la ejecutiva naranja refrenda hoy el pacto

Sánchez y Rivera anuncian un pacto de Gobierno con reformas imposibles sin el PP

Albert Rivera pidió un "último esfuerzo" a Sánchez y este contestó aceptando su propuesta. Pero una reforma de la Constitución no podrá llevarse a cabo sin el apoyo de los populares

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, junto al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, junto al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. (EFE)

Las negociaciones entre PSOE y Ciudadanos dan sus frutos, después de tres intensas semanas atiborradas de conversaciones telefónicas y reuniones públicas y secretas entre los equipos designados por cada formación, en busca de formar una hoja de ruta común para la XI Legislatura. Pedro Sánchez y Albert Rivera podrían sellar este mismo miércoles el acuerdo de gobierno alcanzado, por el que el partido de centro respaldará la investidura del socialista. Ayer, el dirigente catalán escenificó un ultimátum amable en el que hacía un llamamiento final a Ferraz, pidiendo “un último esfuerzo” para dar por cerrado el acuerdo. Lo que Ciudadanos exigía era un compromiso para desarrollar una reforma exprés de la Constitución en un plazo de tres meses, que incluía propuestas ‘complicadas’ de admitir por los socialistas, como la supresión de las diputaciones. Una reforma imposible de llevar a cabo sin el PP y un acuerdo de gobierno que, al no contar con los avales suficientes, lleva a pensar inevitablemente en el 26 de junio, día previsto para unas posibles elecciones anticipadas.

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Pero Sánchez, a las pocas horas de la petición y al mismo tiempo que dirigentes de su partido se sentaban a la mesa con los negociadores de Podemos, aceptó y pronunció las palabras mágicas: “Si estas son las condiciones de Ciudadanos, habrá acuerdo”. El anuncio en realidad no podía pillar por sorpresa a nadie en el seno del partido socialista. Se veía venir en los últimos días, igual que se percibía que el camino con Podemos sería mucho más escarpado. 

El texto del pacto, que se dará a conocer en su integridad este miércoles, será validado por la ejecutiva socialista, citada a las nueve de la mañana, igual que lo hará la de Ciudadanos. Por otro lado, la dirección del PSOE se encargará de convocar la consulta a los cerca de 190.000 militantes que deberán pronunciarse. El comité federal, que estatutariamente tiene las competencias para decidir sobre la política de alianzas, se podría reunir el próximo lunes 29 para dar el último empujón a Sánchez de cara al pleno de investidura, que comienza al día siguiente. En cuanto al partido de centro, Rivera aprovechará la reunión de su órgano de dirección para plantear también dos cuestiones de máxima relevancia: si, en vista del gran acuerdo alcanzado, los 40 parlamentarios darán el sí a Sánchez en la investidura en vez de abstenerse -lo que ya es una evidencia-, y si en caso de que la misma prospere, Ciudadanos podría entrar en el Gobierno si el PSOE se lo ofrece.

 
Sánchez y Rivera anuncian un pacto de Gobierno con reformas imposibles sin el PP

Sin embargo, más allá de la voluntad de pacto, el problema de la aritmética está más presente que nunca a escasos días del pleno de investidura. Pese al inicio de las reuniones entre todos los grupos de la izquierda para acercar posturas, Podemos no respaldará jamás un pacto entre socialistas y naranjas, ni siquiera vía abstención. Pablo Iglesias insiste en que “los números no dan” y no escatima en reiterar como única posibilidad para que Sánchez sea presidente que el Gobierno que lidere sea uno progresista integrado por sus diputados, IU y Compromís. El rechazo total de Iglesias a un acuerdo del que forme parte Ciudadanos remite nuevamente como tercer actor protagonista al PP de Mariano Rajoy, necesariamente.

De hecho, los contactos entre Ciudadanos y populares arrancaron el martes por la tarde en una primera toma de contacto que no dio para mucho. Los emisarios de Génova presentes, Rafael Hernando y José Antonio Bermúdez de Castro, anunciaron que no designarán un equipo negociador, y además afirmaron que el partido no ve necesario un nuevo encuentro hasta después de la segunda votación para investir a Sánchez, es decir, pasado el 5 de marzo. Una decisión que retrasa la estrategia del equipo de Rivera, aunque no la altera: trabajarán con la presión de la cuenta atrás para nuevas elecciones en busca de la abstención del PP.

