"confiamos en que sea lo que presente en la investidura"

Rivera advierte que sólo apoyará el acuerdo firmado con Sánchez que ratificaron las bases

Rivera reaccionó a la nueva oferta lanzada por Sánchez al resto de fuerzas de la izquierda con un mensaje claro: Ciudadanos sólo apoyará el acuerdo firmado la semana pasada

Foto: El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, tras firmar el acuerdo de Gobierno. (Reuters)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, tras firmar el acuerdo de Gobierno. (Reuters)

Ciudadanos sólo apoyará el acuerdo firmado con el PSOE la semana pasada que fue ratificado este fin de semana por las bases socialistas en la consulta lanzada por Pedro Sánchez. “Confiamos en que el acuerdo que vaya a la investidura sea el que hemos firmado con los socialistas”, afirman fuentes internas de la formación presidida por Albert Rivera después de que el jefe de Ferraz lanzara esta misma mañana una nueva oferta a la izquierda a pocas horas de enfrentarse al debate para ser investido. "El único documento válido para nosotros de cara a la investidura es el que hemos firmado", ha afirmado Miguel Gutiérrez, secretario general del grupo parlamentario de Ciudadanos. "Si el PSOE quiere cambiar algo, nos lo tienen que contar primero".

Sánchez intenta apurar la cuenta atrás para su gran cita en el hemiciclo ante la evidente falta de avales que permitirían su triunfo en la segunda votación prevista para el sábado 5 de marzo. A lo largo de la jornada, el PSOE remitirá a “las fuerzas del cambio” una nueva propuesta “de acuerdo” para que se sumen a lo largo de la semana. La oferta, en palabras del socialista, será “coherente” con lo suscrito con el líder de Ciudadanos y “valiente”, con un único objetivo: terminar con el Gobierno del PP y de Mariano Rajoy. Pero la formación naranja se muestra contundente al respecto: no darán el 'sí' a un acuerdo que sea distinto al sellado la pasada semana en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados.

El dirigente socialista pretende convencer a Podemos y sus distintos socios a través de novedades en políticas sociales, más derechos laborales y un refuerzo en el plan de emergencia social, tras las múltiples críticas cosechadas en la lectura de Pablo Iglesias sobre el plan de Gobierno acordado con Rivera. "Por nosotros no va a ser. No me resigno a que España siga en funciones, no renuncio a que las fuerzas del cambio sumen, a que España tenga por fin un Gobierno del cambio”, sentenció Sánchez durante la ejecutiva de los socialistas. Los barones dieron el visto bueno a que su líder continúe negociando su investidura con el resto de partidos.

Sin embargo, Sánchez tiene muy difícil encajar todas las exigencias y vetos que proponen sus distintos socios. Rivera tiene claro que no dará un paso atrás después de haber conseguido explicar a la opinión pública que dará el “sí” al PSOE, pese a que defendió que nunca votaría a favor de un Gobierno que no estuviera liderado por él. Y el cambio de estrategia se justifica gracias al "amplio acuerdo" logrado entre los equipos negociadores de sendas formaciones, que sellaron una hoja de ruta para la XI Legislatura con grandes reformas estructurales que incluye una en la Carta Magna.

Mariano Rajoy y Albert Rivera se reúnen en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Mariano Rajoy y Albert Rivera se reúnen en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Rivera aseguraba la semana pasada que el documento tenía "muchos tintes naranjas", ya que tanto en materia económica y fiscal como en la estrictamente laboral, el equilibrio alcanzado favorece en gran medida a lo propuesto por Ciudadanos. Lo mismo sucede en la reorganización territorial, que permitiría la supresión de diputaciones -algo a lo que se oponen algunos barones socialistas- aunque la 'medida estrella' de Rivera en este punto, la supresión del Senado, se saldaría con la reducción de hasta 100 miembros como máximo para lograr una Cámara territorial más eficiente. De hecho, fuentes de Ciudadanos reconocen que existe un cierto malestar en Ferraz desde la firma del texto, ante la creencia social de que el texto irradia en exceso el ADN de la formación centrista. 

Precisamente por ello, Sánchez insistió en que el acuerdo estaba abierto a sumar algunas novedades, apuntando directamente a las políticas sociales con el fin de acercar a Podemos, IU y Compromís y hacerse con los apoyos parlamentarios que le permitan ser el próximo presidente del Gobierno. También la formación de Iglesias reconoció que su intención pasaba por seguir negociando con el PSOE en un intento más que evidente de hacerlo girar hacia la izquierda, lo que significaría a todas luces alejarse de Ciudadanos. En el partido de Rivera tienen confianza en el compromiso adquirido con Ferraz, aún a sabiendas de que juntos sólo suman 130 diputados, a gran distancia de los 165 que constituyen la mayoría en el Parlamento. Por eso, Rivera pretende centrarse en la abstención del PP, que permitiría poner en marcha reformas consensuadas entre los partidos constitucionalistas, dejando fuera de todo acuerdo a la formación morada. El plan de Ciudadanos pasaría por agotar el plazo antes de convocarse nuevas elecciones -tras la previsible investidura fallida del socialista- presionando al Partido Popular para unirse a un gran pacto a tres sin dejar de agitar el fantasma de Podemos.

Rivera, reforzado tras la negociación

Además, la incursión del resto de fuerzas de la izquierda podrían poner en peligro los grandes avances logrados por Rivera en las últimas semanas. Todas las encuestas realizadas durante el proceso de negociación entre Rivera y Sánchez sonríen a la formación naranja. También la del Instituto DYM para El Confidencial publicada el pasado viernes, que reflejaba el crecimiento del partido nacido en Barcelona con respecto a los comicios de diciembre (3,7 puntos) y que pasaría del 13,9% del voto al 17,6% a costa del PP. Sin duda, el proceso negociador ha cobrado una importancia vital y está posicionando cada vez mejor a los dos partidos que tomaron las riendas a principios de mes para llegar a un acuerdo. Rivera desarrolló una estrategia en esa línea, culpando al inmovilismo del PP y alzándose como nexo entre los tres partidos constitucionalistas, algo que parece dar sus resultados.

Ahora la formación trabaja en una respuesta firme a la ofensiva lanzada desde Génova, que reprocha públicamente el acuerdo alcanzado con los socialistas en aras de recuperar a los votantes de centroderecha el próximo 26 de junio, si las nuevas elecciones llegan. Ofensiva que aumentaría notablemente y pondría en peligro el liderazgo de Rivera si el acuerdo entre PSOE y Podemos continuara prosperando de cara a la próxima investidura del socialista.

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