EL SEGUNDO TIEMPO DE DIÁLOGO

Ferraz recela de la voluntad real de Iglesias de pactar tras arrinconar al 'errejonismo'

La dirección del PSOE acoge como un gesto positivo el deseo del jefe de Podemos de hablar con Sánchez, pero se mueve prudente porque entiende que se ha impuesto el sector más duro

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 11 de marzo en el homenaje a las víctimas de los atentados yihadistas del 11-M. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, el pasado 11 de marzo en el homenaje a las víctimas de los atentados yihadistas del 11-M. (EFE)

¿Que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se vayan a reunir en los próximos días facilita o dificulta una posible investidura? La respuesta no es sencilla ni, a estas alturas, tan evidente. Ni siquiera en la dirección del PSOE tienen clarísimo a qué se exponen, si al enésimo portazo de Podemos o a un cambio de actitud. Por un lado, aplauden que el líder de la formación morada quisiera reconstruir los puentes de diálogo, pero a Ferraz también le escama que de camino fulminase a su número tres, a su secretario de Organización, Sergio Pascual, un hombre próximo a Íñigo Errejón, a quien los socialistas conciben como un dirigente más dialogante y con más voluntad de acercamiento. Dicho de otra forma, cree que se aleja la posibilidad de pacto al tomar el control la facción "más dura", la de Pablo Iglesias.

La sensación en las alturas del PSOE, pues, es de "escepticismo", de "prudencia", de cierto recelo, hacia Podemos. Nada de triunfalismo. La cúpula ya está escaldada por el comportamiento de Iglesias. No hay confianza, ni tampoco 'feeling' entre los líderes. 

La cautela que se palpa en la dirección no esconde, no obstante, la percepción de que al menos se han producido movimientos en las últimas horas, precisamente en unos días -los inmediatamente anteriores a la Semana Santa- en los que se esperaba un parón en el frenesí negociador. PSOE y Ciudadanos se reunieron este miércoles con Compromís por la mañana. El primer y el único encuentro que pudieron mantener los dos socios con otra fuerza política. Después, se anunció la próxima entrevista a dos, antes de Semana Santa, entre Iglesias y Sánchez. Y poco más tarde Alberto Garzón adelantó, y el PSOE confirmó justo después, que se vería las caras con la comisión negociadora de los socialistas. En los dos últimos casos, sin C's como convidado. Un gesto al que Ferraz tuvo que ceder para salir de la parálisis. Las dos formaciones de izquierda se habían negado a compartir mesa con la formación naranja, así que si los de Sánchez querían hacer avanzar la película, tenían que moverse. 

Ferraz recela de la voluntad real de Iglesias de pactar tras arrinconar al 'errejonismo'

"El acuerdo con C's es sólido"

Lo cierto es que las maniobras de los socialistas generaron fricciones con sus aliados. Y, para calmar las aguas y reafirmar la completa vigencia del acuerdo de gobierno, Sánchez se reunió con Rivera por la tarde por espacio de una hora. "El pacto es sólido", proclamaban desde el entorno del secretario general, para que no cupiese ninguna duda de que no habrá cambio de pareja de baile, de que no se abandonará en la cuneta a C's para optar por Podemos. De la formación morada el PSOE quiere su abstención o, en el mejor de los casos, su voto afirmativo, y siempre sin desmontar su pacto con el partido de centro derecha. Es una apreciación que reiteran los dirigentes tanto en Ferraz como en el grupo parlamentario. 

