NUEVO CONFLICTO INTERNO

Garzón fuerza a Lara a retirar su ultimátum contra sus diputados de las confluencias

El líder se ve forzado a retirar de su informe la petición que hacía a los tres parlamentarios de IU integrados en el grupo de Podemos a ayudar a la federación a tener grupo y suavizar el plan de ajuste

Foto: Cayo Lara, durante su intervención en el Consejo Político Federal de IU, este 6 de febrero. (EFE)
Cayo Lara, durante su intervención en el Consejo Político Federal de IU, este 6 de febrero. (EFE)

Otra vez las tensiones en Izquierda Unida se resuelven en un pulso entre Cayo Lara y Alberto Garzón. Y en esta ocasión se resuelve con una marcha atrás forzada del coordinador. Se vio obligado a comerse sus palabras para no verse derrotado por los suyos.

Lara lanzó un órdago públicamente esta mañana, ante el Consejo Político Federal de IU -su máximo órgano de poder-, que componen más de 200 miembros. Conminó a los tres diputados que concurrieron en las generales del 20-D dentro de las plataformas de confluencia impulsadas por Podemos a que firmaran un escrito con los dos parlamentarios de IU ya en el Mixto -Alberto Garzón y Sol Sánchez- y pudiesen formar, los cinco, un grupo parlamentario propio. El coordinador señaló que esa idea contaba con el apoyo del PSOE y de Ciudadanos, así que había que explorarla, porque para la supervivencia de IU, y sobre todo para evitar un durísimo y doloroso ajuste de plantilla, era necesario disponer de grupo en el Congreso. Con él entran más recursos en la casa, se pueden cobrar los dos millones de euros gastados por la federación en 'mailing' (el costoso envío de propaganda electoral) y se consigue más visibilidad parlamentaria.

[Lee aquí en PDF el informe original de Cayo Lara al Consejo Político]

El coordinador recibió duras críticas. Incluso de su candidato a La Moncloa y presumible delfín, Alberto Garzón. A puerta cerrada, le acusó de cometer una "grave irresponsabilidad política" al intentar romper las confluencias, que son a su juicio el mejor ejemplo de que la unidad de la izquierda funciona. Y le anunció que si mantenía esa redacción, él votaría en contra. Al final, la presión hizo que Lara tuviera que retirar de su informe político el ultimátum a la diputada de En Marea (Yolanda Díaz, coordinadora autonómica de IU) y a los dos parlamentarios de En Comú Podem -Joan Mena, siete por Barcelona, y Félix Alonso, uno por Tarragona-. Todo el pasaje de su informe en el que urgía a los tres dirigentes a sumarse a Garzón y Sánchez fue sustituido por una petición a las organizaciones gallega y catalana -Esquerda Unida (EU) y Esquerra Unida i Alternativa (EUiA)- a que "agoten" todas las posibilidades que permitan lograr grupo propio "hasta el último momento".

Con la supresión de esos párrafos que Lara había leído en abierto, su informe fue aprobado por 62 votos a favor (79,49%), 7 en contra y 9 abstenciones.

Nunca "romper las confluencias"

Garzón hiló una intervención crítica dentro del Consejo Político nada más cerrarse las puertas a los periodistas. Él fue el primero pero le siguieron más voces de dirigentes en la misma línea, quejándose del tono duro de Lara contra sus compañeros de las confluencias. Insistían en que dar esa patada sólo podía conducir a la ruptura con EU y EUiA -precisamente donde se registraron mejores resultados: En Marea fue segunda fuerza en Galicia y En Comú primera en Cataluña- y, de camino, resquebrajar más todavía IU, que sufre una honda crisis interna previa a su XI Asamblea, que se celebrará, si no hay anticipo electoral, el 20, 21 y 22 de mayo. Además, Galicia celebrará autonómicas en el otoño, y se quiere preservar la unidad de las fuerzas que compusieron En Marea.

Alberto Garzón, durante el Consejo Político de este 6 de febrero. (EFE)
Alberto Garzón, durante el Consejo Político de este 6 de febrero. (EFE)

"Creo que EU y EUiA tienen que ayudarnos, pero nunca jamás al coste de romper las confluencias y hacerle el juego a Ciudadanos. Tienen que ayudarnos por el proyecto federal y porque muchos que votaron confluencias querían votarnos a nosotros también, pero nunca al coste de romper las confluencias", dijo el diputado. Garzón y otros dirigentes alertaron, por tanto, de que no se podía hacer "el juego al régimen", que pretende "debilitar" las plataformas unitarias y erosionar a Podemos. Díaz y Mena, miembros del Consejo, no acudieron a la reunión. Alonso no forma parte del órgano pero podía asistir como invitado, y no lo hizo.

"Creo que gallegos y catalanes tienen que ayudarnos, pero nunca a costa de romper las confluencias", defendió Garzón a puerta cerrada en el Consejo

Con Lara, en cambio, se posicionaron dirigentes de su confianza -como Manuel Fuentes, Willy Meyer o José Antonio García Rubio- y federaciones como Asturias o representantes de IU Madrid. También se alineó con el coordinador Izquierda Abierta, el partido liderado por Gaspar Llamazares. "Nos jugamos el grupo, la visibilidad parlamentaria y la viabilidad económica. Apoyamos las gestiones de Cayo", indicaban fuentes del entorno del jefe de IzAb. Garzón tenía el apoyo de Andalucía, entre otros territorios.

