LOS PRIMEROS MOVIMIENTOS PREVIOS A LA XI ASAMBLEA FEDERAL

El sector próximo a Lara y Llamazares se agrupa como alternativa a Garzón en IU

Los críticos con el diputado presentan públicamente la 'Declaración de Zamora', en la que denuncian la "obsesión por Podemos", el excesivo protagonismo del parlamentario y la "parálisis política" de IU

Foto: José Antonio García Rubio, en la presentación de la 'Declaración de Zamora', en la ciudad castellanoleonesa, este 13 de febrero. (EFE)
José Antonio García Rubio, en la presentación de la 'Declaración de Zamora', en la ciudad castellanoleonesa, este 13 de febrero. (EFE)

Aún quedan meses para la XI Asamblea Federal de Izquierda Unida, pero ya se está produciendo un realineamiento interno. De un lado, Alberto Garzón, el joven dirigente y ya principal referente institucional. De otro, un sector todavía sin una cabeza visible todavía pero sí con sus señas y afinidades claras: defensa de las siglas de IU, sin dejarse llevar por la "obsesión por Podemos", cercano a Cayo Lara y a Gaspar Llamazares y receloso del estilo del portavoz de la federación en el Congreso.

Ese grupo ya ha movido ficha, justo cuando se agita el debate previo a la asamblea de mayo. Fue este sábado, en la presentación pública de la 'Declaración de Zamora', un manifiesto [consúltalo aquí en PDF] preparado desde hace unos días y suscrito por unos 140 militantes de IU de varias federaciones. Entre ellos, el secretario federal de Economía y Empleo de IU, José Antonio García Rubio -dirigente de la total confianza de Lara-, la eurodiputada Paloma López, o el alcalde de Zamora, Paco Guarido. Pero también lo firman responsables de Izquierda Abierta, el partido liderado por Llamazares, como Antonio Cortés o José María González, coordinador territorial de IU en Castilla y León. ¿Y por qué Zamora? Porque es la única capital de provincia en manos de IU tras las elecciones del 24 de mayo, gracias a su casi 30% de los votos.

El documento, titulado 'En defensa y reconstrucción del proyecto de IU, por la recuperación de su papel y su adecuación a las nuevas condiciones políticas', empieza recordando que no hace falta "reformular la izquierda", como pretende Garzón, porque los valores "fuertes y principios" de la izquierda son "más válidos hoy que nunca", aunque otra cosa es que haya que "repensar la realidad concreta y adecuar los instrumentos y métodos". Los firmantes subrayan que IU hizo un "análisis correcto de la crisis", desarrolló la alternativa y la combinó con movilización en la calle. Y eso condujo al buen resultado de las europeas, en las que consiguió cinco escaños -dos en 2009-, pero "varios dirigentes" (o sea, el sector más cercano a Garzón) lo plantearon como una "derrota", "deslumbrados por Podemos".

El problema del grupo

Ese "deslumbramiento" por Pablo Iglesias produjo, según el texto, "un proceso de deconstrucción de la marca IU", "una obsesión por Podemos" y una "parálisis política de los órganos de dirección que perdieron su funcionalidad en favor de una concepción propia del Partido Demócrata estadounidense y donde el candidato y la dirección se confunden". Una bala directa a Garzón, por lo que entienden como un excesivo protagonismo. Otra consecuencia, añaden, es "el silencio político frente a conductas que se traducen en fugas y complicidades con otras organizaciones políticas" y las "dilaciones en el debate interno para constituir un grupo parlamentario propio", que finalmente ha sido imposible, agravando la asfixia financiera de IU y su visibilidad política en el Congreso.

La eurodiputada Paloma López; el alcalde de Zamora, Paco Guarido, y el dirigente federal José Antonio García Rubio, este 13 de febrero. (EFE)
La eurodiputada Paloma López; el alcalde de Zamora, Paco Guarido, y el dirigente federal José Antonio García Rubio, este 13 de febrero. (EFE)

Se condena, pues, la desnaturalización de IU, la conversión a una política "publicitaria" y que constituyó una "apreciación idealizada y hueca de la realidad política y social" y un instrumento para darle "un sesgo generacional al debate" en la federación, de vieja contra nueva guardia. Y a todo ello se suma la "desorientación que se ha llevado a las bases", apoyada "con un lenguaje ajeno a la cultura de la izquierda, bajo el argumento de una falsa modernidad".