La cita con Iglesias será a principios de la próxima semana, pero el PSOE anticipa que no desmontará su pacto con C's, de ahí la reunión de Sánchez con Rivera

La reunión con Iglesias tendrá lugar, previsiblemente, entre el lunes y martes de la próxima semana. Este jueves, Sánchez tiene agenda en Bruselas, y allí se verá con sus homólogos socialdemócratas antes del Consejo Europeo. Un encuentro, como adelantaba la cúpula con cierta delectación, al que acudirá como observador el primer ministro griego, Alexis Tsipras, el líder de Syriza en el que antes se miraba Iglesias. El viernes, el secretario general viaja a Valencia, la víspera del día grande de las Fallas, donde se reunirá con el 'president' de la Generalitat, el socialista Ximo Puig

Reunión de los equipos negociadores de PSOE y C's con Compromís, este 16 de marzo en el Congreso. (EFE)
Reunión de los equipos negociadores de PSOE y C's con Compromís, este 16 de marzo en el Congreso. (EFE)

El entorno de Sánchez percibe como una "noticia positiva" que Iglesias manifestara su deseo de verse con él, a lo que respondió subrayando que estaría "encantado" de que un segundo cara a cara se produjera. Pero esa voluntad "choca", a juicio de la dirección, con el mensaje que lanzó el jefe de la formación morada a ultimísima hora de la noche del martes, cuando cortó la cabeza a Sergio Pascual por la gestión "deficiente" de las últimas semanas. La defenestración fulminante del número tres se interpretó como un golpe de mano contra el sector más próximo a Íñigo Errejón. Iglesias asumió además temporalmente las funciones de Organización. 

"Mensajes contradictorios"

"Es evidente que hay un debate dentro de Podemos de si conviene o no pactar con el PSOE. Y es evidente también que ha perdido el sector más proclive a entenderse con nosotros, que es el de Íñigo", analizaban en el círculo de confianza de Sánchez, advirtiendo de que, a la postre, se ha impuesto la facción "más dura", la de Iglesias. Por lo tanto, la formación morada, a juicio de Ferraz, lanza "mensajes contradictorios", pues sus hechos "caminan en contra de sus palabras". 

"No podemos lanzar las campanas al vuelo. Nosotros sí tenemos voluntad de pacto. Pablo lo hace para cubrir el expediente", dice una dirigente del grupo

"Pablo no tiene ninguna gana de hablar con nosotros, pero no le queda más remedio. Así que sí, está bien que se descuelguen los teléfonos. Mejor que antes estamos, porque lo que teníamos era incomunicación absoluta. Pero no podemos lanzar las campanas al vuelo. Nosotros sí tenemos voluntad de pacto. Pablo lo hace para cubrir el expediente", añadía por su parte un miembro de la dirección del grupo parlamentario. "¿Hay más posibilidades? -se pregunta un miembro de la ejecutiva-. Creo que estamos igual". 

Albert Rivera, antes de las votaciones del primer pleno ordinario del Congreso, este 15 de marzo. (EFE)
Albert Rivera, antes de las votaciones del primer pleno ordinario del Congreso, este 15 de marzo. (EFE)

No obstante, en el PSOE se percibe un cierto desconcierto respecto a Podemos. Ningún dirigente sabe a ciencia cierta qué quiere y qué pretende, si se avendrá a acordar o si en el fondo piensa en elecciones pero no quiere aparecer como responsable de ellas. No le tiene cogida la medida. A veces le irrita y le indigna. Muchos diputados y responsables preguntan a los periodistas o se informan por lo que los medios cuentan, pero no tienen información directa de qué pasa dentro. Los socialistas sí cuentan con más experiencia negociadora con quien hasta ahora era su socio natural, IU. O con Compromís. Y en Ciudadanos ha descubierto un aliado que ve fiable, cuyo líder mantiene una "relación fluida" y buena "sintonía" personal con Sánchez, pese a que a ambos les separan metros de ideología, por los centímetros que aparentemente distancian a PSOE y Podemos en algunos aspectos. 