El coordinador defendía que IU necesitaba grupo propio "como agua de mayo", porque ello haría menos duro el plan de ajuste, que es precisamente para lo que estaba convocado el Consejo. Porque la federación, al ver reducidos sus escaños -de los 11 de Izquierda Plural en 2011 a sólo dos el 20-D-, sufre una merma de sus ingresos que se calcula de un 40%, lo que le obliga a recortar el 60% de su plantilla, a 13 trabajadores (pasa de 22 a 9), entre bajas incentivadas, jubilaciones y despidos. El ERE afecta asimismo a sus siete liberados políticos (hace unos meses eran 11, y tras las generales se añadió Lara, que dejó de cobrar nómina del Congreso), que verán reducido su sueldo entre "un 15% y un 20%". Asimismo, se recorta a la mitad el gasto de proveedores y se aconseja a la dirección entrante que reduzca a cinco el número de cargos pagados por IU.

José Luis Centella, el pasado 29 de septiembre en el Congreso. (EFE)
José Luis Centella, el pasado 29 de septiembre en el Congreso. (EFE)

Y, al no disponer de grupo, tiene que devolver por ley el anticipo de la subvención por envío de propaganda electoral (el 'mailing'): 1.932.000 euros. Cifra que se suma a la deuda histórica acumulada por IU y que, pese a sus sucesivas amortizaciones, está cerca de nueve millones de euros, según fuentes de la dirección. Deuda que provenía de las severas derrotas electorales de 1999-2000, en tiempos de Julio Anguita. Lara entendía que sólo consiguiendo grupo se podía evitar el desastre del ERE y contener la asfixia financiera de la organización. Valga este dato como ejemplo: en 2008, cuando él llegó al poder, el agujero era de 10,8 millones, y ahora es inferior a nueve. Es decir, que ha tardado ocho años en recortar dos millones de deuda, la misma cantidad que de golpe tendrá que asumir al tener que reembolsar el 'mailing' por irse al Mixto.

IU ya había intentado varias opciones para tener grupo: se unió a ERC y Bildu, pero PP y C's tumbaron la propuesta porque calificaron de "fraude de ley" que luego Garzón y su compañera Sol Sánchez se marcharan del mismo tras haber cobrado las subvenciones; sondeó a los diputados de Compromís-Podemos, pero la formación morada lo impidió, y finalmente quiso sumarse a los cuatro de Compromís, pero estos optaron por irse al Mixto. Así que la intentona de este sábado, que ya Lara había adelantado en la Presidencia Federal de hace una semana, era el último recurso. De haber prosperado, IU seguiría disponiendo de algo más de un 40% menos de ingresos, pero no tendría que devolver el anticipo por 'mailing'. La dirección ya está negociando con los bancos para reestructurar su deuda y espera hacerlo con Hacienda en cuanto entregue la contabilidad de las generales al Tribunal de Cuentas y este la supervise. IU intenta evitar el embargo.

Centella ejerce de mediador

El encargado de intentar buscar una solución de consenso fue José Luis Centella, líder del PCE y coordinador de la Presidencia Federal -el órgano intermedio de poder-. ¿Qué se hizo? Se suprimieron todos los párrafos de la discordia. Entre ellos, el requerimiento a EU y EUiA a que "facilitasen" la formación de grupo propio, prestando las firmas de Díaz, Mena y Alonso antes de las 14 horas de este sábado, antes del cierre del registro del Congreso, a fin de que la Mesa del próximo martes estudiase la solicitud. Lara había contado que contaba con el compromiso verbal de PSOE y de Ciudadanos, y que esperaba que Podemos no pusiera pegas. El respaldo de los tres era necesario, porque socialistas y naranjas no gozan de mayoría absoluta en el órgano de gobierno de la Cámara Baja.

Tras el 20-D, IU pierde el 40% de sus ingresos y se ve obligada a despedir al 60% de su plantilla. También suma 1,9 millones de deuda por 'mailing'

Los diputados de las confluencias ya habían manifestado, y así lo expresaron este sábado a El Confidencial, que no harían nada que rompiese los acuerdos territoriales, pues habían firmado por escrito que seguirían una estrategia parlamentaria conjunta. Por eso los seis representantes de En Marea y los 12 de En Comú se sumaron en bloque al grupo de Podemos. Sólo quedaron al margen los cuatro de Compromís, que pasaron a engrosar el Mixto.

