EL DIFÍCIL CAMINO HACIA LA INVESTIDURA

Ferraz se pone la venda antes de una posible baja participación en la consulta de Sánchez

Hernando sostiene que "muchos militantes", con su "silencio", le dicen al líder que "siga adelante". En la cúpula y las federaciones se prevé una movilización débil. Discrepan de las razones

Foto: Pedro Sánchez presenta el acuerdo de su partido con Ciudadanos, en un acto con militantes y simpatizantes en Alcalá de Henares, Madrid, este 26 de febrero. (EFE)
Pedro Sánchez presenta el acuerdo de su partido con Ciudadanos, en un acto con militantes y simpatizantes en Alcalá de Henares, Madrid, este 26 de febrero. (EFE)

Pedro Sánchez intentó ahogar con una soga a los barones para cortocircuitar toda posibilidad de derribo... y ahora puede que la soga le acabe apretando a él. Este sábado se enfrenta a una consulta a la militancia que él mismo impulsó de forma sorpresiva hace casi un mes, en el último comité federal. Un referéndum sobre el pacto con Ciudadanos que viene acompañado de varios nubarrones por la probabilidad de una baja movilización de las bases, por el rechazo de algunos destacados dirigentes al pacto de PSOE y Ciudadanos y por la constatación, a la postre, de que el secretario general no se convertirá casi con seguridad en presidente del Gobierno en una semana, porque los números, hoy por hoy, no le dan. Por las manos de 189.167 afiliados pasa en cierto modo el futuro del partido y del líder y candidato a la investidura. 

La dirección sabe que las condiciones no son las mejores para un plebiscito que tiene la firma inequívoca de Sánchez. Y de hecho, ha rebajado mucho su perfil y las expectativas. En parte, porque al final ha quedado comida por los tiempos: convocó la consulta el miércoles, antes de la firma del acuerdo con Albert Rivera, ha tenido sólo dos días de campaña informativa, la votación online comenzó ayer y este sábado se solapa el sufragio presencial con el electrónico. Y también porque es consciente de que el partido no está en tensión y un mal dato de participación puede deslucir lo que ha calificado como un ejercicio de democracia interna "histórico". Así que mejor ponerse la venda antes de la herida.

Los tiempos han sido muy cortos: la ejecutiva convocó el plebiscito el miércoles, hizo campaña jueves y viernes y la militancia vota viernes y sábado

Fueron elocuentes las palabras de Antonio Hernando, el portavoz socialista en el Congreso y jefe de los negociadores designado por Sánchez, en una entrevista este viernes en RNE. Se mostró convencido de que vencerá el sí -nadie tiene dudas de eso, incluso en las federaciones críticas-, pero admitió que puede registrarse una baja movilización lo que no implicaría, a su juicio, que los militantes fuesen contrarios al acuerdo. "A lo mejor, hay muchos militantes que piensan que con su silencio están diciendo al secretario general y a la dirección del partido que siga adelante. Los que pudiesen estar en contra lo manifestarían", aseguró. A esas horas, ya se conocía tanto el censo cerrado (189.167) como la escuálida cifra de petición de voto telemático, un 7,24% (13.697 afiliados)

¿Se puede comparar con 2014?

Hernando ya estaba preparando el terreno. Los argumentos para cuando se abran las urnas. Hay más: Ferraz aduce que esta es la primera consulta que se convoca a nivel nacional sobre nada más y nada menos que un acuerdo de Gobierno, y que por tanto "no hay parámetros" para comparar. La dirección entiende que no cabe la equiparación con las primarias internas del 13 de julio de 2014. Entonces, se disputaban el liderazgo del partido tres candidatos -Pedro Sánchez, Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias-, y "todo el partido estaba movilizado".

