LOS VETOS ENTRE EMERGENTES PREVALECEN

Riesgos y amenazas que abocan al fracaso del esperado encuentro a tres bandas

Llegó la esperada cita. Los equipos de PSOE, Podemos y Ciudadanos se sentarán juntos a la mesa en una reunión que, sin embargo, no prosperará por los vetos de los emergentes

Foto: Pablo Iglesias y Albert Rivera, en la gala de los Premios Goya. (EFE)
Pablo Iglesias y Albert Rivera, en la gala de los Premios Goya. (EFE)

Que este jueves no habrá acuerdo ni tampoco entendimiento es una realidad a estas alturas. Podemos y Ciudadanos llegan a la esperada reunión a tres bandas que tendrá lugar esta tarde en el Congreso con las posturas más polarizadas que nunca. Durante los últimos días, el partido de centro mostró una firme actitud de rechazo a la posibilidad de lograr un acuerdo y sus principales dirigentes fueron subiendo el tono en cada una de sus comparecencias hasta dinamitar prácticamente las opciones. Podemos consiguió mantener el tipo en una postura más conciliadora y de cesión hasta el pleno de este miércoles, cuando el duelo diálectico en el hemiciclo se hizo inevitable y puso la guinda a un pastel que ninguno de los dos parece estar dispuesto a probar. Entre acusaciones de "cuñadismo" y "enchufes" varios, Pablo Iglesias y Albert Rivera terminaron por confirmar que las posibilidades de que haya un pacto con sitio para ambos están agotadas.

Ciudadanos tiene claro que no alargará una "negociación absurda", según miembros de la cúpula naranja, y que si no hay posibilidad de entendimiento "se levantarán" de la mesa. Podemos, por su parte, mantiene el objetivo de lograr un pacto a la valenciana 'dejando fuera' de la ecuación a Ciudadanos, aunque en su repliegue para evitar nuevas elecciones está dispuesto a llegar a un punto intermedio. La opción de la abstención en la investidura de Pedro Sánchez no está descartada, siempre y cuando el líder socialista excluya a Rivera del Ejecutivo y se realicen cambios significativos en el acuerdo PSOE-Ciudadanos. “Nuestra palabra está con los millones de votantes de Podemos y del PSOE, que como dijo Pedro [Sánchez], no entenderían que no nos pusiéramos de acuerdo”, explican desde la Secretaría Política que lidera Íñigo Errejón. Con todo, la diputada y jefa del gabinete del secretario general, Irene Montero, ya rebajaba sus expectativas tras el pleno, al referir que acudían al encuentro con un “optimismo moderado”. Con todo, hay demasiadas claves que evidencian una reunión abocada al fracaso:

El acuerdo programático, intacto

En la formación naranja lo tienen claro: el documento de 66 páginas no sufrirá modificaciones en su esencia. Concretamente, Rivera calcula que el 90% de las medidas recogidas deberían permanecer intactas, por lo que se hace complicado que Podemos tenga margen para introducir alguna de sus propuestas, lo que es en sí una condición 'sine qua non' para apoyar la investidura del jefe de Ferraz. La actitud de los centristas pasa por "escuchar" la propuesta que Podemos haga, pero ellos no presentarán ninguna posible modificación. "No abriremos en canal el acuerdo ni iremos viendo punto por punto", manifestó el vicesecretario general, José Manuel Villegas, "con un partido en el que las ideas generales son tan distintas a las nuestras".

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias caminan juntos antes de reunirse. (Reuters)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias caminan juntos antes de reunirse. (Reuters)

Cuatro puntos de la cesión de Iglesias

Podemos, en cambio, sí tratará de poner el foco sobre las medidas programáticas incluidas en el denominado 'pacto del abrazo'. Iglesias, que liderará el equipo negociador, llevará consigo un documento en el que desarrollará "cesiones" en materia de déficit, gasto público, reforma laboral y fiscalidad. En lo sustancial, el secretario general está dispuesto a partir de la base del programa con el que el PSOE se presentó a las elecciones, mucho más ambicioso de lo materializado en su acuerdo con los naranjas. Esta homologación con el programa socialista es una de las cuestiones sobre las que han insistido dirigentes de la formación durante los últimos días para mostrar su voluntad de llegar a un acuerdo.