Gaspar Llamazares, líder de Izquierda Abierta, durante el Consejo de este sábado. (EFE)
Gaspar Llamazares, líder de Izquierda Abierta, durante el Consejo de este sábado. (EFE)

"EU y EUiA sí quieren facilitar que haya grupo de IU, pero quieren garantías jurídicas y políticas de que se puede hacer. Porque lo que presentó Cayo fue un acuerdo verbal de PSOE y C's, pero no sabemos si esos apoyos están cerrados y si los letrados del Congreso dan el visto bueno", explicaban fuentes de la ejecutiva. El PP

Con la redacción final, se pide a las "organizaciones de Galicia y Cataluña que agoten todas las posibilidades para alcanzar el grupo parlamentario, hasta el último momento". Pero en ambas federaciones se ve complicado, por no decir imposible, que se logre, por la "negativa del PP y los recelos de Podemos", porque de ningún modo EU y EUiA quieren quebrar las confluencias y porque es "ilegal" la propuesta de Lara, ya que la constitución de los grupos se formalizó hace casi 15 días y los tres diputados no suman porcentaje de voto (se necesita un 5%), ya que no arrastran a todos los componentes de En Marea o En Comú. "La supervivencia de la organización deviene de su acierto político, no de su supervivencia económica. Ya estamos hartos de que nos estigmaticen por haber hacer acertado en la política y que entremos en las trampas del régimen", indicaba un integrante catalán del Consejo, que insiste en que el 20-D demostró que su apuesta unitaria, la convergencia con Podemos, era el camino correcto.

"Cayo no salió derrotado porque ya no tenía sentido mantener lo de la hora, porque acabamos el Consejo a las 16 horas, así que el que ha cedido es Alberto. Fue él quien no midió sus fuerzas, porque además este tema no es nuevo y salió mucho en la Presidencia de la semana pasada", analizaba un miembro de la confianza de Lara, que negaba que el coordinador quisiera "romper las confluencias" -"los diputados podrían volver al grupo de Podemos en el siguiente periodo de sesiones"- y que recordaba que si no hay grupo, no habrá nuevo anticipo electoral en caso de repetición de las generales.

La posición de Garzón

Miembros de la ejecutiva no entendían la postura de Lara, por "pasarse tres pueblos" contra EU y EUiA. Y de forma imprevista, porque el debate del Consejo se iba a centrar en el plan de viabilidad, y no en esta cuestión. De hecho, el informe no se rebotó a los correos de los miembros del órgano hasta casi la medianoche del sábado, precisamente para evitar filtraciones. Otros dirigentes críticos creían que Lara, en realidad, había ganado, puesto que sólo se le borró parte de su documento y se siguió instando a buscar una fórmula para el grupo, a sabiendas de que es "marear la perdiz de un imposible".

Los próximos a Garzón entienden que se está larvando una operación para atacarlo antes de la asamblea. Los afines a Lara arguyen que "se debilita solo"

IU ya está sumergida en su debate preasambleario. Y muchos estiman que el lance de este sábado obedece a esa guerra, al intento de una parte de IU de "torpedear un Gobierno de coalición" con PSOE y Podemos y "debilitar a Alberto Garzón" para que se queme antes, porque "es un hecho objetivo que sin el respaldo de Cataluña y Galicia" sería más frágil. Ponen como prueba que el tema ya se "zanjó" en la Presidencia y que uno de los diputados, Félix Alonso, ya avisó hace días a la dirección de que no cedería, así que la batalla este sábado "no tenía sentido" y se montó "para no hablar de los despidos". "No se hace por debilitar a Alberto. Alberto se debilita solo", contrapone un afín al líder.

No es la primera vez que chocan Garzón y Lara. Ambos tienen concepciones distintas de cómo debe dirigirse IU, de qué hacer con la federación y cómo aproximarse a Podemos. El mes pasado, en otro Consejo Político, el diputado se abstuvo en la votación del informe del coordinador por discrepancias respecto al partido de Pablo Iglesias y el futuro de la organización.

Aprobada la comisión negociadora con el PSOE... sin representación de Izquierda Abierta

El Consejo Político Federal de este sábado también aprobó la composición de la comisión negociadora de IU que, a partir del lunes, dialogará con los socialistas la investidura de Pedro Sánchez. 

El equipo lo componen los dos diputados de Izquierda Unida-Unidad Popular, Alberto Garzón y la independiente Sol Sánchez, más el secretario de Organización de la federación, Adolfo Barrena, y el líder del PCE y exportavoz de Izquierda Plural en el Congreso, José Luis Centella, que se precia de tener buenas relaciones con el PSOE. 

Izquierda Abierta propuso que se integrara en la comisión su líder, Gaspar Llamazares, portavoz de la federación en el Parlamento asturiano, pero se tumbó ese planteamiento. Sólo los cuatro elegidos llevarán las riendas de la negociación, aunque Cayo Lara se incorporará a las conversaciones cuando acuda a las mismas -como ocurrió el pasado miércoles- el secretario general del PSOE y candidato a La Moncloa, Pedro Sánchez. 

IU ya tiene definidas y aprobadas sus 16 prioridades, las 16 medidas base para la negociación, entre las que se encuentran la derogación de las reformas laborales de 2012 y 2012, la anulación de la Lomce y la 'ley mordaza', la subida del salario mínimo o la aprobación de un plan de choque de empleo. Todo eso se pondrá sobre la mesa a partir del lunes. IU no se levantará de la negociación, como ha hecho Podemos. Tiende la mano a Sánchez porque considera que es urgente desalojar al PP y evitar nuevas elecciones

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