La participación escaló hasta el 66,76%: votaron 132.850 militantes de un total de 198.123. "Ahora no es está forzando la máquina, hay que tener en cuenta que el PSOE se ha movilizado en menos de un año para varios procesos electorales y hay cansancio, y el mal tiempo previsto para este fin de semana influye", alegan desde el entorno del secretario general, que ponen el ejemplo de las elecciones en las que se huele continuidad, en las que la movilización de los votantes suele ser menor a la de aquellos comicios en los que se atisba el cambio. También influye que es puente en Andalucía. El PSOE-A ha llenado su agenda de actos, pero para celebrar el día de la comunidad. 

José Antonio Pérez Tapias, Eduardo Madina y Pedro Sánchez, durante su único debate en las primarias, el 7 de julio de 2014. (EFE)
José Antonio Pérez Tapias, Eduardo Madina y Pedro Sánchez, durante su único debate en las primarias, el 7 de julio de 2014. (EFE)

También en Ferraz se maneja un argumento que se escucha también en las federaciones críticas: que las bases están llamadas a pronunciarse, aunque de forma ambigua, sobre un acuerdo, el de PSOE y C's [aquí en PDF], que suma sólo 130 escaños -131 si se agrega la diputada de Coalición Canaria- y que no da la investidura. Claro que fuera de la sede federal el juicio es más duro: se habla de "charlotada", de "tomadura de pelo", de plebiscito a la mayor gloria del secretario general. 

La pregunta de la consulta socialista

"El PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas políticas para apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno. ¿Respaldas estos acuerdos para conformar un Gobierno progresista y reformista?".

La respuesta, simple: o no

El despliegue logístico de esta consulta tampoco es el mismo que el 2014. Ferraz tiene intención de proporcionar los primeros datos a la noche, cerradas las urnas de las agrupaciones locales, y no adelantar datos de participación a media jornada. Tampoco es seguro que desglose los números por federaciones y provincias -como sí ocurrió hace dos años- y por ahora se inclina por suministrar las cifras vía comunicado, sin rueda de prensa del secretario de Organización, César Luena. Sánchez vota por la mañana en su agrupación, la de Pozuelo de Alarcón (Madrid), pero luego no se acercará a Ferraz a hacer seguimiento del escrutinio. Tampoco se ha llamado a miembros de la ejecutiva. Dispositivo más que austero. Si no hay cambios. 

La actitud de los barones

La consulta, pues, quedará marcada por la abstención que se registre: si ronda el 50% o cae hasta el 40%, el juicio no será muy severo, pero si se desploma por debajo del 30% o del 20%, se considerará como un fracaso personal de Sánchez, pues fue su órdago, su pulso a los barones. Ese porcentaje importará más incluso que el resultado. La previsión es que el sí sea mayoritario, aunque en las federaciones sí observan focos críticos. En Asturias, uno de los territorios más significativos, se escucharon ayer varias voces en contra del pacto en la asamblea de dirigentes celebrada en Gijón. Una victoria insospechada del no colocaría a Sánchez al borde del abismo. El referéndum no es vinculante, pero se da por hecho que el comité federal del próximo lunes, 29 de febrero, validará el dictamen de las urnas sin apenas chistar. 

El partido se ha caldeado por la supresión de las diputaciones, y también ha habido dudas por la pregunta o por un pacto que no da la investidura

Ningún barón regional se ha movilizado a favor del no. Aunque algunos de ellos han expresado sus dudas sobre el pacto, sobre la pregunta, sobre la pertinencia de una alianza con C's y sin Podemos o sobre la supresión de las diputaciones, que ha levantado airadamente a casi todos los presidentes socialistas de estas instituciones provinciales. Este mismo viernes, el manchego Emiliano García-Page reconoció que la pregunta, totalmente ambigua, "se las trae", aunque a continuación echó un capote al líder: no debe dimitir si ganara el no. El extremeño Guillermo Fernández Vara anunció su voto favorable, y pidió ese sí a quienes duden, porque es un "sí a la esperanza de mucha gente". 