La cuestión catalana

Es uno de los principales obstáculos para el acuerdo. Podemos y su confluencia en Cataluña, En Comú Podem, acudieron a las elecciones con la promesa explícita del derecho a decidir. El portavoz de los 'comunes', Xavier Domènech lleva varios días negociando con el líder del PSC, Miquel Iceta, una salida a la cuestión territorial. Desde En Comú confían en que Iceta recupere los postulados previos a la 'Declaración de Granada' y ceda en esta cuestión, lo que supondría el apoyo en la investidura de los independentistas catalanes de ERC y DiL. De hecho, tanto Domènech como Iglesias ya han hecho de intermediarios con ambas formaciones, acordando el apoyo o la abstención a un Gobierno de "cambio y de progreso" que diese luz verde a la celebración de un reférendum.

Riesgos y amenazas que abocan al fracaso del esperado encuentro a tres bandas

Mientras, el número dos de la formación, Íñigo Errejón, se mostró más cauto durante los últimos días sobre esta cuestión, en línea con la voluntad expresada para eliminar líneas rojas y maximalismos. Para Ciudadanos se trata de un tema capital, y de ahí que el acuerdo con los socialistas atajara con tanta contundencia la prohibición de celebrar cualquier referéndum. La reunión secreta entre Sánchez y Oriol Junqueras no sentó bien en el seno de la formación naranja, aunque sus dirigentes restan importancia al encuentro porque, "más allá del secretismo", creen que en el contenido Sánchez fue claro.

¿Guerra de sillas?

Podemos inauguró su 'exhibición de cesiones', tras el encuentro entre Sánchez e Iglesias, con la renuncia del secretario general a la vicepresidencia del hipotético Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos que él se había concedido. "Pablo Iglesias ha dado un paso al lado, para que el cambio pueda dar dos pasos adelante", explicaron entonces. La formación puso de relieve que los sillones no eran lo importante.

Ciudadanos dio un giro en el sentido contrario cuando, a 48 horas de celebrarse el encuentro fijado para hoy, dejó entrever su aspiración a recibir ciertas carteras ministeriales en caso de que el acuerdo con los socialistas saliera adelante. Una opción que en realidad nunca descartaron en el partido barcelonés aunque nunca ha sido "un objetivo político", tal y como resaltan los principales dirigentes.

La petición de los naranjas para entrar en el Gobierno de Sánchez, más allá del pacto de legislatura, fue calificada por Podemos como una "zancadilla" para dinamitar la reunión de hoy "con tantas condiciones". En este sentido, advirtieron a Sánchez de que "debería cuidarse de la política 'donde dije digo' de Ciudadanos, que peca de nerviosismo en los momentos fundamentales".

El secretario general del PSOE y el presidente de Ciudadanos, en una cita bilateral en el Congreso. (EFE)
El secretario general del PSOE y el presidente de Ciudadanos, en una cita bilateral en el Congreso. (EFE)

La vía del 161 vs. la vía del 131

El quid de la cuestión. Iglesias tratará de convencer a los equipos negociadores de PSOE y Ciudadanos para explorar la llamada 'vía del 161', al entender que la opción de los 131 diputados ya tuvo su oportunidad y fracasó en la primera sesión de investidura. "Nuestros esfuerzos están volcados en la consecución de un acuerdo con el PSOE que nos permita la formación de un Gobierno a la valenciana", aclaran. Con todo, advierten de que "Rivera prefiere regresar a las urnas antes de que la gente obtenga el poder. No es eso lo que nosotros entendemos por un partido que se considera de Estado", y añaden que de ser así tendrá que ser el líder naranja quien explique "a sus votantes si prefiere mantener de presidente al partido de la corrupción".

Y, sin embargo, en Ciudadanos la única vía que valoran es la de que Podemos se decida a apoyar su acuerdo con los socialistas. "Estamos en eso. En lograr una mayoría para poder llevar a cabo el acuerdo alcanzado fruto de las cesiones y poner en marcha un Gobierno reformista y de progreso", insisten en la formación naranja. Si esta opción no alberga posibilidades, Ciudadanos se levantará de la mesa. "No alargaremos una negociación que no va a ningún lado", recuerdan miembros de la cúpula que, al contrario de lo que piensa Iglesias, están seguros de que lo que no entenderían sus votantes sería que permanecieran sentados junto a Podemos.

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