Los firmantes defienden que las siglas de IU son "un patrimonio de primera importancia". Los resultados del 20-D habrían sido "peores" sin ellas, apuntan

Los firmantes consideran, por tanto, que la línea programática y política mantenida por IU desde su fundación, en 1986, no ha perdido "validez", que hay que preservar y garantizar su "pluralidad interna", definiri "el carácter federal e la organización", "reforzar" la participación de la militancia, potenciar el componente de movilización social y recuperar "su impulso fundacional".

"Grito de razonada indignación"

De cara al futuro, que es el que se sustanciará en la XI Asamblea, prevista para mayo, la 'Declaración de Zamora' pide que la federación conserve sus rasgos de formación "de clase", que son su seña de identidad y "no compartidas por ninguna otra fuerza política o social con entidad", que mantenga sus lazos con los sindicatos y que no abandone la calle. Además, advierte de que las siglas de IU "son un patrimonio político de primera importancia, aunque lo fundamental sea el proyecto", frente a quienes, como en el círculo de Garzón, juzgan que la marca no es intocable. "Nuestros malos resultados electorales [el 20-D] hubieran sido peores sin las siglas de IU", y detrás de ellas "está el ejemplo de miles de militants y simpatizantes" y la mochila de sus "luchas".

Cayo Lara y Alberto Garzón, el pasado 3 de febrero en el Congreso, tras reunirse con Pedro Sánchez. (EFE)
Cayo Lara y Alberto Garzón, el pasado 3 de febrero en el Congreso, tras reunirse con Pedro Sánchez. (EFE)

El texto reclama "coherencia", por lo que no se puede "predicar la convergencia y la unidad hacia fuera y negarla hacia dentro" de IU. Asimismo, defiende la confluencia con otras formaciones de izquierdas, pero "desde la identidad de cada uno" y salvaguardando la "visibilidad política".

Los críticos alegan que no son un "frente antiGarzón" y que no saben si habrá candidatura alternativa, pero el diputado sí lo entiende como un grupo contra él

Los firmantes pretenden dar a conocer, dicen, un "grito de razonada indignación" y "coincidir" con todas las iniciativas semejantes. Caso del manifiesto 'La palabra por la base', promovido por dirigentes andaluces, algunos próximos a Diego Valderas, excoordinador autonómico y exvicepresidente de la Junta.

Hay "tolerantes con la corrupción"

Pese al tono, el grupo no quiere mostrarse como un sector rival del portavoz de IU en el Congreso. "No es un frente antiGarzón, antipartidos, ni antinada. Aquí hay mucha pluralidad ideológica y territorial", apuntó Paloma López en declaraciones a Efe. Varios de los firmantes consultados insistieron a este periódico en que todavía no tienen una cabeza visible, y que es prematuro saber si el movimiento desembocará en una candidatura alternativa a la de Garzón en la asamblea de mayo. "No somos seguidores de alguien que no quiere continuar como coordinador federal [Cayo Lara] ni constituimos un frente contra alguien que todavía no ha dicho si aspira a serlo. Todos los que tenemos más significación votamos la candidatura de Alberto a las generales", explica García Rubio a El Confidencial.

Firmó también la declaración Raquel López, la candidata de IUCM que la dirección federal no avaló el 24-M en medio de la crisis interna por el 'caso Bankia'

El caso es que el diputado sí encuentra que es un "frente antiGarzón" lo que se presentó este sábado en Zamora, "y eso es un error". Durante una entrevista en 'La Sexta noche', subrayó que el debate interno siempre es "sano y bienvenido", pero más que apostar por la "confrontación" toca trabajar por un "proyecto colectivo". Todo cambio, sostuvo, genera "un tipo de resistencia", pero no tendrá "aceptación", apuntando al carácter minoritario del movimiento.

Gaspar Llamazares, líder de Izquierda Abierta, el pasado 6 de febrero, en el Consejo Político de IU. (EFE)
Gaspar Llamazares, líder de Izquierda Abierta, el pasado 6 de febrero, en el Consejo Político de IU. (EFE)

Pero la crítica de mayor profundidad la hizo hacia los participantes del encuentro en la ciudad castellanoleonesa. Entre ellos, dijo, hay personas que han sido expulsadas de IU por ser "tolerantes con la corrupción", y por tanto no tienen "cabida en el proyecto de futuro" que él tiene en la cabeza y que está dispuesto a pilotar si sus compañeros se lo piden y le eligen.