Los cálculos de la dirección

Los socialistas, no obstante, no pierden la esperanza. Diputados y dirigentes creen que la presión crecerá sobre la formación morada a medida que se acerque el 2 de mayo, la fecha tope para elegir nuevo presidente del Gobierno, porque de lo contrario las Cortes se disolverán automáticamente. Como advertía un parlamentario, los partidos no tienen en su ADN el gen del "suicidio", y no provocan elecciones si creen que puede irles peor. Los socialistas creen que Podemos se ha ido debilitando en las últimas semanas, que su división interna será castigada por el electorado, que sus bases no entienden los gestos de la cúpula, que la reedición de las alianzas con las confluencias no está tan asegurada -las Mareas ven iniciarse el deshielo sobre sus presupuestos municipales y piensan en las autonómicas, en las que pueden desplazar al PP; Ada Colau quiere incluir al PSC en su Gobierno, y Compromís camina por su cuenta-, y que las encuestas comienzan a pintar peor. Con todos esos elementos, los miembros del PSOE consultados confían en que Podemos puede acabar cediendo y facilitar la investidura de Sánchez para fortalecerse como oposición de izquierdas en una legislatura que se presume corta y turbulenta, en la que el líder del PSOE tendrá poco margen de maniobra, dada su precariedad en escaños, incluso sumando a C's.

Los socialistas siguen confiando en que al final Podemos ceda si ve que pueden irle mal nuevas elecciones o si se siente debilitado internamente

El PSOE aguarda los siguientes movimientos, pero con desconfianza. La elección de Sánchez sigue quedando tan lejos como hace unos días, como ayer y anteayer. Porque además solo está dispuesto a "enriquecer" o "completar" su acuerdo de gobierno con Rivera, no a revisarlo de arriba abajo. La dirección siente que su mejor baza es su actitud de las últimas semanas, con pasos cortos y muy medidos que le han permitido, a su juicio, salir "reforzado", interna y externamente. En Ferraz perciben que a quienes menos les beneficia un anticipo electoral es, paradójicamente, a los que, abiertas las urnas del 20-D, parecían más beneficiados por una segunda vuelta, PP y Podemos. 

El PSOE se sorprende de las formas de Podemos y presume de democracia interna

"En el PSOE, por los mecanismos de democracia interna, no se podrían tomar decisiones de este cariz. Somos el partido que tiene el desarrollo democrático más riguroso de España. En casos como éste, aunque solo sea por el efecto de la comparación, viene bien". Palabras de César Luena, secretario de Organización del PSOE, este miércoles en 'Las mañanas de RNE'

Los socialistas acogieron al principio con sorpresa la destitución de Sergio Pascual. Y presumieron, en público (como Luena) y en privado de sus mecanismos de democracia interna. Sus normas les avalaban. 

En Podemos, según recordó Irene Montero, portavoz adjunta en el Congreso, el consejo de coordinación -la ejecutiva- actúa como un "equipo de apoyo" del secretario general. Es decir, no como un órgano colegiado de decisión. No es así en el PSOE. La ejecutiva federal es elegida en el congreso a propuesta del líder, igual que el resto de órganos federales. El esquema se reproduce en los siguientes niveles inferiores (órganos regionales, provinciales y locales). Pero sus integrantes no pueden ser destituidos por decisión del líder. De un plumazo, como hizo Iglesias. 

Los estatutos del PSOE, en su artículo 36, establece que el comité federal, su máximo órgano de dirección, es el que puede "cubrir las vacantes" que se produzcan en el seno de la ejecutiva. Pero ya está. La mejor prueba está en que Ferraz intentó propiciar la salida de Tomás Gómez de la dirección federal. Pero no ha podido. El exlíder del PSM fue elegido vocal de la ejecutiva en el congreso extraordinario de julio de 2014. Fue fulminado como jefe de los socialistas madrileños por decisión de Pedro Sánchez, pero hubo de ser validada por la comisión permanente de la ejecutiva -el núcleo duro-. 

Hay precedentes de relevos en la dirección. En enero de 2014, Miquel Iceta sustituyó a José Zaragoza, que había abandonado la cúpula meses antes tras verse involucrado en un caso de espionaje político en Cataluña. El cambio lo aprobó el comité federal. El mismo órgano que respaldó el reemplazo de Leire Pajín por Marcelino Iglesias en la secretaría de Organización. Este pudo entrar después de que su compañera Eva Almunia cediese su puesto de responsable de área, ya que no podía variar el número de miembros de la ejecutiva.

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