El 26 de junio 'sobrevuela' el Congreso 

Tampoco se le escapa a nadie que no hay un solo partido que no tenga en mente la posible repetición de los comicios. Empezando por el presidente del Congreso, Patxi López, que este martes, alegando motivos de "seguridad jurídica", adelantó el inicio del pleno de investidura al día 1 de marzo -sesión en la que solo intervendrá el candidato designado por el Rey- para que, en caso de que los plazos se agoten y sea necesario disolver las Cortes para convocar nuevas elecciones, estas coincidan con el domingo 26 de junio. Sin duda, tanto PP como Podemos manejan esta posibilidad con cierta expectación, al dar por imposible el acuerdo entre Rivera y Sánchez.

Incluso fuentes internas de Ciudadanos reconocen en privado que, si hace unas semanas podían temer la celebración de elecciones por miedo a perder buena parte de sus diputados, actualmente no creen que ese escenario pudiera perjudicarlos, sino más bien todo lo contrario, por los múltiples casos de corrupción en el PP y su voluntad de diálogo con los socialistas. También miembros del partido que lidera Iglesias aseguran que el "monólogo" que protagonizará Sánchez el día 1 en el hemiciclo servirá para escuchar "el primer mítin de la precampaña", intervención durante la cual el socialista aprovechará para reprochar a Podemos haber frustrado un acuerdo de la izquierda con sus intransigencias y propuestas descabelladas.

Pedro Sánchez comparece en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Pedro Sánchez comparece en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Aun así, el plan de Sánchez y Rivera seguirá adelante. Ciudadanos está convencido de que la reforma exprés de la Constitución acordada con el PSOE en cinco puntos concretos es lo suficientemente ambigua como para que PP y Podemos la respalden. Sin embargo, hay un punto en esa propuesta -la supresión de diputaciones- que ya se ha dado de bruces contra los populares. En Génova, tal punto no ha sentado nada bien y el PP se dispone a poner en marcha una campaña en defensa de la Administración local y la supervivencia de los municipios amenazados por los planes del socialista y el líder de centro. Además, no creen que los socialistas andaluces permitan al candidato del PSOE liquidar unas instituciones que ellos gobiernan, igual que el PP, y dan servicios en los ayuntamientos más pequeños. Ciudadanos ya propuso en la campaña electoral suprimir las diputaciones y los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes, asunto que los populares aprovecharon para reafirmarse como defensores del mundo rural.

Por eso, fuentes del PP insisten en destacar la "incongruencia" de Sánchez en firmar propuestas de reforma de la Constitución que son imposibles de tramitar sin el concurso del partido encabezado por Rajoy, con minoría de bloqueo en el Congreso y mayoría absoluta en el Senado. “Canto al sol” y “nuevo guion para el teatrillo de Sánchez” fueron algunos de los comentarios deslizados por los dirigentes del PP para calificar la maniobra del aspirante socialista, empeñado en mantener abiertas negociaciones con Podemos y Ciudadanos, al tiempo y a pesar de que son incompatibles. Con todo, la formación de centro insiste en que el PP no se ha negado a reformar la Carta Magna hasta ahora y por eso "creen que es posible llegar a acuerdos" en este sentido.

Primera toma de contacto entre el PP y Ciudadanos. (EFE)
Primera toma de contacto entre el PP y Ciudadanos. (EFE)

Política fiscal y otros acuerdos de PSOE-C's

A falta del documento definitivo que desgrane con exactitud todos los acuerdos firmados por socialistas y naranjas en las distintas áreas, fuentes del partido dirigido por Albert Rivera confirman que se han logrado consensos en las materias más incompatibles, como la política fiscal. En teoría, el acuerdo en política fiscal mantendrá congelado el IRPF -como pedía C's- para evitar la subida de impuestos "a la clase media y trabajadora". Paralelamente, habrá una reforma en el Impuesto de Sociedades, que se quedará en el mismo tipo, pero al suprimir deducciones y bonificaciones, las grandes empresas pagarán más del 6% del efectivo que pagan ahora. El IVA también quedará congelado, a excepción del cultural, que pasará del 21% actual al 10%.

En cuanto a la política territorial, el acuerdo pasa por defender el artículo 1 de la Constitución, oponiéndose a cualquier consulta de autodeterminación para Cataluña. Este es un asunto capital para Ciudadanos. Otra de las 'medidas estrella' de los naranjas suponía la eliminación del Senado. No se suprimirá, aunque habrá una reducción muy relevante. Por contra y como ya anunció Pedro Sánchez, sí se eliminarían las diputaciones, que serán sustituidas por consejos de alcaldes. Un cambio que permitirá un ahorro de cerca de 5.000 millones de euros. Por último, el derecho a la sanidad será reconocido como derecho fundamental y también habrá una reforma del artículo 135 de la Carta Magna, al entender que en la actualidad no existe una garantía de muchos derechos sociales.

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