Garzón lo decía porque en la foto aparecía Raquel López, la candidata de IUCM en la capital en las municipales del 24-M, y que la dirección federal evitó respaldar después de toda la crisis interna a cuenta de la depuración de responsabilidades por la gestión de Caja Madrid y Bankia. Ella no pertenece a IU desde que se produjera la 'desfederación' de IUCM. Ella, como otros dirigentes, no pidió el alta en la nueva marca madrileña montada por la dirección federal, por lo que en la práctica está expulsada. López acudió al encuentro de Zamora como militante del PCE y sí firmó la declaración.

"El 'cayismo' más puro"

Otros responsables cercanos a los exdiputados madrileños Miguel Reneses o Libertad Martínez, como Julián Sánchez Urrea -portavoz de Convergencia de la Izquierda, el contenedor que ha servido de refugio de la vieja guardia de IUCM-, sí se acercaron a la ciudad castellanoleonesa, pero al final no suscribieron el manifiesto por discrepar con un pasaje del mismo, el que expresa el rechazo de la actitud de quienes "no han contribuido al mejor resultado en las elecciones generales y creen que IU no tiene salida". No obstante, ni Reneses, ni Martínez, ni el histórico dirigente Ángel Pérez se desplazaron hasta allí.

Entre los firmantes, además de Paco Guarido, José Antonio García Rubio o Paloma López, se hallan la exdiputada nacional Caridad García; Alberto Contador, miembro de la ejecutiva federal; Julián Sánchez-Vizcaíno, Carlos Gutiérrez, Lali Vaquero -miembros de la corriente Espacio Plural-; Víctor Díaz Cardiel, dirigente histórico del PCE, o Marisa Castro, exdiputada nacional. Lara está al margen del movimiento, igual que el propio Llamazares.

Para el círculo de Garzón, la declaración parte "del 'cayismo' más puro", y representa una posición "identitaria dentro de IU", "muy minoritaria ahora mismo". "Es muy lícito, pero hace mucho ruido y ensucia el proceso hacia la XI Asamblea", denuncian. El diputado cuenta por el momento con una mayoría orgánica, ya que tiene a su favor tanto el aparato del PCE, dirigido por el exportavoz parlamentario José Luis Centella, como a la principal federación, Andalucía, gobernada por Antonio Maíllo. También le sostienen territorios claves como Cataluña o Galicia. No en el vano, en el último consejo político federal, hace una semana, las tesis de Garzón se impusieron a las de Lara. El enfrentamiento entre los dos dirigentes ya es indisimulable.

La dirección baraja aplazar la XI Asamblea para que no coincida con el 39º Congreso del PSOE

El 9 de enero, el consejo político federal de Izquierda Unida, su máximo órgano de decisión, fijó la fecha de la XI Asamblea para el 20, 21 y 22 de mayo. Días después, el 30 de enero, el comité federal del PSOE fijó a su vez la fecha de su 39º Congreso. Y también para el 20, 21 y 22 de mayo

La coincidencia hizo que la comisión organizadora de la asamblea de IU, según fuentes de la misma, se planteara en su encuentro del pasado 9 de febrero, aplazar el cónclave para que no coincidiera con el de los socialistas, ya que este contaría con más foco mediático. 

El resultado de esa reflexión hizo que se trasladara por correo la pregunta a los miembros del consejo político de si convenía retrasar la siguiente reunión prevista (estaba programada para el 27 de febrero) y decidir en ella el corrimiento de la XI Asamblea. La idea inicial, en todo caso, es que el cónclave se mueva hacia la semana siguiente de mayo (27, 28 y 29). El retraso del consejo "permitiría sistematizar mejor las aportaciones recibidas" de las agrupaciones locales y "repasar bien los demás documentos que hay que aprobar para llevar al debate". 

Pero también hay otra razón: la participación de la militancia en la primera fase de la preparación de la XI Asamblea "no está siendo satisfactoria", según se remitió a los miembros del consejo político. Las agrupaciones de base tenían que responder a un cuestionario sobre cómo desean pintar el futuro de IU. La comisión organizadora reiteró a todas las federaciones "la necesidad de impulsar el debate, pero es evidente el retraso en las aportaciones de las diferentes asambleas", dice el mail firmado por el secretario de Organización, Adolfo Barrena, al que ha tenido acceso El Confidencial. 

Esta consulta evacuada a los más de 200 miembros del consejo es necesaria porque es este órgano el que en todo caso ha de decidir si aplaza o no la XI Asamblea

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