Los presidentes Javier Fernández (Asturias), Susana Díaz (Andalucía) y Guillermo Fernández Vara (Extremadura), en el comité federal del 30 de enero. (EFE)
Los presidentes Javier Fernández (Asturias), Susana Díaz (Andalucía) y Guillermo Fernández Vara (Extremadura), en el comité federal del 30 de enero. (EFE)

Excepto Vara, el resto de barones críticos -Susana Díaz (Andalucía), Javier Lambán (Aragón), Javier Fernández (Asturias), Ximo Puig (Valencia) y el propio Page- no se han mojado, no han revelado su voto. Tampoco han incentivado la movilización. Se ha escuchado "un estruendoso silencio", apunta una dirigente buena conocedora de las tripas del partido. "Pedro quiso la consulta para sortear a los barones. Fue su decisión unilateral. Pues que no pidan que mediaticemos a la militancia", reflexionaban desde una cúpula regional. Y es que la desconfianza hacia el secretario general sigue muy presente, por mucho que en las últimas semanas haya imperado "la prudencia" y el silencio, dejándole manos libres en sus negociaciones. 

Las "trampas" del plebiscito

Los líderes autonómicos más próximos a Sánchez sí han hecho campaña por el sí. Caso de  la presidenta balear, Francina Armengol; el jefe del PSC, Miquel Icetala secretaria general madrileña Sara Hernández, la vasca Idoia Mendia, el castellanoleonés Luis Tudanca, el gallego José Ramón Gómez Besteiro o la cántabra Eva Díaz Tezanos. Con Hernández el secretario general compartió este viernes en Alcalá de Henares su único acto de campaña para la consulta. Invitó a la participación para decir "un sí al cambio, al progreso y a las reformas y un no a [Mariano] Rajoy", y lo hizo ante los 200 militantes y simpatizantes congregados en una asamblea abierta, que se cerró a la prensa cuando comenzó su turno de palabra, ante la previsión de que se pudieran escuchar dudas o críticas. 

Los críticos perciben la "frialdad" de las bases y se dicen preocupados por el partido si hay elecciones

Los críticos señalan que, a fin de cuentas, Sánchez ha orquestado una "consulta trampa". Primero, porque le acortó el tiempo de negociación, y segundo porque un revés de las bases -vía abstención o, más improbable, vía no- podría erosionar su liderazgo. "La frialdad es total hacia esta consulta. A la gente le molesta que le tomen por tonta, y sabe que este pacto no lleva a ningún lado", comenta una conocida dirigente. "¿Todo esto para qué? Pedro apretó el botón nuclear, la apelación a la militancia, para joder a los barones, ¿y ahora el partido es el que sale dañado? Porque si hay mucha participación, por ejemplo, significa que las bases validan un giro hacia el centroderecha. Y encima le damos una baza a Podemos", opina un secretario de Organización de una federación poderosa. Otro coincide en el análisis: "Se nos dijo a los barones que éramos la derecha del partido y ahora resulta que firmamos un pacto con quien Pedro definió como 'la nueva derecha'. La gente no entiende estos giros". Todos ellos recuerdan que el plebiscito estaba "pensado para un pacto de izquierdas", ya que la militancia, al estar más echada a la izquierda que sus cuadros, sería más comprensiva con esa combinación, aunque dependiese de la abstención de ERC y DiL. 

Una de las papeletas de la consulta a la militancia del PSOE de este 27 de febrero. (EC)
Una de las papeletas de la consulta a la militancia del PSOE de este 27 de febrero. (EC)

La preocupación compartida por los críticos es que el pacto presentado el miércoles en el Congreso entre Sánchez y Rivera pueda dañar al PSOE si no hay más salida que ir a nuevas elecciones. Si bastara para la investidura, creen, sería menos gravoso, porque durante la legislatura un Gobierno tiene capacidad de maniobra para dejar clara su impronta. Pero si la repetición de las generales el 26 de junio es inevitable, adelantan que el PSOE tendrá más difícil hacer campaña, y más contra un Podemos que no se ha manchado las manos. La reflexión casa con el malestar que se ha sentido por la puesta en escena de la rúbrica del acuerdo en la Cámara baja, en la sala Constitucional, bajo la mirada de los padres de la Carta Magna. Firma a la que siguió una comparecencia posterior de Rivera y Sánchez delante del icónico cuadro 'El abrazo', símbolo de la Transición. En palabras de una reputada dirigente: "Ni la paz de Westfalia. Jamás vi tanta solemnidad para tanta chorrada". 

