

El acuerdo, en todo caso, ya está muy maduro, según explican todas las fuentes consultadas por IU. No sólo por la predisposición de las dos partes y por los puntos ya avanzados, sino porque aprietan los plazos, los internos y los externos. Las coaliciones electorales deben estar registradas antes del próximo 13 de mayo, pero además IU celebra este sábado una reunión del consejo político federal -su máximo órgano de dirección- a la que el equipo de Garzón quiere llevar el pacto ya cerrado o a falta de rematar algunos flecos. "Llevaremos al consejo lo que haya -aseguró Barrena-. Si hay acuerdo, llevaremos el acuerdo, si no hay acuerdo, diré que no ha habido acuerdo. Seremos muy claros, por respeto a los órganos de IU y a la militancia". Podemos, en cambio, preguntará a sus bases una vez concluidas las negociaciones. El plazo que se habían marcado ambas fuerzas para finiquitar las conversaciones era este fin de semana. 

Alberto Garzón charla con Pablo Iglesias, el pasado 19 de abril en el Congreso. (EFE)
Alberto Garzón charla con Pablo Iglesias, el pasado 19 de abril en el Congreso. (EFE)

De modo que las conversaciones llegan a su momento clave. Y se acerca la hora de desentrañar los puntos más conflictivos: la posición del propio Garzón, el número de candidatos en puestos de salida que le corresponden a IU y la marca con la que concurrirán juntos a las elecciones. 

IU celebra su consejo político este sábado, y quiere acudir a él con el pacto ya casi cerrado. La marca y las listas son las cuestiones más calientes

Tanto Podemos como IU han guardado hermetismo sobre los detalles concretos de las conversaciones, con el argumento de que la reserva era necesaria para que el acuerdo prosperase. Pero sí han dado algunas pistas de por dónde van los tiros. Iglesias defendió ayer miércoles que la tercera plaza por Madrid -puesto que la lista es cremallera y la dos es, consecuentemente, para una mujer- seguirá ocupándola su secretario político, Íñigo Errejón. Así Garzón se deslizaría hasta el cinco o bien, teóricamente, encabezar la candidatura por Málaga, la circunscripción que lideró en las generales de 2011 y en la que obtuvo su primer escaño. 

El dirigente de IU ha insistido en los últimos días en que su posición en las listas es una cuestión "secundaria", y que lo importante será el pacto global que se alcance con Podemos, pero también ha advertido de que la costumbre manda y que lo "natural" y "lo más atractivo" es que los candidatos a La Moncloa vayan por Madrid. 

Contacto "permanente"

Pero no sólo está en juego el puesto de Garzón. IU es consciente de que ahora es una fuerza al alza, según las encuestas, mientras que la formación emergente acusa el desgaste de los últimos meses. Y tampoco quiere vender gratis el millón de votos que consiguió el 20-D, en un momento complicado. Por eso reclama como contrapartida una mayor presencia en los puestos de salida. Algunas fuentes señalan que la lógica impone que Podemos abra hueco a IU en las listas de Madrid, Valencia, Asturias, Málaga, Zaragoza o Sevilla, entre otras. Pero el núcleo duro cercano a Garzón insiste en que no hay que poner números, sino que hay que tener en cuenta el pacto global al que se llegue

Sí habrá liderazgos diferenciados y dos campañas coordinadas, igual que un programa de mínimos. Pero las partes se niegan a dar muchos detalles

La otra cuestión en conflicto es la marca electoral. IU quiere que su identidad se vea reconocida, pero no ha impuesto líneas rojas. Lo que sí está ya más que claro es que habrá dos campañas paralelas aunque coordinadas y un programa "mixto", común, de mínimos, en el que ya están trabajando Marga Ferré, por parte de la federación, y Nacho Álvarez y Carolina Bescansa por parte de Podemos. Lo que no ha estado sobre la mesa, según insisten en la dirección de IU, es su gigantesca deuda, que se vio incrementada tras el 20-D al no conseguir grupo propio y verse obligada a devolver la subvención por \'mailing\'. Apuntan que no tendría sentido hablar de ello, puesto que se trata de una alianza electoral, no de una fusión de organizaciones. Por tanto, IU seguirá con su agujero económico y tendrá que cubrirlo ella misma. Otra cosa es cómo se repartirán los ingresos del 26-J. Eso sí forma parte del diálogo con los de Iglesias. 

