LOS PARTIDOS CONSTRUYEN EL RELATO DEL 26-J

Iglesias se suma a la “precampaña”, busca el apoyo de ERC y DiL a cambio de la consulta

Los líderes de las distintas formaciones ya no niegan ni en público ni en privado los tintes preelectorales y de teatralización en el que han desembarrado las negocaciones de investidura

Foto: Reunión entre las comisiones negociadoras de PSOE y Podemos, iniciada minutos después de que Sánchez anunciase un acuerdo con Ciudadanos. (EFE)
Reunión entre las comisiones negociadoras de PSOE y Podemos, iniciada minutos después de que Sánchez anunciase un acuerdo con Ciudadanos. (EFE)

La “precampaña” a la que aludió el número dos de Podemos, Íñigo Errejón, después de que Patxi López modificase el calendario de la sesión de investidura para cuadrar en domingo, el 26-J, la “hipotética” repetición de elecciones y facilitar una puesta en escena de Sánchez sin turno de réplica, comienza a impregnar los movimientos de todas las fuerzas políticas. Las señales son inequívocas, generando una escenificación que pocos dirigentes niegan ya, tanto en público como en privado. El portavoz del grupo confederal Podemos no empleó el término escenificación, pero lo bordeó al aludir a los “figurantes”, en referencia a los socios de gobierno, a la “interpretación”, para definir las negociaciones, o al “director de 'marketing” en el que se habría convertido el presidente de la Mesa del Congreso.

La reunión del líder de Podemos y el portavoz de la confluencia catalana Xavier Domènech con sus homólogos de ERC, Joan Tardà, y DiL, Francesc Homs, se enmarcó, oficialmente, dentro de la ronda de contactos que mantiene la formación emergente para arrancar el apoyo de otros grupos a la formación de un “Gobierno de cambio y de progreso”, compuesto por PSOE, Podemos, Compromís e IU, y que saque de cualquier tipo de ecuación a Ciudadanos. Todo ello, mientras se cierra, a bombo y platillo, el inminente acuerdo de legislatura entre PSOE y Ciudadanos, que Pedro Sánchez se encargaba de anunciar. Un acuerdo que no suma los votos necesarios para la investidura. Primer acto.

El anuncio del pacto entre los socialistas y la formación naranja se oficializaba en una breve intervención de Pedro Sánchez tres minutos antes de que se sentasen a negociar, por segunda vez y en esta ocasión cara a cara, las comisiones negociadoras de Podemos y PSOE. Fuentes presentes en la reunión de este lunes aseguraban que se habían vivido tensiones entre los negociadores del PSOE y de Podemos para forzar que se levantasen de la mesa, y así poder responsabilizar a 'los otros' de la ruptura. Segundo acto.

El portavoz parlamentario de ERC, Joan Tardà, comparece en el Congreso. (EFE)
El portavoz parlamentario de ERC, Joan Tardà, comparece en el Congreso. (EFE)

La voluntad de no levantarse de la mesa, y por ende de exonerarse de cualquier responsabilidad si no se logra un acuerdo o se repiten elecciones, es firme por todas las partes. Podemos incluso evitó introducir en la primera reunión con PSOE, Compromís e IU la exigencia de celebrar un referéndum en Cataluña. Una propuesta sobre la que tienen “una firme voluntad”, según ratificó el portavoz de ERC, Joan Tardà, tras el encuentro. “Coincidimos” en el derecho a decidir, zanjó el diputado independentista. Coincidencias que, sin embargo, suponen un veto para Ferraz, dado que el comité federal no aprueba que Pedro Sánchez logre ser investido con el apoyo de las fuerzas independentistas. Tercer acto.

La propuesta del referéndum para desbloquear la situación en Cataluña fue uno de los pilares del programa de En Comú, la candidatura impulsada por Ada Colau que se convirtió en la primera fuerza en esta comunidad el pasado 20-D. La alcaldesa de Barcelona prepara ya el terreno para que En Comú siga los pasos de Barcelona en Comú y se materialice en un partido político, más allá de una coalición al uso. Su próximo objetivo político, la Generalitat de Catalunya, para la que se celebrarán elecciones en 17 meses. "El 20-D nos convertimos en la principal fuerza política en Cataluña con una triple propuesta de ámbito social, democrático y territorial, y esa victoria conlleva responsabilidad", explicó Domènech como pretexto para "protagonizar" el encuentro con las dos formaciones independentistas, más allá de buscar acuerdos para un hipotético Gobierno de progreso. Cuarto acto.

Pablo Iglesias ha sido igual de tajante que su número dos, Íñigo Errejón, con respeto a las estrategias y supuestas escenificaciones de las diferentes fuerzas durante estos días: "Quiero pensar que no irá a la investidura a hacer teatro. Si va a la investidura es porque desea ser presidente", y para ello la única posiblidad, si el PP mantiene su negativa, pasaría por Podemos. Quinto acto.

Cada formación está luchando por fijar su propio relato ante una opinión pública que se impacienta, tras más de dos meses de las elecciones, ningún acuerdo en firme que garantice la investidura y pocas certezas sobre la sinceridad y la estrategia de los representantes que han sido elegidos. Mientras tanto, todos se preparan para una hipotética repetición de elecciones, que nadie quiere, pero sobre la que ya se han hecho los trámites necesarios para que caiga en domingo.

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