para poder afrontar el 26-J

Podemos ya contaba con el fracaso y frenó los cambios organizativos hace una semana

En el consejo celebrado el pasado sábado se decidió mantener la actual estructura de la secretaría de Organización, sin apenas cambios, para afrontar la campaña en condiciones

Foto: Íñigo Errejón (Ilustración: Raúl Arias)
Íñigo Errejón (Ilustración: Raúl Arias)

Todas las formaciones piensan ya en el 26J, la fecha marcada en el calendario para la cada vez menos hipotética repetición de elecciones, y en la consiguiente construcción de sus respectivos relatos preelectorales. Podemos ha contado con casi una semana de ventaja hasta su plante de este viernes tras la reunión a tres junto a socialistas y Ciudadanos. En el consejo ciudadano estatal celebrado el pasado sábado, el mismo que ratificó la propuesta de Pablo Iglesias para consultar a las bases el sentido del voto en investidura, se decidió también “mantener con pocos cambios la estructura actual” de la secretaría de Organización con vistas a poder preparar la campaña electoral del 26J en condiciones.

La formación emergente se anticipó así al fracaso de la mesa negociadora, teniendo en cuenta que su objetivo pasaba por desplazar a Ciudadanos de la formación de Gobierno y seguir manteniendo encuentros bilaterales con los socialistas para empujarlos hacia unos postulados socialdemócratas. Por el contrario, la única propuesta de socialistas y naranjas, según desveló Pablo Iglesias fue que apoyase “un Gobierno de Rivera presidido por Sánchez”. Precisamente, la primera pregunta del referéndum vinculante a los inscritos será: "¿Quieres un Gobierno basado en el pacto Rivera-Sánchez?". La segunda opción, y la que apoya la dirección, es: "¿Estás de acuerdo con la propuesta de un Gobierno de cambio que defienden Podemos, En Comú Podem y En Marea?". Si no gana el 'sí' en la segunda opción Iglesias ha anunciado que “asumirá responsabilidades”, dando a entender que presentaría su dimisión como secretario general.

Podemos acudió a la reunión a tres con un ánimo dialogante y voluntad de cesión, pero con todos los flecos cerrados por si era necesario rearmarse

Las dificultades para organizar la campaña electoral en el contexto de crisis interna, tanto por la dimisión de una decena de consejeros en la ejecutiva madrileña como por el cese del secretario de Organización, Sergio Pascual, era una de las razones aducidas por un amplio sector del partido para evitar el escenario del 26J. Con la decisión de frenar los cambios en la estructura organizativa se evita tener que recomponer desde cero los equipos de campaña (cuatro de los diez dimisionarios en Madrid eran responsables de áreas) y de la secretaría de Organización, una pieza fundamental en su desarrollo y en la movilización de las estructuras territoriales.

Reunión de Pedro Sánchez y Albert Rivera. (EFE)
Reunión de Pedro Sánchez y Albert Rivera. (EFE)

Podemos acudió a la reunión a tres de este jueves con un ánimo dialogante y voluntad de cesión, pero con todos los flecos cerrados por si era necesario rearmarse para afrontar una nueva campaña. De este modo, la ratificación de Pablo Echenique al frente de la secretaría que ocupaba Sergio Pascual se limitó a un cambio de nombres, puesto que se mantiene la estructura creada por su anterior responsable y a las diferentes personas de su equipo al frente de los órganos. Las dificultades manifestadas por el hecho de que Echenique asumiese una buena parte del peso de la campaña, en un período tan breve, recién llegado, sin apenas equipo ni estrategia de campaña desarrollada, se han solucionado dejando los cambios estructurales en 'stand by'.

En el consejo ciudadano estatal del pasado sábado, el máximo órgano de decisión del partido entre asambleas, también se dio luz verde a la consulta. Un referéndum vinculante para el que no se han redactado las preguntas hasta materializarse el fracaso anunciado de la reunión a tres. De hecho, cuando se dio a conocer la consulta se defendía que la consulta se produciría hubiese o no acuerdo, como ha sucedido, pero también que posibilitarían tres opciones: voto a favor, en contra o abstención. Sin embargo, esta última opción no se ha contemplado finalmente.

La abstención no podrá votarse

El secretario general ya defendió entonces que su postura era contraria a la abstención, aunque ante la división de opiniones decidió ser solo una voz más. Para el líder de la formación, las presiones para que se abstuviesen y pasasen a la oposición (según la vía de los 143 votos a favor de una hipotética investidura de Sánchez frente a los 142 en contra) son injerencias externas, y dijo ser favorable solo a esta opción “si no queda más remedio” porque, según añadió, “renunciamos a la comodidad”. Finalmente se han impuesto sus tesis y no se ha dejado margen para valorar la abstención.

En las votaciones internas podrán participar 393.714 inscritos. Se trata del número de personas que estaban registradas en los sistemas de participación de la formación a las 10 horas del pasado día 2 de abril, coincidiendo con el momento del anuncio de la consulta. Los estatutos de formación emergente solo obligan a realizar un referéndum entre los inscritos en caso de pacto de Gobierno, pero la intención de Iglesias es dejar en manos de la militancia la última palabra. Un movimiento que no es inédito en Podemos, ya que tras las pasadas elecciones autonómicas se realizaron consultas a las bases en Baleares, Extremadura y Castilla-La Mancha para decidir el sentido del voto en la investidura de los candidatos socialistas.

Pablo Iglesias acompañado por Alexandra Fernández, Xavier Domènech y Joan Baldoví. (EFE)
Pablo Iglesias acompañado por Alexandra Fernández, Xavier Domènech y Joan Baldoví. (EFE)

Las confluencias catalana (En Comú Podem) y gallega (En Marea) no tienen previsto realizar ningún tipo de consulta, aunque tampoco lo descartan de plano a pesar de que reconocen las dificultades que entrañaría por la falta de un censo de militantes como tal. El portavoz de los comunes, Xavier Domènech, explicó tras el anuncio de Iglesias que ya había compartido con la dirección de Podemos que "este camino estaba bloqueado" por PSOE y Ciudadanos. "Está bien intentarlo hasta el final, ahora ellos (Podemos) deciden consultarlo con sus bases y nos parece bien". Los pasos que dará ahora En Comú se valorarán en su ejecutiva. La marea gallega, por su parte, mira de reojo al presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, por si decidiese adelantar las elecciones autonómicas para hacerlas coincidir con las generales en caso de que se fuercen nuevos comicios.

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