Las bases de IU aprueban su alianza con Podemos para el 26-J por un 84,3%

Barrena no dio ningún detalle de las conversaciones, porque la mesa de negociación sigue abierta. Pero el contacto entre las dos organizaciones es "permanente" y fluido a fin de que todo se pueda rematar lo antes posible. Es el propio Barrena el que lleva las riendas, junto con su homólogo de Podemos, Pablo Echenique. Ambos ya han mantenido varias reuniones. Ayuda que los dos vivan en Zaragoza. 

Los críticos denuncian la baja participación y piden un nuevo referéndum

Tanto la candidatura 'IU sí, con más fuerza' -el sector afín a Cayo Lara y encabezado por la eurodiputada Paloma López- como Izquierda Abierta se agarraron a la participación del 28% sobre censo para denunciar que la consulta estaba viciada de origen y demuestra que no se hizo en condiciones. Y ambos grupos críticos pidieron un segundo referéndum para cuando se cierre el acuerdo, a lo que la dirección se niega. 

Paloma López, en un comunicado, atribuyó a la "falta de claridad" de la consulta la baja movilización de militantes y simpatizantes. Según la candidata, las bases de IU “no han querido votar ni dar un cheque en blanco para formar una coalición con Podemos porque no han entendido ni nadie les ha explicado cuáles eran los términos de esa negociación”. 'IU sí, con más fuerza' exigirá en el consejo de este sábado un segundo referéndum para la "ratificación definitiva" del pacto antes de que expire el plazo legal de registro de las coaliciones, el 13 de mayo. La candidatura no pidió ni la abstención ni el no: demandó que se modificara la pregunta o bien se desentendía del plebiscito pensando que los afiliados también lo harían. "Y eso es lo que ha ocurrido", explicaban este jueves. 

Desde IzAb su candidato a la coordinación, Tasio Oliver, manifestó a El Confidencial su "respeto" a los datos de la consulta, para la que había pedido votar abstención (que finalmente alcanzó el 2,4% de los sufragios emitidos) o directamente no votar. Cuando hay una participación tan baja, señaló Oliver, "a pesar de tener un periodo amplio de votación y de herramientas de voto online, es que no se está generando la ilusión deseable ni concitando el interés necesario". "Un acuerdo que quiere ganar el país debe articularse de forma más radical, valiente y escrupulosamente democrática. La gente no responde bien ante una política de hechos consumados y tampoco a peticiones de carta blanca". El partido liderado por Gaspar Llamazares juzga que los datos suponen un "toque de atención a la dirección de facto, que no genera, ni con su línea política ni con los procesos que emprende, la atención de las bases". Los gasparistas demandan asimismo unas primarias entre Alberto Garzón y Pablo Iglesias

Tanto López como Oliver insistieron en que la XI Asamblea Federal de IU, programada para principios de junio, debe retrasarse para que la formación se concentre en el proceso electoral. 

La dirección no va a proceder a un segundo referéndum, porque considera que los números de esta consulta le refuerza y "afianza" a Garzón, y porque cree que los críticos "no se acallarían" aun atendiendo su petición. Tampoco quiere retrasar el cónclave, porque ya está muy avanzado y entiende que las diferencias entre las distintas familias han llegado a tal punto que deben resolverse cuanto antes y en la asamblea prevista para que Garzón, el casi seguro nuevo coordinador, tenga manos libres. 

El secretario de Organización y negociador de Garzón con Podemos, Adolfo Barrena, manifestó su "respeto" a los críticos, pero insistió en que no hay ningún "riesgo" de que IU "desaparezca". "Se está hablando de una coalición de partidos [para las elecciones del 26-J], no de una integración ni de una absorción". 

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