El presidente de la Xunta, favorito del marianismo

Las dudas de Feijóo agravan el problema de banquillo del PP en plena crisis

De contar con él para todo, de secretario general a ministro con vistas a la sucesión de Rajoy, la dirección del PP pasa a presionar a Feijóo para que repita y salve el feudo gallego

Foto: El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, durante una conferencia en noviembre de 2015. (EFE)
El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijóo, durante una conferencia en noviembre de 2015. (EFE)

La incertidumbre en el Partido Popular ante su futuro inmediato después de las elecciones del 20-D se multiplica con la falta de banquillo. Todos los relevos previstos o previsibles se quedan en la pura elucubración a falta de saber si sigue en el poder o pasa a la oposición y, por lo tanto, si habrá congreso nacional o no. Alberto Núñez Feijóo, la gran esperanza del núcleo duro del marianismo, ha pasado a engrosar la lista de dirigentes bloqueados en sus aspiraciones inmediatas.

Cuando el presidente de la Xunta de Galicia dice que se plantea dedicarse a la actividad privada va muy en serio, según reconocen los veteranos de la sede de Génova. Y sus dudas se suman al complicado panorama de los demás aspirantes al ascenso o la sucesión del jefe. Soraya Sáenz de Santamaría es la favorita de Rajoy, pero como su segunda en el gabinete: carece de peso en el partido. María Dolores de Cospedal sí lo tiene, pero también por delegación del presidente y como secretaria general está de salida.

Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy en el Congreso, el pasado 13 de enero. (Reuters)
Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy en el Congreso, el pasado 13 de enero. (Reuters)

Les siguen los nuevos vicesecretarios con más proyección, como Pablo Casado y Fernando Martínez-Maíllo, que lo son por exclusiva decisión del líder y carecen de experiencia en la gestión. Queda Cristina Cifuentes, la nueva lideresa del PP de Madrid, más que ocupada con defender el penúltimo feudo electoral de los populares y controlar la organización regional herededa de Esperanza Aguirre.

En la dirección nacional del PP, y también en las regionales, no dudan de que Mariano Rajoy será su candidato en el caso más que probable de que las elecciones se tengan que repetir el 26 de junio, sobre todo si Pedro Sánchez sigue al frente de las listas del PSOE. Las presiones para que Rajoy se vaya son por el momento externas al partido, pero ante cualquier imprevisto inmediato en el tablero electoral (como el de Susana Díaz al frente de los socialistas) o proceso forzoso de renovación en caso de pasar a la oposición, el principal partido de España tiene un problema de banquillo inaudito desde su refundación en 1990. Los resultados del 20-D bloquean todo.

El vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado. (EFE)
El vicesecretario de comunicación del PP, Pablo Casado. (EFE)

El presidente de la Xunta, el favorito del núcleo duro de marianismo, cierra el bucle de la parálisis en el régimen interno de ascensos. De contar con él para todo en la política nacional hace sólo seis meses, como secretario general, ministro o vicepresidente con vistas a una futura sucesión de Rajoy, desde la dirección del partido presionan ahora a Núñez Feijóo para que se presente por tercera vez a los comicios autonómicos gallegos. Está en juego el feudo más tradicional del PP, clave para su supervivencia.

En fuentes de la sede de Génova reconocen que las dudas de Feijóo no son de ahora, que desde el pasado verano el presidente del partido y los más veteranos de la casa saben de la inclinación de su 'barón' autonómico por antonomasia (el único en España con mayoría absoluta) por dar un giro a su carrera profesional. Cuestiones privadas aparte, el presidente de la Xunta descartó entrar después en las listas electorales como candidato a diputado para encaminarse directamente a la política nacional.

Los resultados de los comicios municipales y regionales de mayo de 2015 presagiaron los resultados de las generales de diciembre. El fiasco general y la pérdida de gobiernos autonómicos clave como el de la Comunidad Valenciana cuestionaron el sueño del PP de lograr en diciembre al menos 150 escaños para asegurarse después la continuidad en La Moncloa (aunque con pactos) y confirmaron el plan de Pedro Sánchez de cerrar acuerdos anti-PP con Podemos y con quien fuera necesario en toda la España autonómica y municipal.

El 20-D ha dejado a Rajoy sin margen para ofrecer carteras a nadie y obligado a aplazar el congreso nacional del partido pendiente desde el año pasado

El 20-D ha dejado a Rajoy sin margen para ofrecer carteras a nadie y obligado a aplazar el congreso nacional del partido pendiente desde el año pasado. Feijóo está entre los primeros perjudicados. No quería repetir como aspirante a la reelección en Galicia después de siete años al frente de la Xunta, tiene cegadas las salidas de la política nacional y ya no puede retrasar más su decisión sobre la retirada o no ante unos comicios previstos para el próximo octubre. Él mismo se ha puesto abril como límite para aclarar su futuro inmediato.

Ahora la urgencia en la sede de Génova es preparar los comicios repetidos de junio, apuntalar a Rajoy y asegurar Galicia, no añadir más incertidumbre con otra organización regional en proceso de relevo y sin candidato electoral. "No es que le creamos o no, es que le necesitamos", comentan en la dirección del PP muy preocupados por si Feijóo hace realidad sus insinuaciones en el momento más delicado que vive el partido desde el fracaso en los comicios de 1993, con José María Aznar al frente. O el prólogo del congreso de Valencia de 2008 que al final dio cuerpo al marianismo absoluto vigente, que es lo que está en juego entre esta legislatura que amenaza con ser fallida y la próxima si hay que volver a pasar por las urnas.

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