Presión a Podemos

Ferraz se pone la venda antes de una posible baja participación en la consulta de Sánchez

En Ferraz insisten en que la estrategia sigue en pie. Aunque son conscientes de que la investidura la próxima semana, incluso en segunda votación -a última hora del viernes 4 o ya en la mañana del sábado 5 de marzo-, se antoja imposible, por el descuelgue de Podemos, IU y Compromís y el no reiterado del PP. Pero el candidato, su dirección y el equipo negociador, además de seguir con la mano tendida al resto de grupos, redoblará la presión sobre la formación morada. Eso hizo el mismo Sánchez este viernes en Alcalá: reprochó a Iglesias que diga que es "tan de izquierdas" y luego acabe votando con los populares en contra de un aspirante socialista a La Moncloa. Hernando incluso se mostró convencido de que Podemos acabará votando sí al acuerdo PSOE-C's. 

Ferraz mantiene su estrategia y cree que Iglesias acabará cediendo. Defiende un pacto "sin tacha" y apunta las "contradicciones" de los barones

En resumidas cuentas, la dirección confía en que Sánchez logre la investidura, si no la semana próxima, sí en los dos meses que seguirán antes de la disolución de las Cortes. Su esperanza es que el vértigo de nuevos comicios haga reflexionar a la izquierda. Ferraz defiende un pacto "sin tacha", en el que no hay renuncia de los principios socialistas, y critica las "contradicciones" de los barones, que alertaban de una entente con Podemos (y la abstención de los independentistas) y ahora no se entusiasman con el entendimiento con Rivera.

Lo más inmediato es la consulta. El veredicto de la militancia. Luego le quedará pasar el trámite del comité federal, este lunes, aunque no se esperan complicaciones. Y menos a un día del arranque del pleno de investidura. La mayoría, salvo sorpresas, guardará la compostura y apoyará al líder. Ya llegará el momento, dicen los críticos, de ajustar cuentas con él. Pero no será antes del próximo fin de semana. 

La 'ficha técnica' del referéndum

-Número de militantes llamados a participar: 189.167 (PSOE, PSC y sus dos respectivas organizaciones juveniles, JSE y JSC).

-Afiliados que pidieron voto electrónico en miPSOE: 13.697.

-Las federaciones más grandes son, según los datos de 2014, Andalucía (48.792 militantes hace dos años), Valencia (18.422), Madrid (15.866) y Castilla-La Mancha (12.472). La más pequeña, La Rioja (1.262), aparte de Ceuta y Melilla. El PSC, el partido hermano, tenía en 2014 20.816 afiliados. 

-Horario de votación: en las agrupaciones de 100 o más electores, las urnas estarán abiertas ocho horas, y en las de menos militantes, al menos cuatro horas (de 10 a 14 horas o de 16 a 20 h). El voto online se cierra también a las ocho de la tarde.

-Escrutinio: se espera que sobre las diez de la noche esté casi completado.

-El precedente: las primarias de 2014. El censo era de 198.123 electores, y votaron 132.850, un 66,76%.

-El censo ha caído, desde 2014, un 4,5%. Se han perdido 8.956 militantes. En 2012, en el último congreso ordinario, era de 216.952. En 2001, tras el cónclave que encumbró a José Luis Rodríguez Zapatero, había 432.154 afiliados, informa Efe.

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