EL PACTO C'S-PSOE NO SALe ADELANTE SIN ELLOS

El disputado voto de la abstención: Rivera persigue a Rajoy; Podemos presiona al PSOE

Podemos prepara su segundo asalto. Cuando Sánchez fracase, intentará hacerlo girar hacia la izquierda. Ciudadanos, por su parte, sacará la 'artillería pesada' ante el PP de Rajoy

Foto: Mariano Rajoy y Pablo Iglesias, el día de la Constitución de las Cortes. (Reuters)
Mariano Rajoy y Pablo Iglesias, el día de la Constitución de las Cortes. (Reuters)

La suma entre los parlamentarios del PSOE y Ciudadanos no engaña. Son 130 escaños. Sin la abstención del PP o de Podemos, el acuerdo no saldrá adelante nunca. El partido de centro trata de cercar a Mariano Rajoy y su falta de iniciativa mientras que los socialistas tienden la mano a la formación de Pablo Iglesias... que, sin embargo, sube la presión a Ferraz. Mientras, los plazos ya han comenzado y apuntan directamente a un día: 26 de junio.

La reunión que Albert Rivera pide a Rajoy antes del debate de investidura de Pedro Sánchez -previsto para el martes día 1- persigue un único objetivo: la abstención del PP. El dirigente de centro está convencido de que las propuestas que el candidato popular le entregó hace dos semanas en un documento llamado 'Cinco acuerdos para el consenso' están en consonancia con el contenido del acuerdo firmado entre Ciudadanos y PSOE. En realidad, el texto de 66 hojas llamado a ser el plan de gobierno de esta legislatura, contempla muchas medidas defendidas por el Partido Popular.

La oposición a cualquier intento de celebrar un referéndum de autodeterminación es una cuestión capital para los tres partidos constitucionalistas y aparece recogida de forma tajante. También en materia económica, la posible bajada del IRPF -exigida por Rivera y defendida también en Génova- o el compromiso de estabilidad presupuestaria con la prórroga de un año para cumplir el objetivo de déficit previsto para este año (del 3%) en 2017, acercan más al PP que a otras fuerzas al texto. Aun así, los populares insisten en que no contemplan la abstención en una investidura cuyo candidato sea el socialista y, además, insisten en que no apoyarán un documento que pretende "tirar abajo" las políticas aprobadas por Rajoy en los últimos años.

Mariano Rajoy se ve con Albert Rivera en el Congreso. (EFE)
Mariano Rajoy se ve con Albert Rivera en el Congreso. (EFE)

Sin embargo, derogaciones completas no hay ni una en el documento. El pacto PSOE-C's no prevé eliminar la polémica 'ley Mordaza' ni tampoco suprimir la reforma laboral como prometió Pedro Sánchez, sino negociar un futuro Estatuto de los Trabajadores. Sí pretende acabar con las modificaciones en la ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración local introducidas por el PP en una reforma que los populares tardaron más de un año en llevar a cabo y que pretendía ahorrar 3.441 millones de euros entre 2014 y 2020, uno de los asuntos que más complican el entendimiento con Génova.

Mientras, y tras romper la baraja y levantarse de la mesa de negociación con el PSOE, Podemos prepara ya el partido de vuelta. El objetivo de la formación morada pasa por hacer virar al PSOE hacia la izquierda, después de que Sánchez fracase en la primera sesión de investidura tras su pacto con C's. Para conseguirlo cuentan con dos meses, que comenzarán a correr a partir de la segunda votación el día 5 de marzo.

Podemos, segundo asalto; Rivera, más presión

Como indican fuentes de la formación emergente, aprovecharán al máximo todo el tiempo del que disponen. De alcanzarse un hipotético acuerdo, este no se producirá hasta el último momento. El reciente caso de Cataluña, en el que se alcanzó un acuerdo de gobierno menos de 24 horas antes de agotarse los plazos, sirve de precedente. Hasta la “investidura fallida”, Podemos espera paciente su segundo asalto, a la par que observa cómo fracasa el acuerdo entre socialistas y naranjas, sin apoyos ni a izquierda ni a derecha. Solo entonces volverá a la mesa de negociación junto a Compromís e Izquierda Unida.

Las exigencias para ellos no han cambiado. La formación liderada por Pablo Iglesias reclama entrar en el Gobierno como “garantía” de que los hipotéticos acuerdos que se lleguen a alcanzar se cumplan. “Estamos hartos de que el PSOE diga una cosa en campaña y luego haga otra”. El documento de máximos presentado por Podemos como una contraoferta a los socialistas servirá de base, si bien sigue siendo inasumible para Ferraz.

El disputado voto de la abstención: Rivera persigue a Rajoy; Podemos presiona al PSOE

Rivera, por su parte, continúa con su estrategia de presión al PP, plasmada en última instancia ayer mismo cuando el presidente de Ciudadanos solicitó una cita con Rajoy antes del próximo martes. En Génova intensifican su ofensiva contra el partido de centro, al que culpan de arrimarse con el PSOE en busca de recuperar a votantes perdidos si se repiten nuevas elecciones. Escenario que todas las formaciones contemplan ya, pero que en el caso de los naranjas, tratarán de evitar cercando al candidato del PP. Rivera ve ya imposible la posibilidad de que sea Rajoy el que lidere la nueva etapa política española, máxime tras los continuos escándalos de corrupción que salpican los grandes feudos de Génova.

Por otro lado, critica duramente la actitud adoptada por el jefe del PP ante la opinión pública, con la idea de dejar patente la pasividad demostrada tras más de 40 días sin mover ficha y negando al Rey el encargo de ser el primero en intentar formar Gobierno. "No entendemos entonces qué quiere. Tira la toalla y después critica que nos pongamos a trabajar viendo lo que nos une con otro partido", insisten fuentes internas de Ciudadanos. En el partido nacido en Barcelona, son conscientes de que con toda probabilidad Sánchez se estrellará la semana que viene en la votación de investidura. Aun así, confían en que los próximos dos meses estén llenos de negociaciones y sacarán toda su artillería para convencer al PP.

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez conversan antes de mantener un encuentro bilateral. (EFE)
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez conversan antes de mantener un encuentro bilateral. (EFE)

De forma paralela, confían en que el compromiso del Partido Socialista aguante las presiones de Podemos. Según afirman fuentes de Ciudadanos, en el seno de Ferraz podría haber un cierto malestar ante la percepción de que el pacto engloba en gran parte las medidas propuestas y defendidas por el dirigente naranja.

Pero, pese a sus dos escasos años de vida, Podemos también cuenta con experiencia en cerrar acuerdos a última hora. Sucedió en las negociaciones con las confluencias, que apuraron al máximo el plazo marcado por la junta electoral para registrarse, y sucedió en las negociaciones para la conformación del grupo confederal, que se prolongaron hasta 10 minutos antes de que se cerrase el plazo máximo establecido por el Congreso. Entonces, como anticipo, se vivió un auténtico baile en los pasillos, cambios repentinos de estrategia, amenazas de fuga y tensiones.

Las posibilidades de que Iglesias y sus socios acaben cediendo y absteniéndose, aun sin formar parte del Gobierno, tienen un claro precedente en la formación de los gobiernos autonómicos. Los líderes territoriales de Podemos facilitaron la investidura de presidentes socialistas hasta en cinco parlamentos. Las señales que lanzan los dirigentes de Podemos, a pesar de la beligerancia de estos días con acusaciones cruzadas con el PSOE subidas de tono, son positivas en este sentido.

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